Lo reconozco. Últimamente ando un poco desesperado. No es la primera vez que me pasa, aunque es algo que, con los años, creí haber superado. Cuando me enfrento a la estupidez continuada y masiva, algún mecanismo oculto se revuelve en mi interior y se me dispara la acritud. No es solo una situación anímica, un no saber dónde está mi sitio. La ausencia de la razón me provoca tal cambio…
Lloré la primera vez que volé sobre el Canal de Panamá. No pude dejar de recordar lo que me había contado un compañero. Los cimientos estaban construidos sobre un amasijo de huesos, cadáveres amontonados de los trabajadores que murieron para realizar la gigantesca obra. También me habló del apellido más común en el país, Stevens. Pude comprobarlo en mi primera caminata por la ciudad. Negros, mulatos, asiáticos, chinos, europeos varios,…
“¡Agua para todos! ¡Agua para todos!”, gritaba la multitud enfervorecida. “No puede haber más, el Tajo se seca”, contestaban los menos, intentando llevar a sus paisanos hacia el sentido común. “Pues que desvíen el Ebro. Allí les sobra y, además, ¡son catalanes!”. En medio de la histeria colectiva a alguien se le ocurrió preguntar: “¿Agua para todos… los campos de golf?”. ¿Quién era ese que se atrevía a ir contra…
Hay quien dice que vivir en mi pueblo es algo parecido a hacerlo en el paraíso. Tienen razón. El clima, la tierra generosa, la bondad de sus gentes forjada por el paso de mil y una culturas, evita que el enfrentamiento rara vez llegue más allá de la mera confrontación de ideas. No quiero decir que todo sea de color de rosa o que la ansiada felicidad haya hecho de…
“Prosigue el lanzamiento de cohetes hacia territorio israelí a la vez que el gobierno de Netanyahu contesta con bombardeos a posiciones de Hamas”. De esta engañosa manera comienza el telediario de la televisión pública de nuestro país. Y así, de un plumazo, un acto de auténtico genocidio se convierte, ante la opinión pública, en lo que se viene a denominar como “conflicto árabe – israelí”. La noticia, la forma de…
Mi nada estimada Isabel Díaz Ayuso: En el momento que escribo estas líneas no tengo ni idea qué pasará con las elecciones en la Comunidad de Madrid que usted, a juicio de muchos, ha convocado de manera inconsciente. Está de más decirle quien me gustaría que las ganara, imagino que ya sabe mis preferencias, pero no tanto porque crea en el sistema de la democracia burguesa, sino porque, los problemas…
“Sabéis cómo se le llama ahora a las manitas de cerdo?”, comenta el hombre sentado a mi lado en la terraza del bar. Ya ha mediado la cuarentena y hace un par de años, con el gobierno anterior, vio peligrar la pensión por enfermedad que le mantiene. “¿Cómo?”, pregunta la mujer que le acompaña, confiada en la risa que provocará el chiste. “¡Manos de presidente!”, concluye entre chanzas el pensionado.…
Vengo observando, de un tiempo a esta parte, que a una gran mayoría de anuncios de alimentos se les ha incorporado el adjetivo “sostenible” como muestra no sólo de su calidad, sino, sobre todo, haciendo alarde de la bondad de su cultivo. El mundo, el rico quiero decir, que es, al fin y al cabo, quien consume masivamente los productos elaborados, anda cada día más preocupado por la salud, tanto…
Imaginemos que vas al supermercado y pides de eso naranja. Aparte de que pueda ser que te manden a la mierda, tal vez acabe en tus manos una bombona de butano, un kilo de zanahorias, incluso una bolsa de doritos, pero no las mandarinas que habías ido a comprar. Todas las cosas que merecen ser nombradas, tienen su nombre. Las personas y su comportamiento, también. Sin embargo, estamos demasiado acostumbrados…
(Texto íntegro de la carta enviada por un vecino anónimo al Alcalde de Albudeite agradeciéndole la moción para cambiar los nombres de algunas calles así como el de la Casa de la Cultura, presentada por el Partido Popular y Ciudadanos que gobiernan la población murciana, aunque espero, por el bien de los vecinos y vecinas, que no sea por muchos años)