Apareció un bicho y desaparecieron los rituales de consumo cultural en los que se basaban nuestras inconfundibles señas de identidad. Al principio, no se prestó demasiada atención a tanto cine o teatro cerrado. Al fin y al cabo, los cómicos son gente acostumbrada a la supervivencia necesaria en los “viajes a ninguna parte”.
Tras un periodo de falta de reacción, se empezó a hablar de cómo la crisis afectaba a los artistas, intérpretes, creadores y operadores culturales l y empezaron a barajarse las propuestas correctoras. Entre ellas, las recogidas en el Real Decreto de 5 de mayo de 2020 con sus líneas de crédito, accesos extraordinarios a la prestación por desempleo, adelantos y pagos del sector público de contratos de interpretación y espectáculos, aumento de las deducciones fiscales de la Ley de Mecenazgo…todo muy administrativo.
Luego vino la expansión del debate. CC.OO., por ejemplo, celebró el día 28 de mayo una jornada online bajo el título «La cultura en tiempos de COVID 19». Tenía como objetivo debatir sobre la situación actual de la cultura y de su futuro, y analizar las medidas incluidas en el Real Decreto-ley antes citado. El diagnóstico de la situación implicaba el manejo de “una info real de contratos que hayan podido suspenderse y qué nuevas líneas de ayuda y medidas concretas se están tomando para paliar en el sector cultural a consecuencia de la pandemia y el confinamiento”. Obviamente se constataba que las medidas del Decreto resultan insuficientes.
Mientras los currelas y artistas de las diversas farándulas daban vueltas en su cabeza a la siempre apasionante tarea de poder volver vivos del famoso “viaje a ninguna parte”, los ambientes postmodernos ofrecían formación para adaptarse a lo que será la “nueva normalidad”. Una conocidísima entidad gestora de proyectos culturales fabricados ofrecía: “Un curso online que revisa de forma actualizada el mundo profesional de la cultura. De sus instituciones, organizaciones y empresas. De los perfiles profesionales actuales en cada campo de la cultura. De la gestión de proyectos y organizaciones culturales y las funciones clave a gestionar: programación y contenidos, financiación, marketing y comunicación. Un completo resumen de un mundo profesional muy diverso y lleno de oportunidades… Para gestores culturales y para profesionales de otros campos que se sientan atraídos por el mundo de la cultura. Para los que buscan oportunidades profesionales en el sector y para los que están considerando desarrollar su propio proyecto. Para los que quieren tener una visión más amplia de la profesión antes de escoger su itinerario formativo de postgrado”. (Esto sí que es una storytelling como te enseñan en la webinar).
Pero mientras pensamos en reconstruimos, construirnos, reinvertarnos o apechugar con la nueva normalidad, algunos músicos, que son –por oficio- los más obligados a afinar, proponen la creación de una “Plataforma contra la precariedad en la música profesional”, y lo explican:
“Como sabéis, la pandemia ha puesto sobre la mesa la precariedad preexistente en el mundo de la música profesional, pero … nos estamos uniendo para acabar … con la falta de legislación al respecto. Hemos creado una plataforma para aunar esfuerzos … en pro de una mesa de negociación con los actores políticos pertinentes que resuelva de una vez ese problema. …Se pide una legislación y unos derechos para los músicos de base…” .
Desgraciadamente, los que no terminan de poder organizarse son los ciudadanos. Los más voluntariosos participaban (al menos en Madrid) en un invento llamado Foro Local. Con la supresión de los encuentros presenciales se ha producido de rebote (seguramente interesado) un aislamiento ni siquiera roto por suficientes contactos telemáticos o telepáticos.
Cuando alguien sea capaz de reorganizar el mercado, tendremos que pensar en para qué nos sirve como consumidores.







