No hay nunca buenas noticias con las que desayunarnos. Ni siquiera tienen la condescendencia de soltarnos alguna en el telediario de la noche para que podamos conciliar el merecido sueño tras la jornada de trabajo o la angustia de otra más en el paro. Parece que fuera preconcebido. Algunos dirán que las buenas noticias no
En su decálogo del buen cuentista, el gran escritor uruguayo Horacio Quiroga afirmaba que para decir «el agua del río está fría», no había más palabras que esas; esto es, no cabía adjetivo alguno a no ser que quien quisiera añadirlo, lo hiciera con el ánimo de aportar algo más, o también, desvirtuar el sentido