Los días 5 y 6 de abril se celebraron en Barcelona las Jornadas del Partido de la Izquierda Europea (PIE), «Mujer, participación política, precariedad y violencia». A este evento, organizado por la Secretaría de la Mujer del PCE, acudieron mujeres feministas pertenecientes a los distintos partidos políticos que forman parte del PIE, pertenecientes a El_fem, así como invitadas de organizaciones de mujeres del estado español.
Estas jornadas permitieron, por tanto, el encuentro de estas organizaciones propiciándose el intercambio respecto a buenas prácticas en los distintos estados de la UE. Si a esto le unimos que el propio PCE reunió a más de 150 hombres y mujeres del Partido, ante una convocatoria sobre política feminista, el encuentro contó con la presencia de unas doscientas personas.
Los debates se plantearon en dos mesas redondas en torno a los bloques temáticos de «Políticas de Igualdad y Democracia Paritaria» y «Violencia de Género y Precariedad».
En la primera mesa, intervenciones como la de Gitte Pedersen, de la Alianza Roja y Verde de Dinamarca, nos describen cómo en países donde el Estado del bienestar había dado pasos significativos en cuanto a la igualdad política de las mujeres, se está experimentando un retroceso considerable con el avance de políticas neoliberales. Las privatizaciones y el deterioro de los servicios públicos favorecen el hecho que las mujeres tengan pocas posibilidades de promoción y de ocupar los espacios de poder político.
Las leyes son importantes pero pueden ser papel mojado en un modelo económico como el que se va imponiendo en Europa. Maite Mola -responsable de la Secretaría de la Mujer del PCE- nos recordaba que leyes como la de Igualdad deben estar presupuestadas adecuadamente para que se puedan llevar a cabo las medidas que empoderen realmente a las mujeres. Por su parte, Mª Luisa Fernández -Dones Juristes- y Mercé Civit -Diputada de EuiA en el Parlamento Catalán- señalaron que cuando existe voluntad política de desarrollar la legislación en temas de igualdad y paridad, sí se logran implantar verdaderas políticas de igualdad que afectan a la vida de las mujeres. Para ello explicaron el desarrollo de leyes como la de Igualdad y la ley Integral contra la violencia de género en Cataluña.
En cuanto a la segunda mesa, Laurence Cohen -responsable de la Mujer del Partido Comunista Francés- expuso cómo está afectando la precariedad laboral de forma específica a las mujeres, obstaculizando su independencia y su posibilidad de conciliar lo laboral y lo familiar. En cuanto a la violencia de género sigue sin existir una legislación que dé las respuestas adecuadas a las mujeres en esta situación. Litsa Duodoumi -responsable de la Mujer de Synaspismos de Grecia- ha profundizado especialmente en sus trabajos sobre los cambios habidos en cuanto a la desregularización del mercado laboral. Los tipos de contratos sin derechos afectan de forma más extrema a mujeres y jóvenes. La sociedad espera que las mujeres realicen además todas las tareas de tipo reproductivo y de cuidado en general a medida que se desmantelan los servicios públicos.
Consuelo Abril, de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres (CIMTM), describió la gravedad de la situación en que se encuentran gran número de mujeres y cómo aún es necesario mejorar y cambiar aspectos judiciales, sanitarios, educacionales y respecto a los medios de comunicación. La Ley Integral es un marco necesario, pero debió de contar más con la experiencia de las organizaciones de mujeres en su elaboración y prever los recursos suficientes para desarrollar lo necesario en todos los ámbitos. Otra forma importante de violencia de género es el mercado prostitucional. Lorena Pajares, coordinadora de AFESIP -Acción por las mujeres en situación precaria- en España explicó la necesidad de luchar contra las causas y consecuencias de la trata y la explotación sexual de las mujeres. Desde un modelo que penalice a los proxenetas y prostituidores y no a las mujeres en situación de prostitución es fundamental que la sociedad tome conciencia de que el comercio y consumo sexual de mujeres -la mayoría pobres e inmigrantes- no es aceptable desde una ética de izquierda. Por último Susana López -responsable de migraciones del PCE- destacó la situación de especial vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres inmigrantes tanto en lo laboral como cuando son víctimas de violencia de género.
Se aprobaron varias resoluciones que se trasladan al PIE. La primera propone la necesidad de introducir en el PIB de los países de la UE la cuantificación, en términos económicos, del trabajo realizado por las mujeres en el ámbito doméstico, no para dar un salario que aleje a las mujeres del mercado laboral, sino para ver qué dinero se deben gastar en servicios públicos alternativos que cubran estas necesidades. Esta propuesta se debería consensuar entre las organizaciones feministas de ámbito europeo, las organizaciones sindicales y el GUE.
La segunda resolución expresa el rechazo a la prohibición de la celebración de la Manifestación del 8 de Marzo en varias ciudades españolas, -cargas policiales incluidas en Pamplona-, por coincidir con la jornada de reflexión de las elecciones del 9 de marzo.
Creemos que el motivo real fue el no querer que las mujeres nos manifestáramos contra decisiones del propio Gobierno, como la dejación en el tema del aborto, las muertas por violencia o los fallos de la ley de Igualdad. Pensamos que ningún Gobierno debe prohibir un día Internacional instaurado por la ONU -y menos en fechas como ésta-, de trascendencia mundial. Las mujeres denunciamos y no aceptamos nuestra manipulación como mercancía electoral.
La tercera resolución establece una demanda para toda la UE, siguiendo los dictados de la propia Comisión Europea, del derecho de las mujeres a decidir, por lo que demandamos aborto libre y gratuito, regulado exclusivamente por una ley de plazos. También demandamos campañas de educación sexual a nivel europeo, y el archivo de todas las actuaciones judiciales y políticas abiertas por este motivo en toda la UE.
La cuarta resolución habla de la necesidad de la paridad que elimine la exclusión o la poca presencia de las mujeres en muchos ámbitos, concretamente en los políticos, que sin duda facilitarán la transversalización de las políticas de igualdad.
* Permanente Secretaría Federal
de la Mujer del PCE






