En el 50 aniversario del asesinato de Julián Grimau

Acto de conmemoración y de reafirmación comunista en la Agrupación del PCE de Madrid Centro

Se elogió la figura del camarada Pepe Cabo, reciente e inesperadamente fallecido, destacando su valores de compromiso con la libertad y la justicia social.
El camarada Luis Cabo, Secretario de la Agrupación, se dirige a los militantes | Foto: José Camó

Otro sábado como hoy, hace 50 años, de madrugada, la policía franquista fusiló a nuestro camarada Julián Grimau.

En los días anteriores le habían sometido a múltiples torturas y vejaciones, y finalmente le habían arrojado por una ventana de las execrables dependencias de la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol de Madrid.

Aun así, no pudieron quebrar su voluntad: solamente dijo su nombre y reconoció con orgullo ser comunista y miembro de la Dirección del Partido.

No contentos con ello, el periódico ABC, en su edición del 27 de abril de 1963, le difamaba cruelmente: “su eficacia de carnicero cuando mandaba al hoyo de Montjuich decenas y decenas de condenados a muerte por un tribunal popular, ante el cual podía ser considerado culpable cualquier individuo por ir a misa los domingos, poseer licenciatura o ser antipático a su portero, si el portero era comunista. A veces, sin tribunal, los prisioneros eran matados directamente por Grimau, arrojándolos desde lo alto de la escalera, fulminados con corriente eléctrica, quemados con soplillos o estrangulados con cuerda de violín”.

Hoy, 50 años después, los herederos políticos de los responsables no han reconocido que aquello fue, simple y llanamente, un inmundo y cobarde asesinato.

En el marco de los actos que el PCE ha organizado para conmemorar estos dolorosos hechos, la “Agrupación Pepe Cabo”, del PCE distrito Centro de Madrid, organizó una comida. Queríamos compartir juntos la memoria de Julián Grimau y también, cómo no, la de nuestro camarada Pepe Cabo, fallecido inesperadamente el pasado 26 de marzo.

En un céntrico y abarrotado restaurante de Madrid nos reunimos 70 camaradas, amigos y simpatizantes.
Estuvo con nosotros Armando López Salinas, finalista del premio Nadal en los años 50, dirigente histórico del PCE y persona clave en el trabajo clandestino del Partido. Nos habló de la República y nos animó a seguir luchando por nuestros ideales comunistas, para terminar con esta dictadura de los mercados, disfrazada de democracia, que condena a millones de personas al paro, a la pobreza y a la exclusión social.

También nos acompañó Víctor Díaz Cardiel, que trabajó mano a mano en la clandestinidad con Julián Grimau. Compartió con nosotros algunas de sus vivencias con él, la última vez que le vio, justo antes de que le detuvieran. También recordó con emoción a todos aquellos que fueron encarcelados por defender sus ideas, y entre ellos a nuestro Pepe Cabo.

Por motivos de salud no pudo estar con nosotros, como estaba previsto, Marcos Ana, a quien por cierto también tilda de “asesino” el ABC del 27 de abril de 1963.

Hacia el final de la comida Fernando Sánchez, secretario de organización del PCE, en representación del Comité Federal, nos dirigió unas palabras en las que destacó el paralelismo entre las vidas de Julián Grimau y Pepe Cabo. Si bien es cierto que sus vidas se desarrollaron en momentos históricos radicalmente distintos, sus vidas fueron vidas honestas, vidas consecuentes, vidas comprometidas y dedicadas a la defensa de la libertad, de la justicia social y del comunismo.

Cerró las intervenciones Luis Cabo, al que nombramos responsable político de nuestra agrupación hace tan sólo unos días. Como no podía ser de otra manera, centró sus palabras en recordar a su hermano, camarada y amigo Pepe, cuya trayectoria es digna heredera de aquella irrepetible generación comunista a la que pertenecieron sus padres, Luis Cabo Giorla y Araceli Bravo.
Finalmente, entregamos los carnets del Partido a seis nuevos camaradas que acaban de afiliarse a la “Agrupación Pepe Cabo” del PCE.

Y con la aguda sensación de ausencia que nos provoca aún la desaparición de nuestro camarada Pepe Cabo, pero con la certeza de que nunca le olvidaremos, y con el orgullo de ser comunistas como él y como Julián Grimau y tantos otros, nos dirigimos al callejón que hay detrás de lo que hoy son las dependencias de la Comunidad de Madrid. Se llama Travesía de San Ricardo, pero si en este país hubiera memoria y hubiera justicia, se llamaría Travesía de Julián Grimau, y por eso pusimos allí una placa con su nombre.

Hasta siempre, Julián. Hasta siempre, Pepe. Gracias a vosotros y a muchos como vosotros somos en parte lo que somos hoy. Nunca os olvidaremos, porque os llevamos en el corazón y en la memoria.

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