“¡Que detengan a los titiriteros, que los detengan… Que no dejen escapar a esos terroristas sediciosos!… ¡Que detengan a los titiriteros!… ¡Que no huyan esos criminales sumamente peligrosos!” La policía no tardó en llegar, con sus armas preparadas, con sus esposas abiertas… Y los titiriteros fueron detenidos, como amenazadores delincuentes, como revolucionarios subversivos, como criminales abyectos… Ahora sus vidas están en manos de los ilustrísimos magistrados de la Audiencia Nacional,…