Más regalos para la banca

Entre el paquete de medidas de la reforma tributaria se incluye un impuesto sobre los depósitos bancarios de un 0,03% que, según el gobierno, se distribuirán a las Comunidades Autónomas. Extremadura, Andalucía y Canarias hace ya varios años que habían aprobado este tipo de impuesto contra el que la banca puso el grito en el cielo. En el caso andaluz el tipo era del 0,5%, es decir, 17 veces superior, y el impuesto se creó en 2010. En 2012 el Tribunal Constitucional, al que recurrieron los bancos, dio la razón a las comunidades y, para boicotearlo, el gobierno central creó en 2013 su propio impuesto, esta vez al 0%, impidiendo así que Cataluña, Asturias y Valencia lo implantaran también. No obstante, como el gobierno debe compensar a las CCAA que pierden esta recaudación con la entrada en vigor del impuesto estatal, ha decidido llevarlo a ese tipo del 0,03% lo que le permitirá recaudar lo que debe compensar. Con este tipo, Montoro pretende recaudar 375 millones de euros, que hubieran sido 6.250 si se aplicara el tipo andaluz. No es extraño que los bancos alaben la decisión del gobierno mientras advierten que por culpa de él van a tener que subir los tipos de interés.

A su vez, el BCE ha anunciado que prestará hasta un billón de euros a los bancos para que den créditos “a las empresas y las familias”. Suponiendo que a España lleguen en la proporción en que participa en el banco europeo, eso supondría unos 88.000 millones de euros a cuatro años y al 0,25% de interés. Se excluyen las hipotecas, es decir que tendrán que hacer préstamos a tipos de interés que están entre el 7% y el 10%. Si bien se espera que esta lluvia de dinero haga bajar algo los tipos de interés, en todo caso permitirá a los bancos ganar un margen de al menos 7.000 millones de euros al año. Esto, en el mejor de los casos, que es el de que presten todo ese dinero efectivamente. Pero puede pasar que no lo presten sino que lo dediquen a comprar deuda pública, lo que hicieron en la anterior lluvia de millones entre finales de 2011 y principios de 2012. Aquí también hay un margen jugoso ya que la deuda española a 10 años está al 2,5% y para comprarla basta apretar un botón en el ordenador, es decir que el margen es limpio de polvo y paja. Es cierto que si en dos años el BCE comprueba que estos fondos no se han destinado a préstamos deberán devolverlos. Pero si cada año y medio o dos años el BCE sigue regalando dinero a los bancos, ¿para qué preocuparse?

Milton Friedman, padre del monetarismo, explicó sus teorías de la irrelevancia de la política monetaria con la metáfora de un helicóptero que regaba con dólares una isla. Según él, eso sólo conducía a un alza de los precios sin influir para nada en la economía real. El helicóptero de Draghi es más selectivo. Sólo riega con dinero los bancos. ¿Qué efectos tiene esto? Prolongar la supervivencia de un sistema bancario podrido y, con un poco de suerte, crear una burbuja en cualquier parte, gracias a la globalización financiera. O sea, nada bueno.

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