El folleto llegó a mis manos casi por casualidad pero me produjo una gran emoción. Mi innata tendencia a la ironía me hizo pensar inicialmente: por fin alguien se ocupa de dar consejos prácticos a la ciudadanía para defenderse de nuestra insaciable clase dominante. Y es que somos así: tenemos nuestra conciencia de clase y sabemos que no es fácil ganarse la vida sin que te exploten y sin que te expongan a riesgos.
Y ahí van algunas recomendaciones en cuatricromía:
Trata en lo posible, de no aceptar un trabajo si las condiciones no son adecuadas para tí.
Intenta mostrar que no tienes miedo y que sabes protegerte.
Si no estás a gusto en tu lugar de trabajo, intenta cambiar de local o negocia con tu gerente sobre mejores condiciones de trabajo o una nueva localidad.
Si tienes un gerente, negocia con él/ella las condiciones de trabajo y los servicios que vas a ofrecer, antes de comenzar el trabajo. Intenta negociar la forma de pago: semanal o mensual. Si eres víctima de abuso, discriminación o maltrato, trata de averiguar con qué personas puedes hablar sobre esta situación.
Ten en cuenta que no siempre puedes contar con el apoyo de las autoridades y la sociedad.
No vaciles en hablar sobre tus experiencias y haz preguntas si es necesario.
Hablar con tus colegas te ayudará a decidir sobre la cantidad de horas que quieres trabajar, la cantidad de clientes que deseas recibir, cuánto tiempo pasar con un cliente, los precios que puedes pedir por servicios, y el tipo de servicios que deseas ofrecer.
Recuerda que la solidaridad entre colegas te puede traer muchas ventajas.
Desarrolla diferentes técnicas para defenderte. Si crees que va a beneficiarte, da la impresión de que no estás sola. Di que tu compañera y/o tu guardaespaldas está descansando o trabajando en una dependencia próxima. Acuerda con tus compañeras una señal en caso de emergencia.
No uses aretes grandes y collares mientras trabajas, ya que pueden ser usados para herirte o como “armas” contra ti. Si usas un objeto para defenderte, ten cuidado de que no pueda ser usado contra ti. Si tienes la oportunidad de hacer un curso de autodefensa, hazlo.
Si eres nueva en este tipo de trabajo, habla con colegas con más experiencia, acerca de métodos de trabajo, habilidades de negociación y otros consejos y trucos.
Pero el folleto, como habrán intuido ya, no se dirigía al conjunto de la ciudadanía, por mucho que las recomendaciones podrían incorporarse con toda lógica (que la Derecha tildaría de radical, bolivariana y utópica) a la filosofía de los convenios colectivos de la construcción o del metal o al contrato social entre electores y representantes políticos (naturalmente a favor de los electores). Resulta que estos sabios consejos, que ya quisiera yo poder haber aplicado en mi vida laboral, los ofrecen a mujeres que practican la prostitución, terrible negocio y desastre social y moral que se quiere “blanquear” como “actividad profesional”. El Estado cobrando el IVA cual macarra, el sexo separado del afecto, el patriarcado promocionando –una vez más- la desigualdad de género. La Mafia empoderándose. El debate está abierto y enconado. Abierto sólo en apariencia porque cada vez que se propone se dispara la agresividad y el desencuentro entre abolicionistas y legalizacionistas. Enconado porque hay mucho dinero en juego.
En el folleto se recomienda: trata de no tomar alcohol u otras drogas antes y durante el trabajo, para así poder tener control de la situación y estar alerta.
Yo añadiría: No tomes nada antes de leer el folleto. No hace falta para alucinar.







