En Cuba el Defensor del Pueblo es un periodista: desde hace quince años, José Alejandro Rodríguez acoge en Juventud Rebelde las reclamaciones de los ciudadanos contra la burocracia. Su sección, Acuse de Recibo, es la más leída de la prensa cubana. Intenta responder a las quejas que recibe pidiendo explicaciones y actuaciones del gobierno. Un auténtico periodismo de servicio público.
La experiencia acumulada le ha llevado a escribir el 29 de junio lo siguiente: «Hay que desatar los nudos que paralizan el avance de la democracia socialista, en la misma medida en que se liberan las fuerzas productivas».
Un habanero, Jorge Barrera Ortega, le contó al periodista el resultado de su recorrido por las tiendas de la capital cubana para averiguar, con una balanza electrónica portátil, si lo que le servían era lo que pagaba. Comprobó un fraude muy habitual: el engaño al pesar las mercancías para quedarse con una parte de lo que el consumidor compra. La denuncia ocupó una página completa de Juventud Rebelde pero José Alejandro Rodríguez se queja de que no ha provocado una adecuada respuesta de los autoridades correspondientes, «como si hubiera que resignarse a la desprotección al consumidor por la impunidad con que operan los esquilmadores», y reclama «una fórmula de control popular».
Su diagnóstico es que «la burocracia y la centralización de los poderes institucionales son un obstáculo para la participación ciudadana».







