Ya en enero, una chirigota gaditana cantaba la vergüenza de “que haya clases con más clase desde chicos y un gobierno de mamone con mi pasta subvencione los colegios de los ricos”. Tras tres años de recortes educativos, aumentos de tasas, complicación de los requisitos para acceder a las becas, y la más reciente amenaza de la LOMCE, España contempló ayer la primera Huelga General Educativa convocada conjuntamente por padres, madres, alumnado y profesores en todos los sectores educativos, desde Infantil hasta Universidad. Decenas de miles de personas recorrieron las calles del país para exigir el fin de las políticas de recortes en la educación pública y la paralización de la LOMCE. Por el momento, la huelga ha conseguido retrasar la aprobación de dicha Ley, aunque la lucha está lejos de terminar.
La LOMCE, o “Ley Wert” supone una aplicación radical de los principios del neoliberalismo al sistema educativo español. Una de las medidas centrales de dicha ley consiste en la configuración de itinerarios y diversas reválidas que persiguen separar y seleccionar a los alumnos a edades muy tempranas. Estos mecanismos permitirán reducir el número de estudiantes que acceden a la educación superior, cumpliendo a rajatabla la predicción que realizó Manuel Sacirstán sobre la Universidad española en sus “Tres lecciones sobre la Universidad y la división del trabajo”. No sólo esto, sino que los resultados de las diversas reválidas podrán condicionar la financiación de los centros, en lugar de invertir en apoyos y refuerzos. Además, se continúa la filosofía mercantilizadora del Proceso de Bolonia, reduciéndose drásticamente asignaturas como filosofía, música, artes o tecnología, y se introducen apoyos berlanguianos como el de mantener los conciertos a los centros con segregación sexual en contra del Tribunal Supremo.
Esta Ley ha venido a sumarse al cansancio ciudadano ante los recortes educativos realizados durante los últimos tres años. Hablamos de un recorte de 6.700 millones de euros en el presupuesto educativo desde 2010, que según CC.OO. ha supuesto la pérdida de 60.000 trabajadores despedidos en colegios e institutos públicos, además de la pérdida de numerosos servicios educativos. En el panorama universitario la brutal subida de tasas académicas se ha unido al endurecimiento de las condiciones de acceso a las becas universitarias, becas además cuya cuantía es cada vez más ajustada debido a las estrecheces económicas de las familias de los estudiantes.
Estas condiciones previas han posibilitado la jornada de ayer, que los convocantes han cifrado en un 72% de seguimiento en el caso de los profesores y un 90% en alumnado. Además, no ha sido una huelga sectorial, sino un movimiento social enormemente respaldado por el tejido asociativo y el movimiento obrero, tanto en las manifestaciones como en los encierros y piquetes.
Olmo Masa, estudiante de la UCM y miembro de Estudiantes en Movimiento, considera la jornada de ayer “una victoria, porque el gobierno sigue empeñado en sacar la ley, se ha demostrado que la movilización sirve”. Estudiantes en Movimiento, red organizada de asociaciones estudiantiles de izquierda, lleva meses desarrollando impulsando la Plataforma de Afectadas por las Tasas, una campaña contra las tasas académicas ante la situación de miles de estudiantes que comienzan a ser expulsados de la educación superior por no poder afrontar las tasas actuales de matrícula. Sobre la jornada de ayer, Olmo explica que en Madrid se vivieron unas movilizaciones importantes, que consistieron en “manifestaciones de Secundaria en los barrios organizadas por alumnos, padres, profes, y con el apoyo del 15-M y el tejido asociativo madrileño y encierros en las Universidades públicas, algunos muy masivos como en Somosaguas, con 200 personas. Durante la mañana hubo piquetes y algunos campus casi cerraron como el de Somosaguas. La manifestación de la tarde fue multitudinaria, con un cortejo importante de Tomalafacultad”.
Un ejemplo de manual de movilización estudiantil lo podemos encontrar en Salamanca, donde los estudiantes fueron la auténtica vanguardia de las reivindicaciones populares. Salamanca es el laboratorio social desde hace años del Colectivo Estudiantil Alternativo (CEA), y de su asamblea hermana en institutos, el CEA-Medias. Ambos movimientos, integrantes de Estudiantes en movimiento, desarrollaron su jornada de huelga organizando diferentes grupos de piquetes informativos estudiantiles, unos de instituto y otros de Universidad. Dichos piquetes confluyeron en una manifestación de miles de estudiantes convocada por CEA y CEA-Medias, y que contó con el apoyo de otras asambleas estudiantiles como Ágora Estudiantes o la asamblea del 15-M Ciudad Jardín, además de diversos sindicatos y la marea verde. Ana Sarrión, Coordinadora del CEA, explica que “lo que se vivió ayer es el resultado no sólo de tres años de recortes, sino de tres años de lucha estudiantil organizando, movilizando, realizando tareas informativas, etc. En Salamanca hemos estado trabajando mucho durante estos tres años, y de manera muy conjunta con los movimientos sociales y otras asambleas de estudiantes tan importantes para la huelga como nosotros, sólo por poner un ejemplo el CEA hemos realizado casi un acto por semana desde los exámenes de enero, en solitario o en colaboración con otros movimientos. Esto también se debe a nuestra forma de entender la Universidad, que en nuestra opinión debe estar al servicio de los problemas sociales”. Una tarea dura, pero muy necesaria, pues a juicio de Sarrión “es durísimo ver cómo compañeros de clase empiezan a plantearse dejar de estudiar por no poder afrontar el pago de las tasas, o que personas con suspensos que antes no acarreaban perder la beca ahora sí la pierden. Es imposible que esto no te afecte”. Preguntada por el futuro del movimiento estudiantil, Sarrión explica que “debe enfrentarse al gobierno con vocación de ganar, y eso por ahora implica tres cosas: primero, concienciar a los compañeros y diseñar entre todos una alternativa viable a las políticas que nos están imponiendo; segundo, profundizar el conflicto social en la calle, mediante movilizaciones masivas como las de ayer; y tercero, superar el espontaneísmo, construir un movimiento estudiantil sólido con presencia y coordinación estatal, un programa definido, presente en la calle y visible, que sea capaz de oponerse al neoliberalismo eficazmente. Y sin perder la vista en que la alternativa será revolucionaria, o no será.”
En Madrid, la Secretaria de Ciencia y Universidad de IUCM Mamen Domínguez valora también muy positivamente el seguimiento del profesorado, PAS y estudiantes, así como los 100.000 manifestantes en dicha ciudad. Domínguez explica que “la racionalización del gasto según Wert y los gobiernos del PP en las comunidades autónomas han asfixiado a las universidades públicas con una clara estrategia año tras año. El presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González y Lucía Figar muestran cada día sus intenciones sobre el futuro de las Universidades públicas de Madrid, la falta de conocimiento sobre los servicios de la Universidad, su funcionamiento y el desprecio por el mantenimiento del empleo y por los trabajadores y trabajadoras públicos, que están llevando al Gobierno del señor González a destruir los servicios esenciales y universales de nuestra comunidad para dar paso al negocio como garantía de control de los servicios públicos”. Ante este panorama, Mamen considera a la huelga de ayer una “expresión popular masiva, con la unidad de todos los colectivos y niveles educativos, que ha conseguido frenar la tramitación del anteproyecto de la Ley Wert”.
El profesor de didáctica de la Universidad de León y responsable del Área de Educación de IU Enrique Javier Díez, se muestra optimista respecto al retraso de la aprobación de la LOMCE: “lo que hemos conseguido es parar la LOMCE, aunque sea temporalmente. Es el primer éxito que se necesitaba de cara a los movimientos sociales,a las mareas verdes, a las organizaciones y a las plataformas, que consiste en que el PP echa marcha atrás una Ley, aunque sea temporal y parcialmente. Lo cual es mostrar que se puede, es posible para las políticas del PP”. En cuanto al éxito de la movilización, el autor de “La globalización neoliberal y sus repercusiones en la educación” explica que “la mayoría de los centros y espacios públicos de educación se han paralizado tanto en la Universidad como la educación Obligatoria, y además las familias se han sumado a los profesores y alumnos en estas movilizaciones”. Díez aclara además que “lo que la comunidad educativa pide no es ya sólo la paralización de esta ley, sino también la dimisión de este ministro, que es el peor valorado desde la dictadura franquista”.






