Música

Madredeus, 25 años de exquisita elegancia

Hay grupos o artistas que convierten la existencia en un tiempo más agradable. Uno de ellos es la formación portuguesa Madredeus, que sigue en la brecha de la mano de dos de sus fundadores, Pedro Ayres Magalhaes (guitarra clásica y compositor de la mayoría de los temas) y Carlos María Trindade (sintetizadores). Para sus 25 años de carrera han publicado un álbum recopilatorio, ‘Essência’ (Eter/Sony), con una selección de piezas que han jalonado este primer cuarto de siglo, unas ya clásicas de su repertorio y otras no tan airadas en sus conciertos. Los temas han sido grabados con una formación nueva bajo el prisma de sutiles variaciones en los arreglos. A los ya mencionados, hay que añadir a Beatriz Nunes a la voz, Jorge Varrecoso y Antonio Figueiredo a los violines y Luis Clodes al violoncelo. Con estos datos surgen de inmediato los aspectos más polémicos sobre la banda portuguesa con mayor proyección internacional.

¿Ha variado el estilo de Madredeus con las deserciones de varios de sus miembros fundadores? Básicamente, no. Madredeus nace en torno a 1985 como una formación lusa que se aleja de los patrones del fado para cultivar un estilo con ribetes clásicos, música de cámara, tonalidades folk. Los dos pilares en la composición son Pedro Ayres y Rodrigo Leao, más la voz distintiva de Teresa Salgueiro, una chica muy joven que cantaba fados en el Barrio Alto de Lisboa. Estos tres nombres dan forma al sonido Madredeus, denominación artística que toman del convento lisboeta Madre de Deus, ubicado al lado del Teatro Ibérico en el que comienzan los ensayos y sus actuaciones. Con la deserción de Rodrigo Leao, más interesado en desarrollar sus ideas en una onda diferente a Madredeus, es Pedro Ayres el que mantiene el espíritu de la banda. Pero cuando Teresa Salgueiro decide marcharse también, a finales de 2008, sí que pensamos que Madredeus había llegado a su fin. Y la creación de una nueva formación por Pedro Ayres y Carlos María Trindade llamada A Banda Cosmica era la prueba irrefutable.

Pero no ha sido así. Con la grabación de estos temas emerge el sonido Madredeus con más acompañamientos de cuerda frotada (violines y celo) que pulsaciones de guitarra. La voz no es de Teresa Salgueiro, sino de una chica muy joven, Beatriz Nunes, con un timbre y tesitura vocales acorde a los parámetros de estas canciones.

¿Ha sufrido el estilo de Madredeus una variación significativa? No. El paso de los años, las bajas y nuevas incorporaciones, los diferentes discos publicados, sus colaboraciones con otros músicos…, todo lleva la marca Madredeus. Claro que en tantos años las críticas a sus discos han conocido varias ángulos. Y, sin embargo, la formación ha seguido fiel a su espíritu, recorriendo senderos más cercanos al folk en su primera etapa para refugiarse en ambientaciones más camerísticas e intimistas a posteriori, conservando siempre un gusto envidiable por la melodía, por las armonías bellas, por letras ensartadas en la tesitura aguda de la voz femenina.

¿Es una tomadura de pelo que Madredeus publique esta colección de temas? Unos dirán que sí, sobre todo aquellos inclinados a los proyectos de Rodrigo Leao o los que sacralicen la voz de Teresa Salgueiro. Yo creo que no. Entiendo que la banda portuguesa hace bien en recoger estos temas, grabarlos de nuevo incorporando nuevos músicos y una nueva voz. Es un buen argumento para la búsqueda de otras melodías que conformarán su futuro trabajo con títulos ya sí de nueva elaboración. Además, para quien se acerque por primera vez a Madredeus estimará en alto grado tener esta selección a mano.

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