Mundo Obrero: Si en Venezuela hubiera más de 300 sindicalistas presos o inculpados lo sabrían en todos los rincones del mundo y desacreditarían al gobierno bolivariano. Pero cuando eso sucede en España, poca gente asume que hay trabajadores en la cárcel por ejercer el derecho democrático a la huelga, por reivindicar el derecho al trabajo digno. ¿Qué está pasando en este país y en que situación están los derechos sindicales y los compañeros que están en proceso judicial o han recibido sentencia?
Paco Figueroa: Hay más de 300 sindicalistas imputados (investigados, adaptándonos a la nueva denominación jurídica) por desarrollar el derecho a la acción sindical. Ejercer el derecho constitucional de huelga se ha convertido en algo perseguible, por las políticas represivas que tanto los Gobiernos del PSOE y PP han ido desarrollando para limitar la capacidad de intervención de las organizaciones de trabajadores/as.
A estos 300 sindicalistas, habría que sumarle, otros tantos y tantas, que han pasado la llamada «pena de banquillo» (y en muchos casos condena de cárcel y multas económicas) desde que se decidió aplicar el art. 315.3 del Código Penal a la actividad sindical.
Las condenas se han ido sucediendo en algunos casos. En muchos otros se ha demostrado que sólo eran montajes para debilitar las huelgas y movilizaciones. Estas condenas, el sistema represivo las intenta esconder en otras acusaciones de violencia o coacciones, y con ello el propio sistema entra en contradicción, ya que para estos hechos existen otros artículos del Código Penal, ¿por qué aplicar entonces el 315.3? Es evidente que el capital ha convencido a PSOE y PP de que hay que reducir la capacidad de movilización de los sindicatos, con el fin de que los trabajadores y trabajadoras no puedan mejorar sus condiciones laborales.
Hoy, hay muchos camaradas y compañer@s que están sufriendo esta persecusión por lo que es indispensable la abolición de este artículo del código penal urgentemente.
M.O.: ¿Cuáles son las principales reivindicaciones con las que saldremos a las calles este 1º de Mayo, en el octavo año de la crisis y con un empobrecimiento continuado de la clase trabajadora?
P.F.: Debemos seguir combatiendo la pobreza y la desigualdad que ha creado la crisis del capitalismo. Es obvio que las políticas neoliberales son incapaces de generar un bienestar global, ya que solo buscan el beneficio de una minoría.
Es insostenible que la recuperación económica del capital no tenga repercusión automática en el empleo y los salarios. No puede seguir manteniendose que la única política a seguir sea la acumulación de riquezas de unos pocos.
Seguimos perdiendo cerebros muy cualificados, que deberían ser el motor de la recuperación socioeconómica en España y que deciden irse a otros países, con frecuencia con unos salarios y condiciones laborales irrisorias para poder buscarse la vida.
Estas, junto con la exigencia del desbloqueo de la negociación colectiva y la retirada de las reformas antiobreras aprobadas por los distintos Gobiernos en los últimos años, y no nos referimos solo a las reformas laborales sino a otras leyes instadas para beneficio de las grandes empresas, como la Ley Concursal o la desaparición del control de la Inspección en muchos temas, que están significando una destrucción de empleo insostenible. Repito, éstas seguirán siendo nuestras banderas reivindicativas para este primero de Mayo.
Pero para el PCE, este 1º de Mayo tiene dos mandamientos concretos que debemos situar en el conjunto de la clase trabajadora y sus organizaciones sindicales: es indispensable que las movilizaciones sindicales en defensa del empleo y la negociación colectiva y las llamadas movilizaciones sociales, como las Marchas por la Dignidad, se fusionen definitivamente como arma que derrote a las políticas neoliberales.
Mantener la lucha en y por el puesto de trabajo por un lado, las huelgas estudiantiles por otro, y las marchas de indignación y recortes de servicios a los ciudadanos, desde la Sanidad, a la Educación pasando por la Dependencia, es no entender que a estas políticas no se les va a derrotar con gestos amables, sino que tenemos que aglutinar las fuerzas para acabar con esta regresión que están sufriendo los ciudadanos/as, sean trabajadores en activo, desempleados, jubilados o estudiantes.
El segundo de estos mandamientos es el político. Debemos poner en valor el trabajo que IU-UP ha realizado en este periodo político desde las elecciones del 20 de diciembre. La posición de IU-UP ha sido la de poner encima de la mesa las modificaciones legales que hay que acometer para que los ciudadanos de este país recuperen sus derechos. Debemos aprovechar este 1º de Mayo para que los/las trabajadores/as exijan a los partidos, llamados de izquierdas, que ésta debe ser la principal negociación, porque si los mensajes de cambio que han enviado claramente los ciudadanos no se ejecutan con resultados a corto plazo, la frustración social podría tener gravísimas consecuencias.
M.O.: Se ha aprovechado la excusa de la crisis para precarizar y desregularizar el trabajo a un punto en el que nunca hubiéramos imaginado. Es una opción política, que no económica. Políticamente ¿qué haría falta para derogar las reformas laborales y la ley concursal?
P.F: El capital y sus gurús son el mal de la mayoría y pretenden aparecer como los salvadores. Hasta ahora, seguramente por la debilidad política y electoral de la izquierda y la dificultad de las movilizaciones sindicales, las políticas que desarrolla el bipartidismo en España inspiradas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, no son más que instrucciones precisas para establecer marcos legislativos, que faciliten los beneficios empresariales. Cuando estás han fracasado, sólo les queda reducir salarios y derechos laborales para poder seguir manteniendo el nivel de beneficios empresariales. ¿Cómo están haciendo esto? Primero, inventando eufemismos que las empresas de los medios de comunicación repiten como papagayos, haciendo ver que el capitalismo y sus políticas no han tenido nada que ver con la crisis, que ésta es casi un castigo divino del más allá. Segundo, reinventando un cóctel con graves consecuencias para la inmensa mayoría de los ciudadanos. En este cóctel han introducido un bloque de legislaciones que buscan al final el aumento de los beneficios empresariales, aun en tiempos de crisis: Reducción de la capacidad de intervención de los sindicatos (ERES, modificaciones sustanciales, etc), reducción de salarios, reducción del empleo estable, cambiándolo por empleo temporal, con menor poder salarial, destrucción de la negociación colectiva, mayor flexibilidad para entrar, estar y salir del puesto de trabajo, omnímodo poder empresarial, reducción del salario diferido (Sanidad, Educación, Servicios Públicos) persecución de la actividad sindical y represión social. Con este terrible coctel están consiguiendo un desastroso panorama de desempleo, pobreza y desigualdad.
Para derogar las reformas antiobreras, sólo hay que tener mayoría política en las elecciones y una fuerte movilización en la calle que haga retroceder al Capitalismo y sus destructivas políticas. Mira que fácil.
M.O.: El Congreso respaldó mayoritariamente el trabajo de la Red de Sindicalistas por la Unidad Popular como elemento de confluencia del mundo sindical ¿Cómo ha sido el trabajo realizado hasta ahora por la Red y cuál es la línea a continuar?
P.F.: La ponencia sobre el apoyo y desarrollo del PCE a la Red de Sindicalistas por la Unidad Popular, recibió el apoyo del 73,16% de los camaradas asistentes al XX congreso, frente al 26,84% que alcanzó la enmienda que pretendía que abandonáramos la Red. Ha sido una de las tesis, entre las que ha habido debate, que más apoyo ha conseguido, en coherencia con la cultura política del PCE, que tradicionalmente ha buscado una amplia confluencia política en sus distintos estados.
La Red de Sindicalistas por la Unidad Popular, pretende ser la aportación del Mundo del Trabajo a la construcción de la Unidad Popular.
Esta RED emana de la Red de Sindicalistas con IU, que hace 3 años potenciamos desde la Secretaría del Mundo del Trabajo del Partido y que después fue aprobada por el Comité Federal y trasladada y también aprobada en el Consejo Político Federal de IU.
Desde el PCE somos consciente de la necesidad de encontrar puntos de confluencia, para la construcción y el debate con los cuadros sindicales de los centros de trabajo, relación que complemente la que tenemos con las Direcciones y estructuras. Esta interrelación de doble sentido permite multitud de elementos que facilita la participación política de los dirigentes sindicales. Esta participación ha permitido propuestas en la construcción de la Unidad Popular: la propuesta de nuevo Estatuto de Trabajadores, presentado por Alberto Gazón o las de Política Fiscal, son ejemplos destacados que han sido debatidas y enriquecidas en la Red
Hoy somos cerca de 3.000 cuadros sindicales los que participamos en esta RED, afiliados a distintas organizaciones de clase: UGT, Intersindical Valenciana y Gallega, CC.OO, Sindicato Independiente de Cadiz, SOC, USTEA, STEN, CoBas, Sindicato de Funcionarios, por destacarte algunos.
La Red de Sindicalistas por la Unidad Popular se ha demostrado una buena herramienta para coordinar la solidaridad con los conflictos de clase.
También está facilitando la comunicación y extensión de la política que acordamos en el PCE.
M.O.: ¿Qué otros acuerdos congresuales destacaría en la tesis del Mundo de Trabajo, y en qué línea se desarrollarán en la elaboración del Manifiesto Programa que se lleve a la segunda fase del Congreso el próximo año?
P.F.: Además de nuestra política de aportación desde el Mundo del Trabajo a la construcción de la Unidad Popular, que tal como te he dicho hemos acordado que sea la RED DE SINDICALISTAS, tres eran los soportes de la propuesta de esta primera fase del Congreso:
– El PCE tiene política sindical propia. Hemos abierto la autopista en esta primera fase, y en la segunda fase desarrollaremos y acordaremos definitivamente tras el debate de ese tiempo intermedio entre congresos.
– Estructurarnos organizativamente para superar que la presencia en los conflictos se limite solo a la solidaridad externa, planteándonos como objetivo la presencia de comunistas en los órganos de representación directa de los trabajadores y trabajadoras, así como en las estructuras sindicales. Aspiramos a ser parte de esos cuadros sindicales que dirigen el conflicto.
– Ser el eje de unión entre los conflictos sindicales y las llamadas movilizaciones sociales, buscando una confluencia de movimientos que derrote las políticas del capital, que directa o indirectamente están generando esta desolación de pobreza y desigualdad.
Si somos capaces de desarrollar lo que hemos acordado y nuestras pretensiones, va a ser un semestre rico en debates y propuestas.
M.O.: Hay una necesidad de hacer confluir la movilización social y la sindical, ¿cómo habría que hacerlo y cuál es el trabajo que deben desarrollar los comunistas en este sentido?
P.F.: Tal como te he explicado antes, convertirnos en este eje de confluencia, es una de las tareas más importante que hemos acordado en el Congreso. No tiene ningún sentido que la gran cantidad de movilizaciones sindicales que se dan todos los días en defensa del empleo o de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, convocadas por los sindicatos de clase y/o órganos unitarios no tenga su confluencia con las Marchas con la Dignidad o las movilizaciones de las mareas en defensa de la Sanidad o la Enseñanza Pública, por poner un ejemplo. El salario, según la concepción marxista de la contraprestación de nuestro esfuerzo, es directo, en forma de emolumentos, o diferidos, en el beneficio social de la Sanidad, la Educación o los Servicios Públicos. Por lo tanto, cualquiera de las reivindicaciones de uno u otro tipo, es una reivindicación de mejora, o de resistencia a veces, de los derechos de la mayoría de los ciudadanos, que somos los trabajadoras y trabajadores de este país.
Hay cierto tufillo antisindical en algunas personas dirigentes de las movilizaciones sociales (una minoría por suerte), así como cierto desprecio de algunos estamentos del mundo sindical, a las movilizaciones ciudadanas de indignación (también por suerte muy minoritaria), pero están significando un lastre excesivamente pesado que hay que superar. Estoy convencido que la importante participación que los comunistas tienen en ambos modelos de movilización va a derrotar estas retrogradas resistencias.
M.O.: ¿Qué papel representa el Alter Summit en esa confluencia entre sindicatos y movimientos sociales a nivel europeo?
P.F.: El capitalismo está organizado supranacionalmente en el continente Europeo, por lo que es indispensable un fuerte movimiento social y sindical europeo que contrarreste este poder político/económico. Alter Summit está intentando ser el paradigma de lo que te decía anteriormente sobre el papel del PCE en España con las movilizaciones sociales y sindicales, pero a nivel europeo.
Somos consciente que la agresión del capitalismo no se limita sólo al recorte de derechos de los trabajador@s, sino que agrede al ecosistema, a la igualdad, a las personas que migran. Este movimiento está intentando coordinar organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos en Europa, para construir, unas propuestas alternativas al desastre que está significando el actual orden, podríamos llamar desorden, mundial, dibujado por las políticas liberales.
M.O.: Conflictos y luchas hay muchas, ¿podrías destacar alguna de las más significativas?.
P.F.: Extruperfil, Correos, autónomos de Movistar, Vodafono, Bricas, Mareas Blancas y Verdes, Sector de Cabinas de Teléfonos Públicos, interinos de distintas comunidades autónomas, personal de los departamentos de Planes de Empleo de la Junta de Andalucía, Coca-Cola, Alcotral, negociación colectiva en multitud de empresas y sectores, los trabajadores del CSIC, las luchas estudiantiles contra la LOMCE, las movilizaciones y encuentros con la exigencia de la derogación del 315.3 del Código Penal, la reactivación el 28 de mayo de las Marchas por la Dignidad …y así podríamos rellenarte toda una página. Y todo ello a pesar de la ley mordaza y la facilidad con la que los empresarios pueden despedir o recortar derechos. Es obvio que no estamos en un país adormecido, hay movilizaciones permanentemente y diarias y es necesario que vayamos aglutinando y coordinando estas movilizaciones porque todas tienen un gen común: el desastre que ha significado las políticas neoliberales, impuesta por el FMI y el BCE y que tan cortoplacistamente ha desarrollado el bipartidismo en nuestro país.
M.O.: Los franceses han empezado a tomar las calles como respuesta a una reforma laboral que precariza el empleo, como aquí. Más del 70% está en contra de la ley. ¿Qué puede significar esta lucha en el país vecino y cómo nos puede repercutir a todos?
P.F.: Movimientos de indignados, colectivos de inmigrantes discriminados o desfavorecidos, movimientos feministas en lucha por la igualdad, colectivos de jóvenes, organizaciones estudiantiles, sindicatos de clase de distintas siglas y estrategias, partidos políticos que se reclaman anticapitalistas… ese era el crisol de las movilizaciones en Francia, contra unas medidas sociolaborales, que ya se han demostrado inútiles y que la socialdemocracia francesa, en su devenir definitivo hacia posiciones neoliberales, está intentando imponer. La resistencia tiene una estrategia y cuenta con el apoyo de la mayoría de los ciudadan@s franceses, más del 70% según varias encuestas de opinión. Esto va a significar, sin duda, la derrota del Gobierno Francés.
M.O.: ¿En que situación está la Confederación Europea de Sindicatos? ¿Es suficiente el peso que tiene o habría que abrir otros Frentes de lucha de unidad a nivel Europeo?
P.F.: Bueno, no es un problema nuevo, la debilidad del movimiento internacional de las organizaciones de clase no acaba de resolverse.
La pluralidad, a veces casi antagónica, de las estrategias de las distintas organizaciones de clase que lo componen, la distinta visión de los sindicatos de clase y los profesionales y, sobre todo, la falta de apoyo político que tiene la CES, está determinando que la capacidad de interlocución e intervención sea muy escasa.
La apuesta de los partidos de la Izquierda Europea por el reforzamiento del movimiento sindical europeo, se tiene que transformar en una potenciación del peso de interlocución de este con el Consejo Europeo, con el fin de cambiar las nefastas políticas que esa alianza de conservadores, liberales y socialdemócratas, está imponiendo.







