La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump critica fuertemente a Europa, advirtiendo sobre una posible «desaparición civilizatoria». Acusa a la UE de erosionar la soberanía y fomenta la influencia de partidos ultraderechistas. Además, aborda la inmigración y la guerra en Ucrania, evidenciando un enfoque pesimista y tensionando aún más las relaciones transatlánticas.
Una peligrosa deriva recorre el norte de Europa. Suecia, antaño reconocida como faro de neutralidad y defensa de los derechos humanos, navega ahora, en un crudo alineamiento geopolítico, con rumbo fijo hacia el abismo del belicismo. Lo hace con una docilidad inquietante, adormecida por una inyección masiva de lo que podríamos denominar “terrorsterona”: un cóctel