Un español en Alemania

La deuda alemana

Era un autónomo en España, perjudicado por la crisis económica. Perdí todo: mi trabajo, mi piso, mi coche, todo menos mi dignidad. Después de dos desahucios la crisis me transportó a Alemania en 2013 con mi mujer y mis dos hijos, entonces de 12 y 8 años. Vivíamos la odisea de una familia en paro.

Han pasado algo más de siete años y medio desde que con mi familia tuvimos que abandonar nuestra casa para buscar un futuro mejor en otro país. Como a tantas otras personas, la crisis económica de 2008 nos golpeó e hizo que perdiéramos todo lo que teníamos . Era autónomo y tenía una pequeña empresa de estructuras metálicas para grandes superficies comerciales con veinte trabajadores a mi cargo, a la cual contrataban grandes empresas de todo el Estado.

Hoy superamos la Crisis del coronavirus en Alemania y tengo compañeros de distintas opiniones.

Sobre la solidaridad de Alemania con la Europa del Sur, muchos piensan en ayudar a España incondicionalmente. Los hijos de la emigración de muchos países son de la opinión de que no se ayude al Sur de Europa, una dura realidad que llora lagrimas de sangre como emigrante en Alemania.

Holanda y Alemania lideran un grupo de países que se oponen a la solidaridad. Holanda es el país que, a través de un régimen fiscal subsidiado, ha estado restando recursos fiscales de todos los principales países europeos durante años. Nuestros sistemas de bienestar y, por lo tanto, nuestros ciudadanos más débiles pagan el precio. Los que son hoy los más afectados por la pandemia.

La actitud holandesa y alemana es en todos los aspectos un ejemplo de falta de ética y solidaridad. La solidaridad de muchos países europeos después de la guerra y hasta la reunificación alemana.

Se canceló la deuda de Alemania para evitar su quiebra. Un dato histórico que hoy muchos vuelven a recordar en España. La deuda de Alemania después de 1945 era de 29.700 millones de marcos. Nunca podría haber pagado. En 1953 en Londres, veintiún países (incluidos Francia, Italia, España y Bélgica) permitieron a Alemania reducir a la mitad la deuda y diferir (en treinta años) los pagos de la restante.

Queridos compañeros alemanes, la memoria te ayuda a tomar las decisiones correctas. Vuestro lugar es con los grandes países europeos. Vuestro puesto es con la Europa de las instituciones y los valores de la libertad y la solidaridad. No seguir a pequeños egoísmos nacionales. Demostremos juntos que Europa es más fuerte que aquellos que la quieren débil.

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