Hubo un tiempo en que este país estuvo lleno de esperanza. Y eso que eran tiempos difíciles: la represión campaba a sus anchas, los medios de comunicación estaban amordazados, los partidos de izquierda prohibidos, los sindicalistas de verdad perseguidos. Incluso a los curas «progres» podía vérseles correr de vez en cuando arremangándose las sotanas para huir de las porras de los «grises». Los que vivimos esa época recordamos aquella situación…