Vence la unidad de los trabajadores ante los intentos de división de la patronal

Huelga de las Bodegas del Marco de Jérez

Más de 900 trabajadores de una veintena de bodegas del Marco de Jerez; Una patronal dominada por grandes terratenientes de Andalucía; Y sindicalistas del metal en la mesa de negociación, entre ellos Jesús Serrano “Kiki”, secretario de Industria de CCOO-Cádiz a quien entrevistamos. “Hubo un punto de inflexión con la fusión de Industria y Agroalimentaria: nos encontramos la negociación del XXV convenio abierta y nos incorporamos”, explica “Kiki”, que nos relata cómo la patronal intentó expulsarles de la mesa “por todos los medios”. Los terratenientes no querían ni en pintura a los obreros del metal.

Sobre la mesa, dos asuntos: revalorizar salarios y reactivar dos cláusulas congeladas en el XIV convenio de la Vid, que son la antigüedad y las bolsas de eventuales de las empresas. Lo primero, tocaba. Lo segundo, no. “Encontramos una situación inédita: tenían que reactivarse a 1 de enero de 2017, pero la patronal no quería que esa maquina se pusiera en marcha nunca más”, argumentando que los actuales trabajadores “no merecían el convenio”. “No era una cuestión de dinero, sino de principios”, denuncia Kiki, por lo que van a la huelga indefinida desde el 19 de octubre, algo que la patronal no esperaba.

Unidos frente al divide y vencerás

“Intentaban dividirnos entre indefinidos y eventuales, más jóvenes y menos sindicalizados” cuenta Kiki. La patronal, consciente de ello, plantea que los trabajadores se dejen “plumas en el camino”: si los eventuales renuncian a parte de la antigüedad aceptan la subida salarial. Además algunas empresas plantean acuerdos por debajo de las demandas colectivas y algunos trabajadores aceptan.

Los sindicatos responden: consiguen que el 100% de las plantillas secunde la huelga desde el tercer día, y reiteran públicamente que no habrá huelga en las empresas que acepten el acuerdo. Resultado: a la semana de arrancar la huelga, se suman grandes bodegas como Barbadillo. Desde los primeros días casi todas las bodegas pequeñas ya habían aceptado las demandas. Tras una semana de piquetes, negociación, manifestaciones y apoyo social e institucional: unidad de los trabajadores, aislamiento del sector más reaccionario de la patronal.

“El pájaro se puso a tiro y lo cazamos”: la antigüedad se queda como estaba en el XIV convenio ( y no trianual por la misma cuantía, como proponía la patronal). “Cuando el abogado de Garrigues vio que habíamos arrancado la antigüedad dijo: nos habéis ganado”, relata Kiki.

Consiguen activar la bolsa de eventuales con tres condiciones: prohibir ETTs, tope del 35% de eventuales y un nuevo sistema de gestión sin la Inspección de Trabajo que jugaba “como juez y parte”. Por último resuelven la cuestión salarial: 54% fijo, frente al 25% defendido por la patronal. “¿Íbamos a romper por eso? ¿Iba a romper la patronal? Lo peor había pasado, los objetivos estaban garantizados y fuimos a la asamblea”. Mayoría, menos 12 votos en contra.

“La huelga nos ha fortalecido sin gastar toda la gasolina. Nos queda para garantizar que todo se cumple en las empresas. Los jóvenes han tenido voz, los viejos han sido consecuentes: sólo han tenido la subida salarial, pero se ha ganado la bolsa de eventuales. La unidad de los viejos y los jóvenes es lo mejor de la lucha por el convenio”, concluye con orgullo, “que ahora sí es de todos”.

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