Esta cuarentena, con la dependencia aún mayor de las tecnologías digitales, es una oportunidad de oro para que las grandes corporaciones profundicen en nuestras vidas y puedan extraer todavía más los datos que les rinden ganancias. La extracción de datos se produce en gran medida sin el conocimiento ni la autorización de quienes los proporcionan. Las violaciones de la privacidad y de la seguridad no son ni excesos ni abusos…