En marzo de 2012 la Secretaria de Mujer del PCE decidió recuperar la mejor de las tradiciones del Partido. Un Partido combativo, con un programa revolucionario, centrado en el conflicto social mediante su trabajo con amplios sectores populares, en este caso con las mujeres. El espíritu de lo que fue la labor del MDM, no siempre reconocida.
Las comunistas del PCE del S.XXI, un PCE feminista, se referencian en un sector del MDM que evolucionó desde la práctica solidaria, la reivindicación política y el activismo vecinal, hacia la elaboración de un discurso cada vez más comprometido con el feminismo.
A partir de la Conferencia Política del PCE, de junio de 2012, el partido asumió este reto, la unidad de las mujeres antipatriarcales, y llamaba a la unidad de acción de todas las organizaciones de mujeres, en un mismo frente de lucha, el MDM, contra las políticas neoliberales, por una alternativa social anticapitalista y antipatriarcal a la crisis.
En junio de 2013, en Madrid, en la sede del CAUM, en un espacio más amplio compartido con otras mujeres de colectivos feministas, se acordó el compromiso de relanzar el Movimiento Democrático de Mujeres, para intervenir en los conflictos concretos que precarizan la vida de las mujeres, y dar soluciones reales individuales que nos propicie organizarnos y luchar colectivamente.
A partir de este momento quedaba claro que el MDM debía reconstruirse desde abajo, pegado a esas mujeres oprimidas que no se podían conectar a la lucha, y que se identificaban más con el discurso dominante que con el nuestro.
Se reforzaba el objetivo de perseguir la unidad de acción de las mujeres para defender la sostenibilidad de la vida, imposible bajo la lógica de la acumulación del capital. El MDM llama a las mujeres a la unidad de acción, para disputar el poder al sistema que nos oprime, para luchar contra el régimen.
En octubre de 2013, en Lisboa, después de un intercambio de experiencias con las compañeras y camaradas del MDM de Portugal, asumimos que la lucha contra el sistema capitalista y patriarcal debía ser también transnacional. Sumando, nuestra fuerza se multiplicaría y el efecto sería mayor.
Entre tanto el XIX Congreso del PCE, en noviembre de 2013, marcó un antes y un después. El proceso ya no tenía marcha atrás, se aprobó la reconstrucción del Movimiento Democrático: un gran frente de masas feminista que posibilite la acción unitaria de las mujeres, en estos momentos de vulnerabilidad social extrema de las mujeres. Se acordó también, fomentar nuestra integración en el MDM internacional.
La primera acción, con un MDM casi embrionario, el 30 de noviembre de 2013, dos acciones simultáneas contra el tráfico de mujeres y menores, contra la explotación sexual. Las fronteras de Huelva con Portugal y La Jonquera con Francia fueron escenario de las movilizaciones. Con las compañeras del MDM de Portugal, se sumaron más de 30 organizaciones sociales, políticas y sindicales. Conseguimos un buen impacto mediático con estas acciones.
El MDM, empezó a enraizarse en Andalucía, Cataluña y Navarra. A tener presencia a nivel estatal en actos de lucha feminista y a tener voz propia e influyente, como nuestra participación en la directiva de la FDIM en Moscú, en abril de 2014, donde a propuesta nuestra, por primera vez en su historia, se aprobó una declaración a favor del derecho al aborto y en solidaridad con las mujeres españolas.
El pasado mes de julio una asamblea de 100 mujeres comunistas andaluzas debatieron en Málaga el método de trabajo con el que desarrollar el MDM. En otras federaciones este trabajo se está dando todavía, con el fin de enriquecer el debate de la primera asamblea constituyente del MDM, que tendrá lugar el próximo 20 de septiembre, en San Fernando de Henares.
Una asamblea del MDM que va a convocar a cientos de mujeres que quieren confluir en la lucha por la igualdad y la libertad, en contra de un sistema que pretende someter a las mujeres bajo el yugo del patriarcado y el capital.






