En los tiempos que vivimos, dominados por las redes sociales y el entretenimiento basado en audiovisuales, raramente un libro adquiere la repercusión necesaria para ser noticia y mucho menos generar un debate que va y viene a lo largo de los meses. Lo consiguió Fariña, de Ignacio Carretero, por el secuestro judicial de la publicación.
Cuando despedimos el 2020, muchas personas lo hacían con la convicción de que al fin pasábamos página de un año para olvidar. Atrás quedaba un año marcado por la pandemia. Y con ella una brutal crisis social y económica que se ha ensañado con la clase trabajadora – incluyendo también a los autónomos – y
La crisis sanitaria ha devenido rápidamente en crisis económica, al vernos abocados a restricciones que nos afectan diariamente en nuestros hábitos, rutinas, trabajo, ocio y movimientos en general. Porque la única forma de parar una pandemia mientras no haya vacuna y tratamientos efectivos es reducir al máximo las interacciones sociales que la propagan. Uno de