¿Qué es la física cuántica?
Cuando llegamos al mundo de lo más pequeño, al mundo de lo microscópico, las leyes que rigen ese mundo no son las mismas que las que vemos en nuestro día a día, son leyes más sutiles y peculiares. Hemos logrado comprenderlas y hemos empezado a aprovecharlas. Hemos llegado al control de la materia a nivel atómico. Estamos empezando a comprender a fondo la Física Cuántica.
¿Ya tenemos aplicaciones prácticas?
Todas nuestras comunicaciones, los láseres, la fibra óptica, toda la informática, los chips, el sistema GPS, la resonancia nuclear magnética que nos permite ver una foto del interior del cuerpo humano, los ordenadores que utilizan la física del estado sólido … Ahora comienza la segunda revolución cuántica
Es sólo cuestión de tiempo que la inteligencia artificial supere a la humana
¿Hacia donde vamos?
La Unión Europea ha establecido cuatro grandes pilares de progreso: la computación, la comunicación, la simulación y los sensores cuánticos. Aún no tenemos el ordenador cuántico pero la computación cuántica nos va a permitir una forma de calcular mucho más potente y eficiente. Es el salto que necesitamos para diseñar medicamentos. Ahora los encontramos por prueba y error. Probamos principios activos y vemos si funcionan o no. Con una capacidad de cálculo más potente, podríamos diseñar medicamentos.
¿Inteligencia artificial?
Sería una inteligencia artificial indistinguible de la de un ser humano. No va a pasar en cinco años pero obviamente va a pasar. Ocurrirá, es sólo cuestión de tiempo, de ir avanzando. Poco a poco, estamos delegando nuestras decisiones en la inteligencia artificial. Por ejemplo, la purificación del agua de Barcelona. Es un proceso que hasta hace dos años estaba controlado por humanos. Ahora es una inteligencia artificial la que lo hace. Y la computación cuántica servirá para crear inteligencia artificial más potente. Una de las cosas que claramente se ven venir es que la gente mayor que está sola tendrá compañía artificial: habrá una voz amiga que mantendrá un diálogo con esas personas. Nos moriremos de la mano de un robot.
¿Colaboración o competencia?
Hay una gran lucha geopolítica por el dominio de la computación y las comunicaciones cuánticas entre Estados Unidos, China y la Unión Europea. Y claramente Europa está a la zaga.
¿Problemas éticos?
El primer gran reto al que nos enfrentamos es la trazabilidad de los programas: saber quién los ha hecho, con qué criterios, quién y qué está detrás de la capacidad de decisión de las máquinas.
Sorprende al leer tu libro cómo nos han cambiado las máquinas.
Nos van cambiando como humanidad y estamos empezando a hacer máquinas que deciden. Si nos delegamos en máquinas que deciden, lo que estamos delegando es la ética: la decisión de optar en dilemas, entre lo que consideramos el bien y lo que consideramos el mal. Estamos entrando en un mundo nuevo, donde la ética ha pasado a ser parcialmente artificial. Me puse a pensar qué es lo que está en juego. A medida que iban aumentando la inteligencia artificial y sus aplicaciones, me iba entrando cada vez más y más miedo por hacia dónde vamos y cómo las vamos a utilizar. Cómo aprender a convivir en buenos términos con la tecnología. Cuando el hombre descubrió el fuego, quemó a su enemigo. Cuando descubrió la catapulta, le tiró piedras. Cuando entendimos el núcleo atómico, hicimos la bomba. Cuando entendimos la biología más avanzada, hicimos armas químicas. Con la Revolución Industrial unos pocos se enriquecieron bárbaramente y la gran mayoría se empobreció. Llevamos siglos corrigiéndolo. Está en juego nuestra felicidad porque este nuevo eslabón del conocimiento tecnológico va a ser usado de forma muy incorrecta. Le exigimos a la inteligencia artificial que sea perfecta pero nadie ha legislado todavía sobre qué pasa si se equivoca una máquina.
Tenemos que decidir entre todos
Aunque adviertes sobre la libertad y la privacidad que le estamos cediendo a la inteligencia artificial, dices que lograremos crear máquinas éticas.
Hay que entrenar a las máquinas, a los seres artificiales que toman decisiones alejados de nosotros de forma autónoma. Siempre se pone el ejemplo del coche autónomo que de repente no tiene tiempo de frenar y debe decidir si atropella a un niño o a un adulto. ¿Atropellará al adulto? No es una decisión que se toma en el momento. Hay que programarla. Y ya hay gente que lo está haciendo. Ya hay máquinas programadas para decidir sobre la vida y la muerte de los humanos. Programar a las máquinas no es sencillo. Programar ética artificial es una de las tareas monumentales a las que nos vamos a enfrentar en los próximos años. La Comisión Europea ha emitido por primera vez unas directrices éticas para la inteligencia artificial y ha pedido que los parlamentos legislen. Pero tenemos que decidir entre todos. Se está concentrando un poder tecnológico espectacular en manos privadas y hay un peligro ético con respecto a cómo lo van a utilizar. Los gobiernos tienen que comprender que necesitamos decisiones éticas y legislación sobre la tecnología avanzada.







