Mundo Obrero: Después de muchos años de desencuentro con la Dirección de EB, el EPK ha llegado a un acuerdo para abordar la VII Asamblea de forma unitaria. ¿Supone esto un cambio de orientación por parte del EPK?
Isabel Salud: Pues no, no supone ningún cambio.
Sólo hay que revisar nuestros documentos y ver que en mayo de 2004, unos meses antes de celebrarse la VI Asamblea de EB, el Partido en su reunión del Comité Nacional acordó abordar dicha Asamblea sobre la base del acuerdo. Entonces no hubo receptividad por parte de la Dirección de EB, en la que se encontraban la corriente Ekaitza y la que luego se denominaría la corriente EPA.
Sin embargo ahora sí hemos encontrado receptividad, alcanzando un acuerdo puntual para el desarrollo de la Asamblea y sentando las bases para un acuerdo de futuro.
M.O.: ¿Y sobre qué bases se asienta este acuerdo?
I.S.: Pues en primer lugar, en la voluntad de resolver aquellos conflictos enquistados en algunas Asambleas de base que impiden su normal funcionamiento, en la necesidad de democratizar la vida interna de la organización, en la participación de todas las pluralidades en la gestión cotidiana, en el reconocimiento de lo que es, representa y aporta el EPK y, finalmente, en un esfuerzo por ambas partes por la búsqueda de la síntesis desde posiciones diferentes que, de no alcanzarse, nos compromete a gestionar los desencuentros.
M.O.: ¿Por qué no fue posible incorporar a este acuerdo a todas las pluralidades de EB?
I.S.: Los compañeros de Ekaitza y de EPA plantearon que era necesario cambiar la dirección para abordar la celebración de la VII Asamblea. Sin embargo, desde el EPK consideramos que esto nos hubiera llevado a una ruptura de EB de consecuencias nefastas para su futuro y, además, de muy difícil gobierno para el día después. Y por ello, nos inclinamos por la búsqueda de un acuerdo entre todas las partes. Ellos no quisieron sumarse, plantearon la necesidad del cambio que hubiera sido liderado por Oscar Matute, compañero, por cierto, más sensible a planteamientos independentistas abertzales y alejado de nuestros presupuestos políticos.
M.O.: Terminada ya la Asamblea, ¿qué balance hace el Partido?
I.S.: Nosotros hacemos un balance positivo de sus resultados, sabiendo que no nos satisfacen totalmente, pero constatando que mejoran notablemente los resultados de la anterior VI Asamblea. Quisiera destacar dos elementos de democracia interna: recuperación del control de la afiliación por parte de las Asambleas de base y recuperación del criterio de proporcionalidad pura para la elección de candidaturas a cargos públicos y a cargos de dirección interna. Dos aspectos que han sido incorporados a los nuevos Estatutos. En el apartado político quiero destacar las aportaciones realizadas por el EPK en torno a la participación ciudadana, temas laborales y económicos y a otros temas sectoriales. Ambos documentos fueron aprobados por más del 80% de la Asamblea. El Partido, sin embargo, no avaló el informe de gestión que fue aprobado por cerca del 60% de la Asamblea. A nuestro entender resultaba excesivamente triunfalista en torno a los logros obtenidos en la gestión institucional y poco autocrítico con las hipotecas políticas resultantes de nuestra permanencia en el seno del Gobierno Vasco. Tampoco abordaba con profundidad las causas reales del fuerte retroceso electoral cosechado en las elecciones generales.
M.O.: ¿Cuál ha sido, finalmente, la composición de la nueva Dirección?
I.S.: Se presentaron dos candidaturas para el nuevo Consejo Político de Euskadi, la encabezada por Javier Madrazo y por mí, que obtuvo el 77% de los votos, y la encabezada por Oscar Matute, de Batzen y Angel Bao, de EPA, que obtuvo el 23%. Fue elegido nuevo Coordinador Javier Madrazo con el 78% de apoyos del Consejo.
M.O.: ¿Cómo ves el futuro a partir de esta VII Asamblea?
I.S.: El EPK ha hecho una apuesta de futuro, sabemos que ésta no está exenta de riesgos y dificultades, pero estamos dispuestos a correrlos por explorar nuevos caminos de convergencia. Nuestro reto es el de saber conjugar diferencia y convivencia en busca de la síntesis programática. Sabemos que esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero estamos dispuestos a intentarlo. Lo que está claro es que con la VII Asamblea hemos iniciado un nuevo camino que andaremos.
M.O.: ¿Y como habéis encontrado la síntesis en un tema tan de actualidad como la Ley de consulta?
I.S.: No ha sido posible y cada cual ha defendido sus posiciones en el referendum interno celebrado dentro de Ezker Batua. Nosotros nos hemos posicionado por el no. Finalmente será la militancia quién tomará la decisión.
M.O.: ¿Cuál es el análisis del EPK sobre la consulta?
I.S.: Es un tema complejo porque se mezclan muchas cosas: el derecho a decidir, el actual momento de reactivación de la actividad terrorista, la situación pre-electoral en la que nos encontramos en Euskadi, su discutido encaje legal, la falta de consenso político, la unilateralidad de la propuesta y muchas otras cosas que condicionan su realización y el éxito de la misma.
M.O.: Explícate.
I.S.: Verás, nosotros defendemos el derecho a decidir como un derecho democrático básico de participación ciudadana que no se limita a las relaciones institucionales entre España y Euskadi, sino que abarca todos y cada uno de aquellos asuntos que afectan a la ciudadanía, esto es, cuestiones económicas, laborales, de infraestructuras, sociales, etc. Sin embargo, la concepción que tiene el PNV sobre este derecho es más bien limitada y orientada únicamente a la confrontación con el Estado, no tiene interés en que la ciudadanía participe en decisiones directamente relacionadas con nuestro modelo social. El Partido Socialista de Euskadi, por otra parte, no quiere ni siquiera abordar este tema, negándose a reconocerlo como un derecho democrático.
Además de todo esto, no podemos olvidar que la reactivación del terrorismo limita considerablemente la liberad de la ciudadanía en Euskadi y esto debería obligar a los partidos políticos a redoblar esfuerzos para alcanzar mayores consensos y más en temas tan sensibles como este. Deberían dejar a un lado sus aspiraciones político-electorales inmediatas para ponerse a trabajar por construir un futuro sin violencia.
M.O.: ¿Crees que llegará a celebrarse la consulta?
I.S.: Creo que no. Lamentablemente servirá más como banderín electoral que como un auténtico acicate para el impulso de la participación ciudadana.
M.O.: Y cambiando de tema. En el actual contexto de rebrote del terrorismo ¿crees que las mociones éticas que últimamente se han debatido en los Ayuntamientos sirven para reducir el apoyo social a la violencia?
I.S.: Sí, aunque pienso que deberían haberse planteado mejor, asegurando los apoyos suficientes antes de ser presentadas para así asegurar su éxito. Creo firmemente en el compromiso social contra el terrorismo para ir achicando espacios de cobertura y de complicidad hacia ETA. Los plenos municipales han sido una muestra más de la intolerancia y de la coacción que practica el mundo abertzale ante todo aquel que piensa de forma diferente.
M.O.: ¿Van a servir finalmente para desalojar a ANV de alguna alcaldía?
I.S.: Pues no, el proceso ya está agotado y no se ha conseguido su objetivo principal que era este. Hay mucho trabajo por realizar en Euskadi en torno a la unidad de los partidos políticos para acabar con ETA y aumentar el compromiso social contra esta lacra que lo condiciona todo, la agenda política y social.






