Bernie Sanders, la verdadera alternativa al ultraderechista Donald Trump

Sanders se autodefine como socialista democrático, definición inusual que en los EEUU se vincula directamente al comunismo.

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El 8 de noviembre, más de 100 millones de estadounidenses están convocados para elegir a su próximo Presidente, quién tomará posesión (como Presidente número 45 de Estados Unidos) el 20 de enero de 2017. El proceso de elección de los principales candidatos con posibilidades de competir, Republicanos y Demócratas, comenzó el 1 de febrero en Iowa, con el sistema de primarias que eligen a los delegados y delegadas que se reunirán en sus respectivas Convenciones para nominar definitivamente a los candidatos aspirantes a la Casa Blanca.

Cleveland acogerá el 18 de julio a la Convención Republicana y Filadelfia reunirá el 25 de julio a la Demócrata, donde se elegirán a los aspirantes que tendrán su primer debate presidencial el 26 de septiembre en Dayton.

El sistema de elección de candidatos en los EEUU, lamentable referente para muchas fuerzas políticas europeas, está diseñado para establecer una dependencia, una subalterneidad de la política a su Poderoso Sistema Económico y Financiero. Las donaciones de empresas para sufragar las primarias (se calcula en 1.000 millones de dólares el costo de unas primarias) así como el excesivo peso de los “superdelegados” (delegados no elegidos en primarias, miembros de las direcciones de los partidos, legisladores del Congreso y Senado), no favorecen precisamente la posibilidad real que los trabajadores y trabajadoras norteamericanas puedan ni siquiera soñar con acceder a la Casa Blanca.

En esa carrera presidencial, destaca por parte de los Republicanos el ultraderechista y supermillonario Donald Trump (se calcula su fortuna en 8.700 millones de dólares), vinculado a la especulación inmobiliaria, heredada de los bienes raíces de su padre. Su ideario político es la expresión más acabada de la ideología ultraderechista que defiende el capitalismo más salvaje y depredador de los EEUU. Sostiene en ese sentido, que los profesionales de Wall Street deben ser los que dirijan la economía del país, señalando a varios posibles candidatos a Secretarios del Tesoro vinculados a la Bolsa como Henry Kravis o a grandes empresas como Jack Welch, antiguo directivo de la General Electric.

Su defensa de reforzar, ampliar y militarizar el muro de la frontera con México, sus comentarios sobre la inmigración económica a la que acusa de ser “corruptos, delincuentes y violadores”, su reiterada actitud machista defendida en los medios de comunicación, señalan, en su caso, la universalidad de esos principios fascistoides tan bien representados en su persona.

Aliado de la ultraderecha de Israel, defendió al criminal Benjamin Netanyahu en las elecciones de Israel, es contrario al acuerdo sobre el control de armas nucleares con Irán y mantiene una postura agresiva frente a China y Rusia.

Propone acabar con la ley sanitaria de Obama (un intento tibio para avanzar hacia un sistema de salud público) por un sistema totalmente privado.

Su ideología ultraderechista concluye en negar el cambio climático, producido por el hombre, arguyendo que el calentamiento global es “un engaño” y que es un concepto “creado por y para los chinos para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competividad”.

En definitiva, Trump representa “la mejor tradición” de la derecha extrema norteamericana tan magistralmente retratada recientemente en la película Trumbo, del director Jay Roach sobre “la caza de brujas de Holywood”. Este “personaje” es un verdadero peligro para los y las trabajadoras estadounidenses y del resto del mundo.

Y en ese contexto, aparece en las filas del Partido Demócrata una persona de larga trayectoria de compromiso progresista, autodefinido como socialista democrático, definición que en los EEUU, además de inusual, se vincula directamente al comunismo, al extremismo. Bernie Sanders participó en su juventud en campañas contra la segregación racial, en el Movimiento por los Derechos Civiles y fue un activista contra la guerra de Vietnam. En 1981 fue elegido alcalde de Burlington (Vermont), donde desarrolló su pensamiento progresista, y en 1988 fue electo miembro de la Cámara de Representantes, oponiéndose desde entonces a todas las iniciativas legislativas o presidenciales conservadoras o belicistas. Su defensa de la asistencia universal de la salud, la igualdad de salarios hombre/mujer, el permiso de maternidad, los derechos LGTB, su oposición a los recortes sociales, la desarrolla desde una visión económica parecida a la socialdemocracia del norte de Europa en relación a mitigar los efectos del capitalismo descontrolado. Un serio opositor a la guerra de Iraq y a los recortes de libertades de la Ley Patriota, resume un pensamiento y una trayectoria que enlaza con una parte de los mejores valores de la izquierda norteamericana. Al inaugurar su campaña de forma oficial en mayo de 2015 dijo “no creo que los hombres y mujeres que defendieron la democracia americana lucharan para terminar en un sistema donde los multimillonarios fueran dueños del proceso político“. Y, coherente con ese principio, renunció al uso del denominado “súper Pac”( sistema de financiación electoral) por el que las grandes fortunas, sin límite legal alguno, financian a la mayoría de los candidatos (en 2014, los cien mayores donantes de las grandes fortunas contribuyeron con una cantidad casi equivalente a los 4,75 millones de pequeños donantes). Desde ese punto de vista, Sanders optó por financiar su campaña con pequeñas donaciones individuales que respondieron de inmediato con centenares de miles de pequeñas aportaciones.

Su contrincante Demócrata a la Presidencia, Hillary Clinton no contaba con el fenómeno Sanders, que ha irrumpido con mucha fuerza en las primarias y a quien las encuestas le otorgan un empate técnico al aparecer como el candidato más dispuesto a impedir el acceso a la Casa Blanca a la ultraderecha norteamericana con principios y valores de la mejor tradición de los movimientos progresistas norteamericanos.

De aquí al 14 de junio, últimas primarias en el Distrito de Columbia, queda un largo recorrido para la Convención Demócrata que desvelará quién de los dos se presentará como candidato/a las elecciones del 8 de noviembre.

Hasta entonces, atentos y atentas al “fenómeno Sanders”.

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