La guitarra flamenca tiene un maestro vivo: Paco de Lucía. Todos, sin excepción, conocemos a Paco de Lucía. Pero pondría la mano en el fuego a que la mayoría de la gente sólo conoce la rumba ‘Entre dos aguas’ y para de contar. En un segundo escalón, situaría a Tomatito y sólo porque fue el guitarrista de Camarón de la Isla. Después, nadie o casi nadie sería capaz de citar a otro guitarrista flamenco en activo, excepción hecha de los seguidores del flamenco. Pues este artículo quiere remediar en parte este desconocimiento añadiendo a la lista un tercer nombre, Niño Josele, quien en su último trabajo discográfico ha reunido a los tres guitarristas nombrados.
‘El mar de mi ventana’ (Dro/Warner) destila la sensibilidad especial de un músico con un don peculiar para la composición e interpretación. Ya me enamoró su álbum de 2006 dedicado a la música del genial pianista de jazz Bill Evans, titulado ‘Paz’. En su reciente obra se zambulle en el flamenco, sin abandonar el gusto por tendencias jazzísticas y el intimismo lírico.
Abre él solo con el tema ‘El mar de mi ventana’. En la nota de apertura del libreto escribe Niño Josele que “todo músico posee ‘El mar de su ventana’, son las cosas que alimentan el alma y que te hacen sentir, dando lugar a un estado de inspiración en el que el corazón habla y eres capaz de expresar lo bueno o lo malo que hay en ti a través del instrumento”. Una composición serena ambientada con palmas sordas y nudillos. A continuación, el primer invitado: Tomatito. Un mano a mano precioso, con réplicas, figuras estilísticas que se enredan entre el cajón flamenco y las percusiones de palmas y nudillos. Tomo la excusa de esta participación, para recordar que Tomatito no es sólo el que tocó unos años para Camarón de la Isla, sino que ha estado junto a Paco de Lucía y que, junto al pianista de jazz Michael Camino, tiene un disco fantástico publicado, ‘Spain’.
El siguiente tema son unos tangos cantados por Lola de Morón e incorpora el bajo eléctrico de Alain Pérez. Me interesa más el siguiente corte, una rumba con las guitarras de Paco de Lucía y Niño Josele. Ambos se compenetran a la perfección, se conocen muy bien desde el momento en que Niño Josele forma parte del combo del maestro en su periplo de actuaciones por el mundo. Finura, embrujo, pellizco. El tema lo contiene todo. Sigue una bulería donde la guitarra flamenca hace maridaje con otro músico con letras mayúsculas, Carles Benavent. Este bajista hace sonar las cuerdas del bajo como si de una guitarra se tratara, con una pasmosa habilidad para acompañar y marcarse sus solos. Benavent tiene sus propios discos editados, es uno de los pilares del llamado ‘nuevo flamenco’ y es el puente -al lado del baterista Tino di Geraldo y el saxofonista Jorge Pardo- entre el jazz y el flamenco. La voz aquí la pone el cantaor camaroniano Duquende.
Seguimos el periplo y nos topamos con una de las joyas de este disco. Una rumba enmarcada en el jazz latino. Una estupenda banda de metales y percusión. Es mi tema preferido, deudor de una fusión entre el jazz, la música latina y el flamenco que ha dado réditos deslumbrantes en varias reuniones. Recomiendo en este sentido las grabaciones de otro excelente guitarrista, Gerardo Núñez, comandando un grupo en el que destaca el saxo del valenciano Perico Sambeat. Englobados bajo la etiqueta ‘Jazz viene del sur’, al menos hay que escuchar ‘Cruce de Caminos’. Finalizo este viaje con unos tangos cantados por los hijos de Enrique Morente y el cierre que lo echa una minera con el Niño Josele solo consigo mismo. Sobra decir que es muy recomendable este disco.







