Entrevista Secretario General del PCE

José Luis Centella: “La cuestión es plantearse cómo organizar a quienes combatimos juntos”

“En la calle y la movilización se cuaja de manera más directa la unidad popular”

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José Luis Centella, Secretario General del PCE (Imagen de archivo) | Foto: Andrés Aranguren

“El conflicto no se activa, ni por decreto, ni porque lo apruebe ningún órgano de dirección política” “Tenemos claro que en el marco de la Unión Europea es imposible desarrollar políticas sociales, ni tener una mínima democracia, pero no tenemos una clara alternativa” “La confluencia no es una cuestión pasajera, sino una cuestión estratégica que…

Mundo Obrero: El PCE ha comenzado el curso político con un importante encuentro de cuadros para articular la propuesta comunista para el cambio necesario en España. ¿Cómo valora el resultado del encuentro?
José Luis Centella:
En este momento el PCE debe plantearse cómo incidir en la coyuntura en favor de la clase trabajadora y las capas populares, para conseguir una salida democrática y social de la actual situación. Para ello hemos planteado en el encuentro la necesidad de centrar nuestro trabajo en el impulso del conflicto social, la movilización y la batalla ideológica como motores de la estrategia de ruptura democrática y de construcción de un Nuevo Proyecto de País.

Este ha sido el objetivo político del encuentro de miembros de la dirección federal y de las federaciones, que hemos celebrado los días 29-31 de agosto, situarnos en las mejores condiciones para el inicio de una ofensiva a todos los niveles que combata el intento de consolidar una segunda transición.

El resultado ha sido muy positivo y estamos en condiciones de aportar a las federaciones un buen material, desde los textos que se aportaron en las distintas ponencias, hasta la valoración del propio encuentro. Este material puede y debe servir para preparar los diversos planes de trabajo de cada agrupación.

Es importante que tengamos en cuenta que este encuentro no ha sido una actividad aislada, sino que está enmarcado en un sistema integrado formando otras iniciativas que están en marcha como la recuperación de Nuestra Bandera o la propia Fiesta del Partido

M.O.: ¿Cuáles han sido las principales conclusiones de este debate de cuadros que se ha desarrollado intensamente durante tres días?
J.L.C.:
El Encuentro de Cuadros del PCE ha trabajado en una puesta en común de las tareas que se derivan de la estrategia y la línea política aprobada en la primera fase del Congreso y estar en las mejores condiciones para incidir en este momento de la lucha de clases.

En este sentido, tanto la primera fase del Congreso del Partido, como la Asamblea Federal de IU definieron bien la estrategia de Ruptura Democrática como salida a la crisis del llamado régimen del 78 en favor de la clase trabajadora y las capas populares.

Una primera conclusión que se ha planteado es la necesidad de adecuar nuestra práctica política al análisis marxista que hemos realizado sobre la crisis de régimen. Hemos concluido que existen dos salidas de la crisis, la que se sustenta en una reforma del régimen del 78 para mantener el dominio del bloque que representa al capital y la que plantea la ruptura para construir un proyecto de Nuevo País, teniendo en cuenta que dentro del bloque dominante hay una confrontación entre quienes pretenden que esa reforma la dirijan los mismos que han dominado el régimen hasta este momento y los que pretenden un nuevo proyecto reformista con nuevos actores.

M.O.: Realizado el diagnóstico y definidos los ejes de actuación, ahora toca ponerse manos a la obra. ¿Cuál es el trabajo que se marca el partido y la militancia para los próximos meses?
J.L.C.:
En función de las valoraciones que se presentan desde los distintos paneles y talleres, se pueden resaltar algunas de las propuestas con el objetivo de que sirvan de base para desarrollar una ofensiva política del PCE en los próximos meses. Lo que le da una gran importancia al Encuentro es su carácter fundamentalmente practico. Destacaré algunas de las propuesta de trabajo:

1. Celebración en cada Federación de un encuentro abierto de militantes en los próximos meses, para poner en común el momento político y preparar al partido para la ofensiva política.

2. Preparación de una campaña de movilización en torno al salario digno, contra la precariedad y el abuso de las eléctricas.

3. Participación en el debate abierto en CC.OO. sobre cómo debe ser el sindicalismo de clase del Siglo XXI, hacerlo desde un primer análisis de la comisión de Movimiento Obrero, de forma inmediata celebrando reuniones abiertas de sindicalistas en todas la federaciones.

4. Activar actuaciones a nivel estatal y europeo con la Unión Europea y el Euro, para hacer más visible la posición que tiene aprobada el PCE de ruptura con la Unión Europea.

5. Realizar desde la Secretaría de Mujer del PCE una propuesta de cómo hacer del MDM el instrumento adecuado para organizar a la mujer en la defensa de sus derechos. Para ello es fundamental que el MDM avance en su consolidación como organización independiente, trasversal y muy ligada con las propuestas de ruptura que se necesita para poner en evidencia que no es posible diseñar un proyecto de nueva sociedad sin romper con el patriarcado.

6. Implicarnos en las manifestaciones del 15 octubre sobre el TTIP y en organizar del 7 al 15 la Semana del TTIP, ligadas a otras campañas.

7. Desarrollar los acuerdos del Partido en torno a la superación de IU-Partido Político y la participación del PCE en la construcción de la máxima unidad popular.

8. Trabajar con la UJCE para recuperar impulso movilizador en la juventud.

9. Situar en nuestro trabajo político la defensa del modelo de estado federal, actualizando el movimiento republicano a la actual coyuntura.

10. Apoyar desde todo el Partido la nueva etapa de Mundo Obrero y de Nuestra Bandera, así como la puesta en marcha de la Escuela permanente del PCE.

11. Encargar a las Secretaría de Organización y Finanzas un plan económico-organizativo de cómo enfocar el trabajo del Partido, ya que sin recursos y sin organización los planteamientos que hacemos se quedarán en el papel.

12. Reforzamiento de la estructura de trabajo del Partido a todos los niveles, lo que significa dedicar a ello medios materiales y humanos.

13. Puesta en marcha de la Comisión para la celebración política del centenario de la Revolución Soviética, en el esquema que presenta la Comisión que ya están trabajando en el PCM

M.O.: Rajoy no ha conseguido ganar el debate de investidura. ¿Cree que habrá nuevas elecciones o hay escenarios viables para crear algún tipo de gobierno?
J.L.C.:
En estos momentos la confrontación no está entre reforma o continuidad del régimen contra ruptura, como sí estaba al final de la campaña de las elecciones de junio, sino que está entre reforma o continuidad del régimen, la ruptura hoy no tiene la hegemonía ni social ni parlamentaria, lo que no quiere decir que esté derrotada, ni mucho menos que tenga que ser abandonada, al contrario debemos plantearnos cómo reforzar en trabajo para conseguir esa hegemonía.

Desde este análisis tenemos que tener presente que hoy no hay un solo proyecto dentro del régimen, sino que existen intereses confrontados en su seno y que por eso no se ponen de acuerdo en la formación de un Gobierno que afronte la resolución de la crisis de gobernabilidad.

Desde esta situación al proyecto reformista que sustenta una parte del capital, el más ligado a Europa, con una parte del PSOE, C’s, una parte del PP y sobre todo la Casa Real, no le interesa nuevas elecciones porque beneficiarían al proyecto continuista del capital nacional más ligado con la especulación y la corrupción de estos años y que representa Rajoy y el aparato del PP, que como el búnker franquista se niega a disolverse en favor de la “modernidad”. En aquel tiempo Juan Carlos los pudo quitar con los poderes heredados del Franquismo, pero por el momento Rajoy le está ganando la partida con su capacidad de resistir.

En esta situación todos los escenarios están abiertos, no tengamos dudas de que los poderes económicos del Ibex 35 y la Patronal se moverán para encontrar un acuerdo entre reformistas y continuistas, pero esperarán a las elecciones del 25 de septiembre para no dañar sus posibilidades electorales. Nosotros tenemos que hacer todo lo posible para que esto no ocurra, sin dejar de preparar el escenario de una posible nueva repetición de las elecciones.

M.O.: Se perfila una situación difícil por las condiciones que impone Bruselas. Si esta Unión Europea no nos sirve, ¿cuál es la alternativa?
J.L.C.:
Este es nuestro mayor problema, que tenemos claro que en el marco de la Unión Europea es imposible desarrollar políticas sociales, ni tener una mínima democracia, necesitamos una alternativa clara, y mucho menos tenemos un acuerdo de trabajar juntas las fuerzas de la izquierda para su elaboración.

En este escenario vemos cómo la derecha más extrema, la fascista, capitaliza el descontento contra la UE, porque presenta una alternativa, que puede parecer simplista y demagógica, pero es clara y directa: estados fuertes que frenen la emigración y garanticen una supuesta seguridad a costa de la libertad.

En este momento el reto de quienes queremos romper con la Unión Europea es dar forma a esa alternativa de Europa social, solidaria, plenamente democrática, implicada en la defensa de la paz en todo el planeta, una integración que no tenga la moneda única como el instrumento de dominio de las políticas económicas por el gran capital. Por ello en el encuentro se planteó la propuesta de impulsar un gran foro europeo de fuerzas, sociales y políticas contrarias al modelo de integración que representa la Unión Europea.

M.O.: Una gran parte de la mayoría social delegó en las urnas las reivindicaciones que pedían en las calles. La desigualdad social, el paro, la precariedad continúan. ¿Cómo se puede reactivar la movilización y quiénes pueden ser los actores que la lleven a cabo?
J.L.C.:
Para empezar a hablar de nuestra estrategia de movilización, tenemos que saber que el conflicto no se activa, ni por decreto, ni porque lo apruebe ningún órgano de dirección política, esto sería de un voluntarismo infantil altamente peligroso, porque lleva a la frustración y a la más absoluta desmovilización. Tenemos que tener claro que la izquierda no puede activar el conflicto si no es capaz de analizar las contradicciones que tiene en estos momentos el sistema capitalista, para poder incidir en ellas. Como decimos, el conflicto no se inventa, ni se consigue por una política voluntarista, por mas condiciones objetivas que existan. No hay movilización, si no se crean las condiciones subjetivas que hagan que lo asuma la mayoría social, es decir, si no hacemos que la necesidad de movilizarse sea asumida por una gran masa social no habrá realmente movilización. Y para ello es imprescindible estar más y mejor organizados en los posibles focos de conflicto.

No se puede tratar, por tanto, de inventarse conflictos, ni de sumarse solamente a los que se producen de forma más o menos espontánea. Para que esto tenga un calado de fondo que pueda afectar realmente a los pilares del sistema, debe responder a las contradicciones importantes del propio sistema y ser activados y coordinados de una forma organizada y coherente.

Tenemos que trabajar en el diseño de movilizaciones, de formas de lucha, que tengan un respaldo mayoritario en el contexto de una sociedad precarizada y mediatizada. No es fácil, pero es imprescindible para tener éxito a la hora de implicar a quienes sufren las consecuencias de las políticas de ajuste y recorte en el conflicto. Me refiero de una forma muy concreta, y puede sonar a provocación, a la necesidad de ver cómo se sitúa la huelga como arma fundamental de la lucha obrera en una sociedad con alto nivel de paro y de precariedad.

Desde estas ideas, me atrevo a plantear que tres son los sectores que en estos momentos pueden ser más propicios a generar contracciones que permitan un inicio de la movilización:
A la clase trabajadora, cuyas condiciones de trabajo y vida están siendo degradadas, se le está tratando de convencer de que no hay otro remedio que asumir esta situación como irreversible, para que asuma la derrota histórica de no poder plantear alternativa al capitalismo. La juventud, que no tiene presente ni futuro en este capitalismo, dependiente y periférico, que necesita desregular y precarizar el trabajo y la vida misma para mantener y aumentar su tasa de beneficios. Y la mujer, que está siendo expulsada no sólo del mercado laboral, sino de la posibilidad de desarrollarse como persona.

Si se comparte este análisis surge la necesidad de diseñar un plan de trabajo para organizar a cada uno de estos tres sectores, con unas perspectivas a corto, a medio y a largo plazo para tener realmente una estrategia para que se active un conflicto que pueda influir en la crisis de régimen con alguna garantía de éxito.

M.O.: En las últimas elecciones se dio un gran paso adelante en el camino de la unidad popular con la presentación de una candidatura de confluencia con otras fuerzas, entre ellas Podemos, ¿cómo valora desde el Partido el trabajo realizado y cómo va a continuar trabajándose a corto y medio plazo?
J.L.C.:
La experiencia de Unidos Podemos tiene que ser analizada tanto en lo que tiene de positivo, el haber situado a 71 diputadas/os que no están en la lógica del bipartidismo, que pueden ser referencia de políticas de cambio, como en su parte negativa, sobre todo en lo referente a la diversidad de mensajes, en algunos casos contradictorios, que se están dando sobre temas sensibles para nuestra base social. En todo caso esta alianza electoral parte de la necesidad de unir a las fuerzas políticas que hemos confrontado con el bipartidismo y debe ser mejorada. En estos momentos de incertidumbre es necesario que el grupo parlamentario de Unidos Podemos funcione bien, de manera plural, coordinada, y sirva para referenciar que es posible un cambio real en este país.

M.O.: ¿Podría ser más difícil crear la unidad popular por la base con las fuerzas sindicales y los movimientos sociales?. ¿Cómo se va a trabajar en frente?
J.L.C.:
No tiene porque ser más difícil, al contrario, en la calle y en la movilización, es donde se cuaja de manera más directa la unidad popular.

En la lucha de las trabajadoras y trabajadores de Coca-Cola, en las Huelgas Generales, parando un desahucio, planteando la necesidad de una sanidad y enseñanzas publicas y de calidad. En todos estos sitios es donde más fácil resulta encontrar la unidad de quienes plantamos cara a una salida antisocial y autoritaria de la crisis. En una manifestación, en una huelga no se le pide a nadie ni el carnet, ni se le pregunta a quién votó en la última asamblea.

La cuestión es plantearse cómo organizar a quienes combatimos juntos por mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y las capas populares, la clave está en ser capaces de poner en común lo que nos une, de hacer un programa de mínimos para la movilización, y de crear cauces de participación para que la mayoría social, la que está siendo afectada por una gestión antisocial de la crisis pueda participar en las propuestas que den lugar a un Proyecto de Nuevo País.

M.O.: Este mes se celebrarán también elecciones en Galicia y en el País Vasco. ¿Cómo se presenta el partido en estos comicios autonómicos?
J.L.C.:
El Partido en ambos territorios se presenta en el marco de los acuerdos unitarios alcanzados por Esquerda Unida en Galicia, Ezker Anitza en Euskadi, y en ambos territorios tendremos diputadas y diputados del Partido. Dicho esto resaltar que son elecciones importantes, no solo porque tendrán influencia en la resolución de la crisis de gobierno que sufre el Estado, sino porque son un momento para evidenciar que la confluencia no es una cuestión pasajera, sino que es una cuestión estratégica que tiene que desbordar la cuestión meramente electoral.

Al mismo tiempo son oportunidades para poner sobre la mesa la posibilidad de avance de las posturas que planteamos: la ruptura democrática y social, como forma de salir de la crisis. En este sentido es importante ser capaces de evitar una campaña centrada en la cuestión identitaria y hacerlo en la cuestión social, en cómo la clase obrera y capas populares de Galicia y del País Vasco son capaces de recuperar lo que los gobiernos del Partido Popular y de la derecha nacionalista les han robado en estos años.

M.O.: Esta Fiesta se celebra entre un Congreso prolongado durante todo un año, como usted lo definió, que comenzó en abril, definiendo las grandes líneas políticas, y que concluirá el próximo año con la elección de la dirección. ¿Cómo se está trabajando?
J.L.C.:
Hace ya unos meses celebramos la primera fase del XX Congreso, inmediatamente después nos metimos en la Asamblea Federal de IU y en las elecciones de junio, ahora se trata, tal y como se ha visto en el encuentro, de poner en práctica los acuerdos de esta primera fase y de dar respuesta a los retos que la coyuntura política nos presenta.

Se trata de dar forma por ejemplo a cómo desarrollamos nuestra propuesta de ruptura con la Unión Europea, a ver cómo se avanza hacia un Movimiento Político y Social que supere la actual IU-Partido Político y sobre todo tenemos que poner en práctica el acuerdo por el que el PCE recupera sus plenas competencias, de manera que participemos directamente, sin intermediarios, tanto en la construcción de la unidad popular, como en las movilizaciones. Y al mismo tiempo cómo somos capaces de reconstruir la organización del Partido para que pueda responder a los objetivos políticos que nos planteamos.

El objetivo debe ser que cuando culmine la segunda fase tengamos el PCE que necesita la clase obrera y las capas populares en este momento de la lucha de clases.

M.O.: Por ultimo, ¿cómo se ve desde el PCE la coyuntura internacional con la ofensiva del imperialismo en América Latina?
J.L.C.:
La contraofensiva reaccionaria también tiene como claro objetivo hacer fracasar los esfuerzos integracionistas expresados en UNASUR, el ALBA, o la CELAC; para que los EEUU, puedan recuperar la iniciativa, por ejemplo, con la creación de la Alianza del Pacifico, que resulta en la práctica un remedio del ALCA.

De esta manera, además del Golpe Parlamentario de Brasil, Venezuela resulta un claro exponente del despliegue de esta contraofensiva del imperialismo. En Venezuela se desarrolla un plan de desestabilización a gran escala, que acentuado tras la desaparición física de su fundador y líder, el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, apuesta al descalabro de la Revolución Bolivariana.

Su propositito estratégico no se limita al fracaso del gobierno de Nicolás Maduro, sino a la destrucción del chavismo, es decir, del movimiento revolucionario venezolano. La forma de enfrentar este ataque constituye una importante experiencia para el resto de los procesos progresistas dado que, con las peculiaridades de cada lugar, intentan aplicar la misma lógica de largo plazo, la descalificación o desaparición de las fuerzas que han protagonizado y acompañado los procesos de cambio. Por eso, su defensa nos corresponde de manera solidaria a todos los que en el planeta confrontamos con el imperialismo en defensa del derecho de los pueblos a disfrutar de las riquezas naturales de sus países en beneficio propio.

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