M.O:: ¿Qué ha pasado en estos dos años y medio desde el día en que se produjo el atentado y todo el mundo se volcó con las víctimas, a hoy en que te han convertido en blanco de amenazas, agresiones y descalificaciones?
P.M.: Han pasado varias cosas. En primer lugar, la politización que el Partido Popular está haciendo de las víctimas del 11-M a través de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y de la otra asociación que creó Esperanza Aguirre, «Ayuda 11 M». La manipulación, la utilización repugnante y repulsiva que han hecho de las víctimas del terrorismo, ha calado negativamente en la sociedad.
M.O.: ¿En qué situación está la asociación ahora?
P.M.: Hemos conseguido muchas cosas y seguimos teniendo muchas carencias. El día 1 de julio, después de casi 30 meses, conseguimos que 14 de las 16 viudas de las parejas de hecho fueran reconocidas como tales y tuvieran derecho a la pensión de viudedad.
Estamos a punto de sacar una nueva ley de solidaridad en la que hemos incluido las víctimas de actos terroristas realizados en el extranjero. Nos costó que se reconociera a los camioneros que estaban allí cenando en la Casa de España en Casablanca, a un montón de trabajadores. Queremos que se incluyan los actos de guerra y los secuestros en el extranjero y los de sedición. El asesinato del cámara José Couso tiene que ser indemnizado. Se sabía perfectamente quién había allí. Te hablo de Couso, de Julio Anguita Parrado, del periodista de Haití, etc.
Tenemos a la gente del atentado del restaurante El Descanso, que fue reivindicado por la Yihad Islámica, que han estado totalmente abandonados, y ahora somos su acusación popular.
M.O.: A parte de esos logros, habéis tenido que atravesar una carrera de obstáculos. ¿Por qué os lo ponen todo tan difícil?
P.M.: Somos la cenicienta de las víctimas del terrorismo. Todos los médicos de los EVIS (las unidades de evaluación) hicieron un plante y pidieron el doble de lo que cobraban por el trabajo que les había dado el 11 de marzo. Un médico en una sola mañana firmó 40 informes negativos de las víctimas del 11M. Tenemos una auxiliar administrativo que sin tres dedos ha sido calificada «apta sin secuelas». Y una reponedora de un gran almacén con dos muletas «apta sin secuelas». Todo eso supone que hayamos tenido que contratar un abogado administrativista recurriendo permanentemente cada uno de estos informes. Y en paralelo, sin tener un duro, hemos tenido que contratar a una médica forense que nos hace evaluaciones alternativas que podemos llevar a juicio.
El juez del Olmo ha rechazado como víctimas hasta a padres de asesinados. Y me dió 72 horas para justificar documentalmente que lo eran. Las 72 horas se cumplían precisamente el 11 de marzo a las 12 de la mañana, en el aniversario de la matanza. Yo estuve 72 horas haciendo llamadas para decir a esos padres, mira, me tienes que traer un justificante de que asesinaron a tu hija, junto con el libro de familia, etc. Fueron las 72 peores horas de mi vida. Lo que pasa es que cuando intentaron recusar al juez del Olmo lo hemos evitado simplemente porque estamos en los límites del tiempo, y no queremos que los procesados vayan a la calle. Ya tenemos bastante con que hayan soltado a uno. Y no pasa nada con el juez ni con la fiscal. Se colgaron en Internet fotos con primeros planos de todos los cadáveres del Pozo, que sólo pudieron salir del secreto sumarial. Hemos descubierto que también han destruido pruebas del 11 de marzo.
M.O.: ¿Cómo vais a trabajar este juicio?
P.M.: Este juicio no es político sino absolutamente técnico. Vamos a por los 29 procesados. Haremos el escrito de calificaciones en septiembre con lo que acusamos y lo que pedimos para cada uno. En este juicio sólo queremos sacar las indemnizaciones. Pero tenemos abiertos otros tres sumarios más y uno de ellos va a traer consecuencias porque hay un precioso documento del Juez del Olmo donde ya une nuestra participación en la guerra de Iraq con el atentado terrorista.
También tenemos un equipo de abogados fabulosos, y muy plural, cosa que jode a cierta gente, como al señor de la radio de los obispos y el señor de la piscina más polémica de Mallorca, que no entienden que alguien del PP pueda estar defendiendo a una persona como yo. Y se confunden porque no me defienden a mí, no vinieron a por mí ni a por mi hijo, vinieron a por esta sociedad.
M.O.: Cada vez que el 11 M sale en los medios es para discutir sobre la polémica del tipo de explosivos, y las acusaciones del PP, ¿A vosotros, como víctimas de aquel atentado, de que os sirven este empeño del PP por desvelar la verdad?
P.M.: Me causa repugnancia. Asco. Por cierto, cuando hay un delito en el que está implicado un coche hay que llevarlo a la calle Tacona, donde está la comisaría de la policía judicial. ¿Alguien me puede explicar por qué la furgoneta del 11 de marzo aparece en Canillas? ¿De qué signo político era el comisario de Canillas? ¿De qué signo político era el comisario de Tacona?
M.O.: Has repetido muchas veces que tú a lo que aspiras es a conseguir justicia con mayúsculas, ¿a qué te refieres?
P.M.: Como presidenta de la asociación tengo un papel que es la representatividad plural de gente que no sé lo que opina, ni de qué partido es, ni qué credo tiene. Pero yo, como Pilar Manjón, madre de Daniel pretendo ir a los tribunales internacionales por crímenes de lesa humanidad.
M.O.:¿Qué mensaje te gustaría transmitir a la sociedad?
P.M.:Nuestra gran batalla hoy como asociación es que seguimos reivindicando que cualquiera pudo haber ido aquella mañana en aquellos trenes, que queremos sentirnos parte de esta sociedad, que somos ciudadanos que lo que pretendemos es que esta sociedad nos vuelva a sumar a sus ilusiones, a sus anhelos. Queremos volver a ser ciudadanos normales. Y eso se lo han cargado. Dicen que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Pues eso, la ternura de este pueblo para con las víctimas del 11 de marzo se la ha cargado el Partido Popular las otras dos asociaciones que en estos dos años y pico simplemente se han dedicado a hacer política.
El 11 de marzo, cuando colocaron las 10 mochilas que estallaron y las 4 que no lo hicieron, nadie nos preguntó si queríamos estar en aquellos trenes. Que no olvide esta sociedad que han pasado 30 meses, pero que para nosotros todos los días son 11 de marzo, que la ausencia es idéntica, que el dolor es lacerante. Y estamos aquí porque queremos buscar la verdad de lo que pasó y queremos hacer justicia. No nos interesa la política, ni los políticos ni las administraciones porque nos han abandonado. Solamente confiamos ya en la ciudadanía, y que los ciudadanos tengan un sentimiento de empatía, de solidaridad, de pensar que no hay que olvidar, que esto no puede volver a ocurrir y que cualquier ciudadano de este país podría estar sentado donde yo estoy sentada hoy.






