Uno de los ocupantes del vehículo ha denunciado que la patrulla militar les disparó sin que los mandos hayan podido explicar las razones del ataque y la tremenda violencia del supuesto control de vigilancia.
Una de las balas de los fusiles de un Batallón de Alta Montaña alcanzó a Juliana Giraldo en la cabeza. La muerte de esta mujer se produce cuando la constante represión de las fuerzas de seguridad ha provocado una inédita decisión de la Corte Suprema que ordena al gobierno de Colombia “garantizar la seguridad de las protestas pacíficas” porque la policía y el ejército mantienen “una intervención sistemática, violenta y arbitraria contra los manifestantes”.
La corte considera que “sus actuaciones no controladas amenazan a quienes pretendan movilizarse para expresar pacíficamente sus opiniones” y ordena también al gobierno que pida perdón por las barbaridades de la represión.







