Mundo Obrero: ¿Coordinador y candidato?
David Abril: Pues sí, así se valoró en nuestro Consejo Político, sólo llevo unos meses como coordinador, y las Europeas son un buen momento para dar a conocer las propuestas de Esquerra Unida en un escenario pequeño pero complejo como es el de Baleares.
M.O.: ¿Qué representan en tu opinión estas Elecciones para la izquierda?
D.A.: Estas Elecciones son sobre todo una oportunidad para decir las cosas claras. Hay pocos momentos en los que esta fuerza política disponga de segundos, minutos o incluso alguna columna en la prensa escrita para sacar cabeza y poder plantear lo que defendemos. También es más fácil, a pesar del descrédito de la política entre la ciudadanía, acercarse a la gente y decirle que hay vida más allá del PP y el PSOE. En nuestro lema a nivel local lo tuvimos claro desde el principio, y por eso el lema de campaña es «Crisis de derechas, soluciones de izquierdas». A partir de aquí queremos denunciar que son las políticas conservadoras, en las que han coincidido en el corazón de Europa conservadores y socialdemócratas, las que nos han llevado a la crisis. O mejor dicho, la ausencia de política en beneficio del mercado. Y que eso tiene unos costes sociales y ambientales que ahora no tienen que pagar las trabajadoras y trabajadores, sino quienes son responsables directos con nombres y apellidos de esta crisis.
M.O.: ¿Y en Baleares, tienen algún valor añadido?
D.A.: Pues sí, en nuestra comunidad autónoma el mapa político es muy complejo, ya que en Mallorca e Ibiza y Formentera nos presentamos en coaliciones de izquierda plurales, y estamos gobernando en las principales instituciones y Ayuntamientos. En un momento de crisis económica, en el que las necesidades sociales y nuevas situaciones de exclusión social están al orden del día, el resultado de estas elecciones, aunque sean europeas y parezca que no tienen nada que ver, puede hacer que salgamos reforzados o debilitados. Y eso quiere decir que las políticas de izquierda, al servicio de las personas, saldrán reforzadas o debilitadas. Por el momento la semana próxima el Parlament aprobará una Ley autonómica pionera que marca unos mínimos vitales que a cualquier persona simplemente por el hecho de nacer se le tiene que reconocer el derecho a alimentación, abrigo y techo. Es la demostración que incluso en un contexto complejo, y con una correlación de fuerzas no demasiado beneficiosa para EU, se pueden aprobar medidas de izquierdas.
M.O.: ¿Por qué la gente no está motivada para votar en las Europeas?
D.A.: Porque si la política en general cada vez tiene que ver menos con la polis, es decir, con la comunidad, y cuando digo la comunidad me refiero a los problemas de la ciudadanía, la política europea todavía está más lejos de la gente. Estoy convencido de que existe un auténtico proyecto de desinformación porque las decisiones que se toman en Europa cada vez son más trascendentales, y cuanto menos gente sepa y menos gente vote, mejor para quienes toman esas decisiones.
M.O.: ¿Y habéis tenido eso en cuenta para vuestra campaña?
D.A.: Yo creo que estamos obligados y obligadas a plantear una campaña muy pedagógica y motivadora, que hable de las cosas sencillas y de las cosas complicadas, que conecte lo que le sucede a cada persona en lo cotidiano con cuestiones europeas e internacionales, porque como dice una viñeta de El Roto, «en un mundo globalizado no se puede mirar hacia otro lado porque no lo hay». Y sobre todo, creo que necesitamos una campaña y un mensaje de alegría y de esperanza, si la izquierda no es capaz de transmitir que otro mundo y otra Europa no sólo es posible, sino necesaria, habremos fracasado. Por eso nuestra campaña huye de lo gris y tiene mucho rojo y mucho verde, que para grises ya están el PP y el PSOE.
M.O.: ¿Qué aportación crees que deberíamos hacer los y las comunistas para otra Europa?
D.A.: No creo que tengamos una función al margen de la del resto de compañeras y compañeros que aunque no se definan como comunistas, participan del mismo sueño, de un proyecto común que se llama socialismo del siglo XXI. Puestos a etiquetar, yo me quedo con la denominación de ecomunista, que es como se definía Manuel Sacristán, alguien a quien deberíamos reivindicar activamente. Hoy en día es fácil recurrir a un discurso antiguo para resolver problemas que no son nuevos, pero sí lo es el contexto en el que vivimos, y buena parte de los métodos y estrategias que tenemos el deber de plantear para superarlos y para superar el capitalismo. Creo más en los proyectos políticos que en los símbolos, y tengo mucha esperanza en el proceso constituyente que nos marcamos en la VII Asamblea.
* Secretario Político del PC de Illes Balears






