El gobierno de Estados Unidos reprodujo en Irak las operaciones de los escuadrones de la muerte que había desarrollado en El Salvador. El mismo especialista, el coronel James Steele, con experiencia criminal también en la guerra de Vietnam, trasladó a Bagdad el terrorismo de Estado que organizó veinte años antes en San Salvador: secuestros, torturas y asesinatos.
Una investigación de la BBC y de The Guardian ha confirmado que Washington “financió una letal fuerza paramilitar para combatir a los opositores a la presencia estadounidense”.
El entonces mayor David Petraeus visitó El Salvador en 1984 para comprobar la eficacia de los metodos contrainsurgentes de James Steele y se lo llevó a Irak cuando, ya como general, fue el comandante de las fuerzas de ocupación.
El Pentágono colocó a Steele junto a Petreus, en aplicación de la política del Secretario de Defensa Donald Rumsfield, para organizar comandos especiales que, como en El Salvador, secuestraban, torturaban y hacían desaparecer a los insurgentes. La información de la BBC sugiere que la Corte Penal Internacional debería procesar a los responsables.







