
Searching for Sugar Man
Sixto Rodríguez
Emociona toparse con historias imposibles que se revelan ciertas y en las que el factor humano acaba venciendo. Quizá muchos de los lectores hayan visto el documental musical ‘Searching for Sugar Man’, una cinta de Malik Bendjelloul, ganador de varios premios por los distintos festivales que ha pasado. En síntesis: un músico llamado Sixto Rodríguez es descubierto a finales de los sesenta en un bar de Detroit por dos productores. De inmediato quedan subyugados por su voz, sus letras, sus melodías y su sensibilidad. Creen haber hallado a un compositor que igualará e incluso superará el nivel de Bob Dylan. Le graban dos discos. Y no ocurre nada. Los ejemplares no se venden: una terrible e inesperada noticia. La discográfica rescinde el contrato con el músico; éste pierde todo el contacto en la industria disquera. Su rastro no sólo se pierde, sino que se reviste de un suceso extraordinario: Sixto Rodríguez, en vista de su fracaso, se suicida en el escenario.
De este modo hubiera hubiera concluido una trayectoria prometedora; si bien, el destino tiene reservadas unas vueltas de tuerca inimaginables para nuestro protagonista. Una grabación pirata llega a Sudáfrica en pleno apartheid y sus canciones enganchan con una población blanca que no comulga con el despiadado régimen político. No conocen la música de Bob Dylan, pero sí a un tal Sixto Rodríguez, quien alcanza un prestigio sin parangón y del que no pueden hablar porque lo ignoran todo.
Esta sinopsis podría aplicarse a tantos grupos y artistas, con mayor o menor grado de influencia sobre otros músicos y sobre un sector más o menos amplio de la juventud. Pero hace unos años, el realizador de documentales Malik Bendjelloul está en Ciudad del Cabo. Allí conoce a Stephen ‘Sugar’ Segerman quien le habla de su devoción por un músico llamado Sixto Rodríguez, del que no tenía dato alguno años atrás y que luego cambiaría su vida por completo. Este hombre es el que cuenta la historia en la película y de la que no revelo nada más para no romper su encanto.
Sixto Rodríguez, descendiente de emigrantes mexicanos, toca en bares de Detroit y alrededores como tantos otros compositores acompañado de una guitarra. Atesora un don para escribir con el filo de una navaja bien afilada sobre las contradicciones del ser humano, sin descuidar la empatía con el lado más débil de la sociedad. Hay títulos que son una cascada de pensamientos, reflexiones que se suceden a ritmo de verso. Otros son una narración con un punto central. Son canciones rebosantes de pálpito vital. Una de ellas comienza diciendo: “Porque perdí mi trabajo dos semanas antes de Navidad…” Y eso es lo que ocurriría meses después: su discográfica Sussex Records le despide dos semanas antes de las navidades de 1971. Nadie en su tierra; ídolo en el otro extremo del mundo y músico de culto para una juventud reprimida. Pero su débil estela languidece…, hasta que Malik Bendjelloul estrena su película.
En vista de que la cinta ha sido galardonada con el Oscar al mejor documental de este año, así como en el Festival Sundance de 2012, sus dos discos –‘Cold fact’, 1970, y ‘Coming from reality’, 1971- han llegado a gente que no sospechaba que un músico con una calidad tan elevada hubiese tenido tan mala fortuna. La banda sonora de la película recoge temas de ambos trabajos y es este recopilatorio el que no ha parado de sonar ni un solo día desde que vi en un cine de Madrid ‘Searching for Sugar Man’.







