La corrupción es un cáncer, un crimen contra el pueblo, un atentado al interés general. En España tenemos un sistema bipartidista donde PP y PSOE que son los dos partidos hegemónicos se alternan en el poder, y desde ahí nos manipulan y engañan hasta el punto de que la Administración Pública pasa a confundirse con un coto privado y los intereses generales se supeditan a la satisfacción de intereses particulares.
La ambición y falta de ética de personajes encumbrados como los Naseiros, Urdangarines, Roldanes, Correas ó Bárcenas… hacen el resto para crear una estructura de complicidades corruptas que se alían y saltan de lo político a lo institucional, lo económico o lo judicial. Bárcenas, Roca, Julián Muñoz, María Antonia Munar, Del Nido y Díaz Ferrán son los reclusos más famosos por la corrupción en España.
Y todo ello porque el sistema bipartidista pone en manos de la maquinaria del bipartidismo el control de todas las instituciones y extiende su férreo control al resto de instituciones del Estado, como el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Banco de España, la Fiscalía General del Estado, el Consejo General del Poder Judicial o el Defensor del Pueblo.
Entre las cifras de la corrupción en España, destaca que hay casi 1.700 causas abiertas en diferentes órganos judiciales, más de 500 imputados en estos procedimientos y sólo una veintena cumpliendo condena en alguna de las cárceles del territorio nacional. Un estudio publicado en 2013 cifró en 40.000 millones el coste social de la corrupción en España.
Otro estudio impulsado desde la ONG “Transparencia Internacional”, encargado de analizar el riesgo de corrupción en las instituciones públicas nos revela un dato demoledor: existen 21.400 entidades públicas de las que no puede conocerse su patrimonio. Esto refleja las consecuencias tan negativas que este sistema bipartidista tiene para la implicación de la ciudadanía en la toma de decisiones y el control político ya que todo queda supeditado los intereses de los grandes partidos imposibilitando así el crecimiento de la sociedad civil.
Una de las desviaciones que es necesario erradicar es la de la gubernamentalización del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Constitucional (TC). Se trata de instancias que tienen como misión garantizar una justicia justa, pero la elección de sus miembros se realiza atendiendo al mapa del bipartidismo. Es paradójico que, a pesar de que ser un órgano con la finalidad de garantizar la independencia de los jueces en el ejercicio de la función judicial frente a todos, el CGPJ lo designen los partidos mayoritarios. Más que separación de poderes habría que hablar de acumulación de poder en manos del bipartidismo.
Desde el año 2000, y en la quincena de casos más llamativos y que más han golpeado a nuestras instituciones, la corrupción se ha cobrado 6.839 millones de euros.
6.839 millones equivalen a…
– 121 veces las ayudas a Cruz Roja y Cáritas. La subvención anual que Cáritas y Cruz Roja disponen cada año es de 56 millones, y con ella atienden a un millón de personas. Con lo robado por los corruptos podría darse esta subvención 121 veces.
– Presupuesto del Ministerio de Defensa. El Presupuesto de un Ministerio como el de Defensa se eleva a 5.900 millones, mil euros menos que los 6.821 millones que suman las cantidades que se han llevado los casos de corrupción.
-15 veces la plantilla del Real Madrid. Los 6.821 millones de la corrupción son 15 veces el valor de la plantilla de un club de fútbol como el Real Madrid, cuyos jugadores están valorados en 517 millones de euros.
Se trata además de un cálculo muy conservador, pues a lo largo de todos estos años desde 2000 se han producido muchos más episodios de corrupción -de alcance económico- que no están incluidos en este informe.
También, en algunos de los casos recogidos las investigaciones judiciales aún están en marcha, por lo que la cifra defraudada podría incluso aumentar. Indudablemente la factura de la corrupción en España crece cada día: el caso Palau, el escándalo de los ERE fraudulentos de Andalucía, la trama Gürtel, las supuestas estafas del Forcem, la implicación de Iñaki Urdangarín en el caso Nóos…
Mariano Rajoy opta por la estrategia de fingir que no pasa nada. Por eso seguirá recortando los recursos económicos de la Justicia y la Administración para la lucha contra la corrupción, indultará como hace habitualmente junto con Gallardón a quienes hayan empleado el dinero público para llevar a cabo proyectos ilegales, mientras hayan pagado para defenderse al bufete de abogados del hijo del ministro de Justicia.
Los cargos del partido trabajarán y mirarán por tomar las decisiones que convengan a las empresas por las cuales ficharán una vez abandonen la vida política, como Rodrigo Rato o Güemes, y otros representantes del bipartidismo donde se encontrarán con los socios del Consejo de Administración del PSOE, pensarán en algo para que no se note que sus afiliados y familias están asaltando como “Atilas” los puestos de empleo público (Comunidad de Madrid).
Las encuestas son demoledoras. La última de ellas revelaba que el 74 por ciento de los ciudadanos considera que la corrupción está aumentando en España, y más de la mitad que es un fenómeno que afecta más a nuestro país que al resto de Europa.
El hartazgo ciudadano, con casi seis millones de personas en paro en España, es cada vez más evidente. Pero desde IU queremos demostrar que OTRA EUROPA ES POSIBLE. La lucha contra la corrupción tiene que ver también con el debate europeo porque la salida de la crisis tiene que ser una salida desde la decencia democrática. Y eso tiene que estar vinculado claramente a la transparencia y a la lucha contra la corrupción.






