Durante la noche electoral del pasado 14 de marzo, mientras interventores y apoderados llegaban a las sedes de IU y del PCE con las actas escrutadas, el desconcierto se entremezclaba entre el alivio de conocer que Rajoy no recogería el relevo de Aznar, la desazón de un resultado muy negativo para IU y el estremecimiento que supuso la matanza del 11-M que dejaba mutilado a todo un pueblo. La victoria del PSOE, en este caso sin mayoría absoluta, hacía recordar a los más viejos militantes a aquel 28 de octubre, veintidós años antes.

IU atraviesa probablemente el momento más crítico de sus18 años de vida. El elevado nivel de participación, superior al 77%, ha dejado el millón trescientas mil votos en el borde del fatídico 5%. Desde 1999 IU no ha dejado de perder respaldo electoral evento tras evento.

Analizar el resultado de IU en las elecciones generales resulta complicado. Hace cuatro años, tres meses antes de las votaciones, la enfermedad coronaria del Coordinador General y hasta ese momento Candidato a la Presidencia, Julio Anguita, forzó la elección del Francisco Frutos, Secretario General del PCE como máximo candidato de IU . La excelente campaña electoral realizada por Frutos y la buena gestión que IU hizo de la OPA hostil del PSOE, pidiendo la retirada de 35 circunscripciones, evito un peor resultado, aún cuando fue calificado como derrota electoral sin paliativos. Las circunstancias extraordinarias evitaron un análisis a fondo del resultado. En estas elecciones parecía que íbamos a poder sacar conclusiones. La campaña nos fue metiendo en harina, la precampaña también nos permitió una cierta presencia mediática, las encuestas coincidían en que IU superaría la decena de diputadas y diputados. A todo esto llegó el trágico y brutal atentado, tres días antes de las votaciones. Este hecho también ha impedido poder valorar en sus justos términos el balance de Gaspar Llamazares, que el día 15 ya anunciaba que sometería su confianza a criterio de los órganos de dirección. La deriva electoral puede hacernos preguntarnos si hay o no razones para la existencia de IU. Y la conclusión es rápida, cada día es más evidente la necesidad de un proyecto político moral, cultural y políticamente situado en la izquierda alternativa, la izquierda con vocación de transformación social. El modelo capitalista se muestra cada día más injusto e inhumano. Los poderes económicos mundializados cada día intervienen más en la política, los poderes públicos se debilitan con menor capacidad real de incidencia en la redistribución justa de la riqueza.

Por tanto el resultado electoral del 14-M no debe originar ni frustración ni conflicto interno. Desde la evidencia de que no hay soluciones mágicas, estas solo pueden llegar desde el tesón, la constancia y el trabajo unitario de toda la organización. La unidad interna, la armonía y la complicidad, desde la pluralidad y los principios democráticos. Sólo desde la unidad y la vocación de sumar nuevas fuerzas puede orientarse la recuperación organizativa, electoral y política de IU.

Las resoluciones aprobadas por el Consejo Federal de IU y el Comité Ejecutivo del PCE son herramientas útiles para generar un debate constructivo y positivo que sea el inicio de un nuevo impulso político de IU. Un proceso que tendrá su máxima expresión en las conferencias organizativas que en los próximos meses ya se han convocado por parte de ambas organizaciones. El principal reto será de un lado conseguir la mayor participación del conjunto de la afiliación, pero también la de saber articular propuestas que supongan un mayor arraigo social, cultural, ciudadano y político de IU, capaces de aprovechar las oportunidades de la nueva situación política de nuestro país, de Europa y del mundo.

El concurso de IU y del PCE para la derrota del Gobierno del PP ha sido fundamental. La presencia de IU ha sido constante y vital desde la Huelga General del 20-J, pasando por las movilizaciones contra la dramática gestión del Prestige, las movilizaciones de los estudiantes, o las históricas movilizaciones contra la guerra y ocupación de Iraq.

Ante el gobierno de Zapatero IU debe tomar la iniciativa desde la izquierda. IU es y será un apoyo indiscutible para todas aquellas políticas que han supuesto la movilización y la reivindicación de la izquierda social, cultural y política. Pero con la misma fuerza IU se opondrá a las tentativas retrógradas que pudiera tener el nuevo gobierno del PSOE.

El periplo electoral de este año culmina el próximo mes de Junio con las elecciones Europeas. El extraordinario bagaje del trabajo político realizado por los eurodiputados y eurodiputadas de IU merece ser aprovechado para la consecución de un resultado que permita una representación importante de la izquierda alternativa en las instituciones europeas.