#GanarAntesQueVivir

Adios al estadio de ‘Evasión o victoria’

La película se inspiró en el llamado Partido de la Muerte, entre exjugadores ucranianos en tiempos de la ocupación y el más potente equipo alemán.

«Las naciones deberían resolver sus diferencias en un campo de fútbol; sería más civilizado»
Max Von Sydow

Medio en broma, medio en serio, Osvaldo Ardiles llegó a afirmar un día, que aquel fue «el mejor partido de su vida». Metido en la piel del prisionero de guerra Carlos Rey, el exfutbolista argentino abanderó junto a un lesionado Pelé la reacción de la escuadra aliada frente a una selección alemana de la Wehrmacht en el que sigue siendo, para una inmensa legión de cinéfilos amantes del balón, el mayor tributo que el mundo del celuloide le ha hecho al balompié: ‘Evasión o victoria’ (Escape to Victory), dirigida en 1981 por el genial John Huston.

En la película el memorable duelo quedaba situado en la ciudad de París, pero el rodaje se realizó en Budapest, donde el equipo de producción encontró una réplica casi exacta del que fuera escenario de la final del Mundial de 1938: el Nándor Hidegkuti Stadion, propiedad del Magyar Testgyakorlók Köre (Club de la Juventud Magiar) o MTK, uno de los grandes clubes del fútbol húngaro.

No obstante, fue el rodaje de aquel épico encuentro que combinó estrellas cinematográficas (Michael Caine, Sylvester Stallone y Max von Sidow) con una ristra magnífica de jugadores/artistas (Pelé, Bobby Moore, además de Osvaldo Ardiles, John Wark, Kazimierz Denya, Paul Van Himst, Co Prins, Mike Summerbee, Russell Osman, Soren Lindsted o Gordon Banks, que asesoró a Stallone en su papel de portero), lo que acabó por darle al estadio relevancia universal por ser el lugar elegido para que, entre otros detalles, O’Rei ejecutara la más perfecta de las chilenas que haya podido ver el gran público a través de la gran pantalla.

Pero los días de vino y rosas de este pequeño estadio, levantado en 1912 en el octavo distrito de Budapest, el de Józsefváros, y reconstruído después de la Segunda Guerra Mundial, tocaron a su fin recientemente con la demolición de sus graderíos para llevar a cabo la construcción del nuevo hogar del MTK.

El progresivo deterioro de sus instalaciones llevó a las autoridades a tomar cartas en el asunto y prácticamente obligar al MTK a echar el cierre a comienzos del verano de 2014. Así las cosas, el primer equipo, que milita en la categoría de oro del balompié húngaro, se vio forzado a buscar un terreno de alquiler para disputar sus partidos de local durante las dos temporadas que, en principio, durarán las obras de construcción de su nuevo hogar. El elegido fue el Bozsik Stadion del no menos mítico Honved, el hogar de Ferenc Puskas.

El nuevo estadio Nándor Hidegkuti, con capacidad para 5.000 espectadores, será el epicentro de un gigantesco complejo deportivo que incluirá un pabellón multiusos, un par de campos de entrenamiento para el primer equipo y la nueva sede de la academia de fútbol Sándor Károly, uno de los mejores viveros de jóvenes talentos del país, dependiente de la escuadra franjiazul. Semejante proyecto le costará al MTK en torno a los 6.500 millones de florines (21 millones de euros), una cifra astronómica si se tiene en cuenta la banda presupuestaria en la que se sitúan los clubes húngaros.

Aunque nunca será comparable al mítico penalti de Antonin Panenka a Sepp Maier que dio el triunfo a Checoslovaquia en el Europeo de 1976, a buen seguro que los cinéfilos más nostálgicos guardan como oro en paño en su disco duro la imagen del estrambótico Hutch ‘el Masajista’ (interpretado por el histriónico Sylvester Stallone) deteniendo en el descuento una pena máxima a la estrella alemana Baumann (Werner Roth), lo que mantuvo el 4-4 en el marcador y fue el detonante de la invasión final de aficionados que se llevaron en volandas a sus nuevos héroes camino de la libertad.

Sobre el hecho real que inspiró la obra del gran John Huston, la sinópsis de la película aclara que se basó en el llamado Partido de la Muerte. Así, el 9 de agosto de 1942, el FC Start, un equipo de exjugadores del FC Dinamo de Kiev (en su mayor parte) se enfrentó al más potente equipo alemán, en la época en que Ucrania estaba ocupada por el III Reich. Los jugadores del FC Start, a pesar de ser advertidos de que, en caso de vencer, serían ejecutados, ganaron y humillaron a los alemanes para el delirio colectivo.

A las puertas del Start Stadium, un grupo escultórico de inconfundible inspiración en el realismo socialista recuerda a los futbolistas que eligieron ganar antes que vivir. «De la rosa sólo nos queda el nombre», reza su epitafio.

#GanarAntesQueVivir

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.