El 21 y 22 de octubre se celebraron en Madrid las Jornadas de Inmigración organizadas por el PIE

Una política para la integración de la migración

·

·

Durante el 21 y 22 de octubre, delegados de todas las federaciones del PCE e Izquierda Unida, miembros del PIE y representantes de organizaciones y ONGs de inmigrantes, debatieron en Madrid propuestas para una política para la integración de la migración en Europa, en general, y en España, en particular. Compartieron las experiencias municipales de…

La inmigración fue uno de los temas centrales en el I Congreso del Partido de la Izquierda Europea (PIE), celebrado en Atenas en octubre de 2005, bajo la conmoción por los terribles sucesos de las vallas de Melilla y la tragedia del aeropuerto de Schiphol, en Amsterdan. Tras aquel debate el PIE y las organizaciones políticas que lo componen se comprometieron a intercambiar experiencias e intervenir activamente en la toma de posiciones a nivel europeo, tanto en el terreno social y político como en el ámbito institucional, potenciando, en este caso, las acciones del GUE en el Parlamento Europeo, cuyas iniciativas -especialmente en la Comisión de Libertades- o campañas, como la actualmente en marcha por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, adquieren relevancia y constituyen una valiosa aportación a nuestra lucha, en los distintos países, por los derechos de los migrantes.

«Estas Jornadas son la materialización de aquel compromiso», explicó en la apertura de las Jornadas Susana López, responsable del Area Federal de IU y de la Secretaría de Migraciones del PCE. «El debate de estas Jornadas y sus conclusiones deben servirnos como instrumento para concienciar a la sociedad -en lo que pueda ser nuestra modesta aportación-, pero también y fundamentalmente a nuestras propias organizaciones de que, según como enfoquemos hoy social, cultural y políticamente la llegada y el asentamiento de inmigrantes y sus familias estamos optando, por activa o por pasiva, entre la consolidación de un modelo de sociedad segregada, abocada a la confrontación y el conflicto permanentes (los ejemplos de Francia y otros países son elocuentes), o el avance hacia una sociedad más justa e igualitaria».

Pedro Marset, responsable de finanzas en el PIE, explicó las dos fases de la construcción europea desde la segunda mitad del siglo XX. Hubo una primera etapa en la que Europa necesitaba crecer y la forma de hacerla era con el trabajo de los inmigrantes. Y fueron los españoles, marroquíes, argelinos, etc., los que atendieron a la llamada de la Europa rica y de aquel modelo económico que sirvió para desarrollar el Estado de Bienestar. En aquel momento los sindicatos y los partidos de izquierda desempeñaron un papel fundamental para garantizar los derechos a los inmigrantes. La segunda fase llegó en 1990 con la consolidación del modelo neoliberal que va contra lo que se había hecho hasta el momento. A partir de ahí sobra el Estado y las propuestas públicas; lo único que manda es el mercado. Marset lo explicaba con las tres «D» del neoliberalismo: la deslocalización del capital, el control del déficit público y la desregulación salarial. «No se puede pensar en el desarrollo económico de los 90 sin la desigualdad, componente imprescindible del modelo. Y para conseguir ese desarrollo, la inmigración tiene que ser clandestina», subrayó Marset. Y para finalizar reivindicó la necesidad de un modelo económico alternativo que demuestre que se puede avanzar en otro tipo de Estado de Bienestar, y para eso hay que luchar desde los partidos políticos, por una parte, y los sindicatos, por otro, «pero para eso es imprescindible que los sindicatos den un giro copérnico porque sin ellos no se puede avanzar».

El eurodiputado Willy Meyer, por su parte, fue tajante a la hora de atajar el problema desde la izquierda europea subrayando la necesidad de hacer un cambio radical en migración que pasa por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros. En un mundo en que se levantan muros por todas partes por temor al «otro», al extranjero, Willy Meyer reivindicó la necesidad de que el PIE pase de los debates a la acción para que la gente entienda que hay una alternativa.

A la hora de abordar cómo se afronta la inmigración en el Estado Español, Marcelo Belgrano, vocal de la subcomisión de Extranjería de CGA, denunció la utilización del los visados como «instrumento para filtrar y seleccionar a «quién quiero que entre», y explicó que desde 1885 se han cambiado las legislaciones en materia de extranjería, pero el modelo es siempre el mismo, y lo que cambiar el modelo porque «la ley actual es una regresión bastante grande».

Enrique Santiago, Secretario General de CEAR, explicó que lo que sí ha cambiado a lo largo de las últimas décadas ha sido el tratamiento del Derecho de Asilo, una figura que fue desarrollada por los países desarrollados y para los países desarrollados. Pero ahora ya no son los países desarrollados los que solicitan asilo y Europa les restringe el acceso.

Las intervenciones se sucedieron con la situación de los inmigrantes menores de edad, las complicaciones para integrarse en el mundo laboral y la tragedia de la inmigración subsahariana, tan injustamente criminalizada y discriminada.

Al final de la jornada, cada área de trabajo elaboró un documento de conclusiones que están colgados en la página web http://www.pce.es Se pudieron muchas ideas en la mesa. Ideas sencillas, lógicas, y de sentido común, como que la ciudadanía la da el lugar de residencia y no el de nacimiento, principio básico para acceder al resto de los derechos. Primer escalón al que aún no hemos llegado.

ETIQUETAS: