Hace unas semanas una delegación del PIE, encabezada por su vicepresidenta Maite Mola, visitó los territorios ocupados del Sahara Occidental, la última colonia de Africa, para observar sobre el terreno la situación en la que vive el pueblo saharaui después de que España les dejara a su suerte hace casi cuatro décadas. Desde 1975, el Sáhara Occidental está ocupado por Marruecos, que ha desoído continuamente las resoluciones de la ONU para la convocatoria de un referendum de autodeterminación de El Sahara.
Mundo Obrero: Este mes de mayo se acaban de cumplir 40 años del inicio de la lucha del Frente Polisario por la independencia del Sahara Occidental. ¿En qué situación se encuentra hoy el conflicto?
Maite Mola: El conflicto se encuentra en un impasse imposible de creer. Después de una guerra, de retomar la paz por parte del POLISARIO creyendo en el referéndum de la ONU, de 20 años posteriores de incumplimientos del derecho internacional, de la dejación de España y de la complicidad de Francia y de EE.UU. con los sucesivos gobiernos marroquíes y con la monarquía medieval, la crisis humanitaria del pueblo saharaui es la consecuencia primera de todo ello. Una auténtica tragedia.
M.O.: El presidente de la República y Secretario General del Frente Polisario ha declarado recientemente que no descarta la vuelta a la lucha armada para poner fin a la ocupación si la ONU fracasa en la organización de un referendum de autodeterminación. ¿Cree que realmente es posible esa vuelta a la lucha armada?
M.M.: Sí, claro que creo que es posible que la guerra comience de nuevo. Los y las jóvenes saharauis, y los no tan jóvenes, están hartos de ver cómo, año tras año se vulneran sus derechos, se les impide ocupar su país en paz, ni siquiera ejercer el derecho de autodeterminación aprobado y reiterado por la ONU y por una aplastante mayoría de países. La cuestión es impedirlo, nadie quiere miles de muertos, ni saharauis ni marroquíes, con las imprevisibles consecuencias en la región. Pero los pueblos tienen límites, y los saharauis están ya en el límite. Que se cumplan las decisiones de la ONU, y la guerra no tendrá sentido.
M.O.: ¿Cuál fue el objetivo de la visita del Partido de la Izquierda Europea a los territorios ocupados del Sahara Occidental?
M.M.: El objetivo principal era entrevistarnos con las asociaciones saharauis, de derechos humanos, de ayuda a los desaparecidos, de mujeres, de jóvenes,…aproximarnos a la realidad de un país ocupado. Nos interesaba en especial el punto de vista de las mujeres, ya que en los conflictos suelen oirse menos sus opiniones.
Por otra parte, es importante que ellos vean y sepan que no toda la Comunidad internacional es igual, que al menos la izquierda tiene claro que mientras exista un país ocupado esa debe ser nuestra causa, la del internacionalismo mundial. Y también que sepan que a pesar de que la UE no sanciona a Marruecos, incluso tiene un tratamiento privilegiado hacia exportaciones de ese país, hay fuerzas políticas que lo rechazamos y que vamos a luchar para que el pueblo saharaui se autodetermine.
M.O.: Sabiendo las autoridades marroquíes cuál era el propósito de su viaje, ¿tuvieron miedo a que nos les dejaran entrar, como hicieron unas semanas antes con una delegación de eurodiputados, entre los que iba IU Willy Meyer (IU), vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo?
M.M.: Nosotras nos planteábamos llegar, intentarlo al menos. El hecho de que a algunos/as no los dejen entrar, como a Willy Meyer por su lucha continua en defensa del pueblos saharaui, no debe ser óbice para continuar yendo, a veces con éxito y otras no, pero no se puede abandonar a todo un pueblo. El gobierno marroquí hará, supongo, sus balances, y dado que había una delegación de la ONU esos días en los territorios ocupados, puede que no les interesara la propaganda de echar a 5 mujeres de 4 países europeos, incluída una diputada. Hay que ir al Sahara, unos entrarán y otros no, pero debemos ir y conocer la realidad de cerca, que es dramática.
M.O.: ¿En qué condiciones vive el pueblo saharaui en los territorios ocupados, a la hora de acceso a la vivienda, trabajo, educación, libertad de expresión?
M.M.: Libertad de expresión, ninguna. Sufren más paro, más problemas de escolarización y de atención médica que los marroquíes instalados en su territorio, y por supuesto una gran represión que va desde seguir a todos los activistas conocidos, detenerlos o hacerlos desaparecer varios años o para siempre. Yo diría que es una ocupación despiadada y brutal, a lo que hay que añadir el muro de división del Sahara, mayor que la muralla china y que cuesta millones de dolares diarios de mantenimiento, que separa a familias de forma irrevocable. Un desastre humanitario… mientras que la comunidad internacional mira para otro lado.
Por ejemplo, nuestra visita coincidió con manifestaciones masivas exigiendo el derecho de autodeterminación y la independencia, fuimos testigos directos de la imposibilidad de manifestarse pacíficamente del pueblo saharaui que en cuanto se reunen cinco, los dispersan y vimos cientos de coches de la policía y del ejército, incluso casas destruidas por la policía en “registros”…Yo nunca había visto un despliegue de fuerzas armadas, en un país que no está en guerra, tan disuasorio y con tan poco éxito ya que no pudieron impedir los gritos por la autoderminación y a cientos de personas en las calles…
M.O.: El Consejo de Seguridad votó el día que llegásteis el 25 de abril, la prolongación de la Misión de la ONU para el Sahara (MINURSO) pero no incluyó la propuesta de ampliación de las competencias de la MINURSO para abarcar la protección y vigilancia de los derechos humanos de la población saharaui. Dicha ampliación era otra de las exigencias que hicieron durante esos días los manifestantes. ¿Qué puede significar esa falta de supervisión de los Derechos Humanos por parte de la ONU?
M.M.: Bueno, esta vez hay que decir que a EE.UU. le costó más pararlo. Ese fue un punto positivo. Pero están jugando con la paciencia de mucha gente, que cada vez cuestiona más el papel que está jugando la ONU. Pienso que como no den salida a la autodeterminación, la propia ONU quedará tocada de muerte, por inservible para aplicar sus propias decisiones.
M.O.: Pocos días después de que concluyera vuestra misión, el 6 de mayo, un preso político murió en una cárcel marroquí tras una huelga de hambre. Mohamed el Burhimi tenía 22 años y estaba condenado a 10 años. ¿En qué condiciones están los presos políticos saharauis en las cárceles marroquíes?
M.M.: Primero sufren una gran indefensión jurídica. Las pruebas que se presentan o los testigos tienen nula o escasa fiablidad, con lo cual a partir de ahí la mayor parte de las condenas son como mínimo cuestionables. Los familiares nos comunicaron su miedo a las enfermedades, a las torturas, a las violaciones. Un ejemplo es lo que ocurrió este febrero pasado en el que, un tribunal militar marroquí sentenció a 24 saharauis, arrestados durante el levantamiento del Campamento Gdeim Izik en noviembre de 2010, a penas de cadena perpetua, y reclusión de 30, 25 y 20 años de cárcel en un juicio farsa sin la más mínima garantía. El PIE y gran parte de la comunidad internacional denunciamos esta puesta en escena y pedimos la liberación de los enjuiciados, pero Marruecos no ha dado ninguna respuesta.
M.O.: ¿Como vicepresidenta del PIE, qué opinión le merece la política de la Unión Europea respecto al Sahara y los acuerdos comerciales preferentes que mantiene con Marruecos?
M.M.: La política de la UE es vergonzosa, buscan socios prioritarios en función de la represión que hace el gobierno marroquí contra su propia gente para evitar que emigren a Europa. Ese es el precio. Cambio de productos por personas. Capitalismo puro.
M.O.: Y como responsable de Política Internacional del PCE ¿Cómo calificas la postura del gobierno español en el conflicto, y la reciente oposición del ministro de Exteriores, García Margallo, a extender las competencias de la MINURSO a la defensa de los derechos humanos?
M.M.: España y sus gobiernos tienen una gran responsabilidad con el pueblo saharaui. El apoyo de España debería ser el más firme y por el contrario, en cada gobierno sucesivo hay una involución con el Sahara. Esta última posición es el colmo del cinismo: impedir que algo tan elemental como que los derechos humanos se puedan controlar en un país que los vulnera con sus propios ciudadanos y mucho más en un territorio ocupado, además de injustificable, define la política exterior de España como sometida a EE.UU y al imperialismo.
M.O.: ¿Cuáles fueron las conclusiones que sacaron después de 3 intensos días en el Aaiún y Smara?
M.M.: El pueblo saharaui saldrá adelante, luchan y lucharán sin tregua, pero la izquierda europea no debe centrase sólo en la crisis y su solución, debe afrontar también la lucha antiimperialista con uno de los focos en la pelea por la autodeterminación del Sahara. No se trata de mencionar el tema en discursos y congresos, que también, si no de ir, hablar con la gente, explicar lo que allí ocurre y ser portavoces del POLISARIO, que es nuestro referente en la zona.







