“Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!”
Hugo Chávez, Discurso en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, 30-1-2005.
Hugo Chávez Frías ha irrumpido en la historia de Venezuela y de América Latina con una fuerza tal que bien puede ser considerado el Libertador de la Segunda Independencia de América Latina, el primer Prócer latinoamericano y caribeño del siglo XXI. Pero no sólo eso: quienes hemos asistido al Foro Social Mundial celebrado en Túnez del 26 al 30 de marzo, también hemos podido comprobar el enorme aprecio y respeto de los pueblos y los movimientos sociales árabes por la figura de Chávez. Así quedó de manifiesto en las pancartas y consignas en las manifestaciones de apertura y cierre del Foro, en la Asamblea de los Movimientos Sociales y en el emotivo acto de homenaje celebrado en la tarde del 29 de marzo.
A todo ello cabe añadir algo muy relevante para los socialistas revolucionarios, los comunistas, y en general para todos los que aspiramos a lo largo y ancho del planeta a forjar una alternativa de emancipación y liberación social frente al neoliberalismo y al capitalismo salvaje predominante hoy en el Norte y en el Sur: Chávez, a partir del 2005, aportó una contribución sustancial para volver a colocar en el orden del día mundial la necesidad y la urgencia del socialismo como alternativa, revitalizando con ello la lucha por el socialismo hoy. En estas líneas me detendré en esto último.
Socialismo bolivariano
Hugo Chávez llegó a la conclusión de que las ideas humanistas de la revolución bolivariana sólo podían desarrollarse en un nuevo socialismo. En la campaña electoral para las elecciones presidenciales de 2006 proclamó en varias ocasiones que quien votase por él estaba votando por avanzar hacia la construcción del socialismo en Venezuela. Y tras su triunfo electoral propuso la formación del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), a principios del 2007. En dicho partido se inscribieron más de cinco millones y medio de ciudadanos a través de los batallones socialistas. En el acto de juramentación del primer grupo de los propulsores y propulsoras del PSUV, el 24 de marzo de 2007 afirmó con rotundidad que “aquí se trata de hacer una revolución socialista”, proclamando a su vez que “se deberá eliminar el sectarismo, las rivalidades personales y partidistas para construir el gran partido socialista bolivariano”.(1)
En todo momento Chávez plantea la necesidad de construir el socialismo a partir de la propia realidad, y no haciendo de dicho proceso “calco ni copia” de experiencias pasadas, por decirlo con la expresión de Mariátegui.(2) Se trata de fundir este proceso con el de la conformación de un verdadero poder popular, radicalmente democrático y participativo. Ello requiere además la adopción de un lenguaje propio, que conecte con la identidad y el imaginario del pueblo venezolano, y por tanto alejado de los modelos culturales y simbólicos europeos. Y plantear el proyecto no de un modo aislado sino impulsando la relación y la unión con procesos similares en curso en otros países latinoamericanos, además de la privilegiada relación establecida con la República de Cuba que ya había dado lugar al nacimiento del ALBA en 2004.
La propuesta de Hugo Chávez supone abordar un gran número de cuestiones relativas al proceso de transición hacia este nuevo socialismo. ¿Cuál es el contenido de las transformaciones económico-sociales que deben colocarse en primer plano? ¿Cómo situar estas transformaciones en una lógica post-capitalista que permita apuntar a un horizonte socialista? ¿Cuál es el papel del conjunto de los trabajadores y del movimiento obrero y popular organizado para impulsar un proceso de estas características? ¿Cómo combatir los valores dominantes, fruto de la larga herencia de un capitalismo rentista que subsiste en las estructuras socioeconómicas y en las mentalidades y hábitos de grandes sectores sociales? La respuesta a estas cuestiones se encuentra en las variadas experiencias impulsadas en estos años, que merecen un estudio detallado que desborda el ámbito de estas líneas (Empresas de Producción Social, Consejos Socialistas de Trabajadores, papel de las Comunas populares en la construcción del socialismo, características de la planificación democrática de la economía y grado de centralización del desarrollo económico y social…)(3).
Lo que sí puede afirmarse es que la Revolución Bolivariana ha cubierto ya una etapa de conquistas y realizaciones, que la legitiman como un proceso de liberación nacional y social a favor de las grandes mayorías del país. En su transcurso, se han elaborado distintas estrategias de desarrollo que han tenido el propósito común de orientar el país hacia objetivos socialistas y en un próximo período, a la creación de una sociedad no capitalista. Estas ideas en general y sus realizaciones en particular, son las premisas materiales e ideológicas, algunas de las condiciones de partida, en las cuales se sustenta la nueva etapa de consolidación de la Revolución Bolivariana y el proceso de transición socialista del país.
En la actualidad la transición socialista en Venezuela tiene su mayor recurso y fuerza en la construcción de un nuevo sujeto popular, consciente, organizado y combativo. A él le corresponde ser el principal actor y usufructuario en la creación de una nueva sociedad de ciudadanos más libres, iguales y solidarios.
«Cambio de época»
Además, algunos proyectos de transformación social conducidos por el impulso de los movimientos populares se han hecho hoy realidad en América Latina gracias al coraje de millones de latinoamericanos que han optado por abrir procesos constituyentes y poner al frente de la conducción de sus países a gobernantes dispuestos a enfrentar al imperialismo y recuperar la soberanía de sus políticas energéticas, económicas, sociales y culturales y hacerlo en común. Los pueblos de Bolivia y Ecuador y sus gobiernos han emprendido a su vez esa misma senda. Y la consolidación del ALBA y la creación de la UNASUR y la CELAC muestran el acierto de Rafael Correa al decir que América Latina no vive una época de cambios sino un cambio de época.
Cabe reconocer que Chávez y el pueblo de Venezuela han sido precursores de las grandes trasformaciones logradas por estos procesos abiertos en la última década, procesos de los que tantas lecciones podemos aprender los pueblos europeos sometidos al yugo de las políticas neoliberales dictadas por el poder económico y financiero.
El presidente Chávez y la revolución bolivariana han abierto así el camino del socialismo para el siglo XXI. Al mostrar que otras políticas son posibles cuando los pueblos se ponen en marcha y que éstas pueden apuntar a un horizonte socialista que ya vive en los corazones y las mentes de millones de ciudadanos dispuestos a luchar por ellas en toda América Latina y en otras regiones del Sur. ¿Y en Europa? Aquí también crece el sentimiento y la convicción de que no hay alternativa dentro del sistema. Que el capitalismo en Europa también ha entrado en una fase de destrucción de la democracia y de los derechos sociales y laborales de las mayorías. Y que quizás ¡ya basta! de andarse con eufemismos. La lucha por el socialismo hoy también está en Europa a la orden del día. Corresponde, como han hecho Hugo Chávez y el pueblo venezolano, ponerse manos a la obra. Y hacerlo del modo más inteligente y audaz del que seamos capaces, para convocar a las mayorías sociales a esta tarea necesaria, urgente y además… posible.
NOTAS
1. Hugo Chávez Frías. Discurso del inicio de la construcción del Partido Socialista Unificado de Venezuela, 24-3-2007. Ediciones “Socialismo del siglo XXI”. 2007, 67 páginas.
2. “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”. José Carlos Mariátegui en Aniversario y balance. (Amauta nº 17, septiembre de 1928).
3. Sobre estas cuestiones puede verse el modo de abordarlas en: Haiman El Troudi. La Política Económica Bolivariana (PEB) y los dilemas de la transición socialista en Venezuela. CEPES, 2010. 393 Págs. También resulta de interés la lectura del ensayo de: Juan Pablo Mateo Tomé y Eduardo Sánchez Iglesias. “Economía política de Venezuela: entre la reforma y el socialismo del siglo XXI”, págs. 21-70 en el libro colectivo: ¿Alternativas al neoliberalismo en América Latina? Las políticas económicas en Venezuela, Brasil, Uruguay, Bolivia y Ecuador. F.C.E., 2013. 270 Págs.






