Las reivindicaciones centrales de las Marchas de la Dignidad son sencillas: pan, trabajo y techo para todos y todas. Reivindicaciones básicas porque hasta lo más básico nos es negado. Reivindicaciones que buscan defender la dignidad del pueblo trabajador a través de la movilización y la lucha.
Se reclama “pan” como símbolo de los derechos más básicos negados. El pan, las condiciones de vida dignas, que sin trabajo es tan difícil mantener. Son millones de personas desempleadas a las que se les niega el acceso a un derecho tan importante como el del trabajo. Como explica el manifiesto de las Marchas: “millones de trabajadores y trabajadoras se encuentran sin empleo. Tener unas manos para trabajar; tener una carrera terminada; disponer de tu capacidad tanto manual como intelectual y no encontrar un trabajo digno es humillante. Se está desperdiciando el talento colectivo de una sociedad, hipotecando indefinidamente su futuro. Los trabajadores y trabajadoras no se merecen este atropello a nuestra dignidad colectiva”. Y es que es hora de repartir el trabajo y la riqueza, y que las personas trabajadoras puedan sentirse dueñas de su futuro.
Y además del pan y el trabajo las Marchas reclaman el techo: “cientos de miles de familias han perdido su casa. No hay nada más inhumano que desalojar a una familia de su hogar, solo para alimentar la voracidad insaciable de unos banqueros sin escrúpulos”.
Las Marchas denuncian a la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) y a los gobernantes neoliberales que gestionan la crisis. Denuncian el artículo 135 de la Constitución que prioriza el pago de la deuda frente a los derechos y necesidades de las personas: “justificaron esa reforma constitucional diciendo que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y que había que ser austeros y, por tanto, era imperativo recortar el déficit. Sin embargo, no ha habido ningún recorte a la hora de inyectar decenas de miles de millones de euros para salvar a los bancos y especuladores”.
En la línea del rechazo al artículo 135 de la Constitución se reivindica también “el no pago de la deuda ilegítima que no han contraído los ciudadanos y ciudadanas, sino que es producto de la especulación bancaria y los excesos de los distintos gobiernos”.
También tienen cabida en el manifiesto reivindicaciones actuales, como el rechazo a la reforma del aborto, que se denuncia desde un enfoque más amplio, denunciando el sistema patriarcal en su conjunto.
El manifiesto termina llamando a iniciar un proceso constituyente que “garantice realmente las libertades democráticas, el derecho a decidir y los derechos fundamentales de las personas” y llamando a la manifestación del 22 de marzo “contra el pago de la deuda, por el empleo digno, por la renta básica, por los derechos sociales, por las libertades democráticas, contra los recortes, la represión y la corrupción, por una sociedad de hombres y mujeres libres, una movilización contra un sistema, un régimen y unos gobiernos que nos agreden y no nos representan”.
Manifiesto: www.marchasdeladignidad.org/objetivos/manifiesto






