Otro sábado como hoy, hace 50 años, de madrugada, la policía franquista fusiló a nuestro camarada Julián Grimau. En los días anteriores le habían sometido a múltiples torturas y vejaciones, y finalmente le habían arrojado por una ventana de las execrables dependencias de la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol de Madrid. Aun así, no pudieron quebrar su voluntad: solamente dijo su nombre y reconoció con orgullo…