Una peligrosa deriva recorre el norte de Europa. Suecia, antaño reconocida como faro de neutralidad y defensa de los derechos humanos, navega ahora, en un crudo alineamiento geopolítico, con rumbo fijo hacia el abismo del belicismo. Lo hace con una docilidad inquietante, adormecida por una inyección masiva de lo que podríamos denominar “terrorsterona”: un cóctel mediático y político diseñado para inflamar el miedo, paralizar el pensamiento crítico y anestesiar cualquier atisbo de disenso. Mientras, la oposición parlamentaria, con contadas y valiosas excepciones, brilla por su silencio o su complicidad.
Este viraje belicista no es espontáneo; ha sido cultivado metódicamente desde las instituciones públicas. Dos ejemplos concretos lo demuestran: la campaña de las Fuerzas Armadas (Försvarsmakten) en el transporte colectivo, que apuesta por la militarización, y la difundida por la Autoridad para la Protección Civil (MSB – Myndigheten för samhällsskydd och beredskap). Bajo el lema “Om krisen eller kriget kommer” (literalmente, “si llega la crisis o la guerra”) esta última ha inundado a la población de mensajes que, con la excusa de preparar a la ciudadanía, normalizan la guerra como una contingencia inmediata e inevitable. Al igual que en otros países europeos, esta estrategia de comunicación estatal institucionaliza e inocula el miedo, presentándolo como sentido común y no como lo que es: la justificación previa para una mayor militarización y la aceptación de políticas belicistas. Se trata de la “terrorsterona” formalizada, empaquetada en folletos y anuncios de servicio público que adormecen la capacidad de cuestionar el ‘por qué’ y el ‘para qué’ de esta deriva.
Ningún partido de la llamada oposición progresista ha sabido o querido cuestionar esta escalada. La socialdemocracia y la izquierda, tradicionalmente defensoras y embajadoras de la paz y la justicia global, parecen haber enmudecido. Incluso se ha llegado a apoyar al gobierno conservador, como hizo el europarlamentario del partido de la izquierda sueca, Vänsterpartiet, Jonas Sjöstedt, halagando al Ministro de Defensa Pål Jonsson como el mejor y más competente del gabinete Kristersson. Ante el genocidio palestino, el apoyo al pueblo gazatí ha sido, en el mejor de los casos, tibio y muy ambiguo. Los partidos de la oposición no han estado a la altura de las demandas de una gran parte de la ciudadanía que, ya desde el 9 de octubre de 2023 clama por un alto el fuego y una condonación de la ayuda al estado criminal y genocida de Israel en las calles y en las redes.
El debate social, lejos de ser plural, ha sido completamente sesgado y controlado por el mainstream sueco.
La televisión y la radio públicas (SVT, SR), que se erigen como garantes de la imparcialidad, han mostrado una doble vara de medir que raya el escándalo, con numerosas denuncias por parte de la ciudadanía sueca. La cobertura del conflicto en Ucrania, cargada de empatía y condena a la agresión rusa, contrasta de forma obscena con el tratamiento del asedio israelí sobre Gaza. Aquí, la narrativa se llena de eufemismos, se cuestiona a las víctimas y se normaliza lo inenarrable. La deshumanización de los movimientos de apoyo a Palestina es sistemática: se les tilda de agitadores, o incluso de monstruos, se sospecha de sus motivaciones y se ignora su mensaje central; además, a todos se les acusa de ser antisemitas. Ante las imágenes de niños despedazados y hospitales destruidos, una parte significativa de la sociedad sueca, intoxicada por esta “terrorsterona” informativa, prefiere mirar hacia otro lado.
Pero si hay un episodio que condensa el bajo nivel y la sumisión ideológica de este gobierno, fue el vivido este pasado viernes 7 de noviembre en el Parlamento sueco. La ministra de Asuntos Exteriores conservadora Maria Malmer Stenergard, durante la interpelación de la diputada independiente Lorena Delgado Varas [1], optó por el insulto misógino en lugar del debate. La tildó de “marinera” o “navegante” de forma despectiva, minimizando así su participación en la misión humanitaria de la Global Sumud Flotilla. Una acción pacífica y legal, en la que Delgado Varas viajaba junto a activistas de la talla de Greta Thunberg o Marita Rodríguez, con el único objetivo de romper el bloqueo y permitir la entrada de ayuda humanitaria en una Gaza asolada por el hambre y los bombardeos indiscriminados. (Malmer Stenergard en visita “secreta” a Israel (marzo 2025)
https://omni.se/utrikesministerns-hemliga-israel-resa-far-kritik/a/GybBkQ
Con su desprecio, la ministra no solo faltó al respeto a una representante electa, sino que implícitamente justificó el ataque en aguas internacionales y secuestro pirata perpetrado por Israel, que según ella actuaba acorde a la ley marcial, contra la flotilla. Así de abandonadas están las leyes internacionales en la Suecia actual. Un país que, en los dos últimos años, ha aumentado exponencialmente su gasto militar, abrazando la industria de la guerra como nuevo método de reindustrialización y fuente de riquezas. Todo ello incluso antes de su entrada en la OTAN, organización en la que se ingresó sin que a la ciudadanía sueca se le haya dado posibilidad de debatir o se le haya consultado en un referéndum.
Suecia se está redefiniendo a golpe de talonario militar y sumisión geopolítica. El miedo y el silencio se han hecho con un país que en su día fue adalid de la mediación en la resolución de conflictos y defensor del derecho internacional y que hoy contempla con pasividad cómo se desmoronan los pilares del derecho internacional y se silencia a quienes defienden la vida y los derechos humanos. El faro nórdico se apaga, y, en su lugar, se vuelven a encender las frías luces que llegan desde los túneles de las minas de acero del norte escandinavo en Kiruna.
Nota:
[1] Delgado Varas hasta hace poco diputada por Vänsterpartiet (partido de izquierdas) y censurada por su propia agrupación desde agosto, que recientemente y junto al también diputado independiente Daniel Riatzat ha formado el nuevo movimiento político Framtidens vänster (La izquierda del futuro).
Fuentes:
Fotos: Achim Rödner
https://www.facebook.com/achim.rodner/posts/pfbid022HGh8SGusnKW2ZLEhfSBcr5vzKNjcArTUSY28yJskwU4MTy6f7e2KqpZc36fgDL9l
Interpelación, Delgado Varas.
Regeringens agerande efter Israels attack mot Global Sumud Flotilla (Interpellation 2025/26:89 av Lorena Delgado Varas (-)) | Sveriges riksdag
Si llega la crisis o la guerra
Om krisen eller kriget kommer | MSB
In case of crisis or war | MSB
En broschyr för allvarstid – ny upplaga av «Om krisen eller kriget kommer» – Regeringen.se
Försvarsmakten (Fuerzas Armadas)
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Tidningsrubriker i Försvarsmaktens höstkampanj – Resumé
Försvarsmakten: kriga för att försvara…fika – Revolution
Campañas de información de las Fuerzas Armadas en el transporte público
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Campaña en redes de las Fuerzas Armadas suecas
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