Vázquez de Sola (Cádiz, 1927) es un reconocido artista en el arte de la provocación consciente. Próximamente, se presentará la exposición “Lorca y sus amigos”, cuyo título es ya un avance, en cuanto al tono y al espíritu que su pincel ha impregnado en las obras que la integran, revelando su interés por profundizar en el estudio de la Generación del 27, marco intelectual del Poeta. Este análisis se extiende, además, a los antecedentes y las subsiguientes secuelas que dejara esa pléyade de artistas quienes, sobre todo, ejercieron de humanistas. Se trata de una monografía coral —perdonando el oxímoron— en la que Lorca se perfila como eje vertebrador en la definición del concepto sobre una época.
Esta exposición es un cuidadoso acercamiento a la vida y obra lorquianas, no solo por lo numeroso de la muestra —sesenta cuadros— o por la maestría desplegada por su autor en el proceso creativo, sino también y fundamentalmente, porque en este empeño Vázquez de Sola ha sabido unir su pincel a la anécdota, la anécdota al humor y el humor a su irrevocable voluntad de profundizar en el conocimiento y aprecio de una Generación emblemática. Como resultado, el artista nos deja un bello libro mural que sensibiliza tocando, a un tiempo, cerebro y corazón.
Y es que Vázquez de Sola provoca y remueve conciencias humanizando a sus “víctimas”, las convierte en entes reconocibles. Admirando sus obras, se pierde el temor de acercarse a la Persona y alejarse del Personaje debido, entre otras razones, a que su ejercicio nos permite hallar puntos de coincidencia intelectual o despertar a un rechazo rayano en la vesania. En esta exposición será fácil reconocer las claves, los recursos y las motivaciones, además de las filias y las fobias que perviven en la obra de este nonagenario artista, cuya única presunción es ser profundamente andaluz.







