La maté porque era mía

El gobierno de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid

El Partido Popular, con su trampantojo de presidenta, entienden que Madrid les pertenece y que si no es suya no será de nadie

·

·

Isabel Díaz Ayuso | Foto: Comunidad de Madrid

De despotricar ante la presunta inacción del gobierno del Estado durante el confinamiento, clamando por gestionar la pandemia desde el autonómico, a afirmar en el pleno de la Asamblea de Madrid que le habían impuesto el estado de alarma a punta de pistola cuando Madrid se había convertido en el centro europeo de la pandemia y su gobierno se negaba a aplicar cualquier tipo de restricción o medida recomendada por el Ministerio de Sanidad.

Hacerse fotografías sin pudor alguno, al estilo de la más rancia iconografía católica, exhibiendo estentóreas lágrimas de rímel mientras su gobierno emitía órdenes para que los mayores dependientes no fueran trasladados a los hospitales desde las residencias de la Comunidad de Madrid, impidiéndoles cualquier oportunidad de supervivencia, con un saldo superior a las siete mil defunciones.

Decir, teniendo cifras de contagio que han llegado a multiplicar varias veces las del resto de España, que es mejor no cerrar los restaurantes porque entonces los contagios se producen en las casas. O que “no se trata de confinar al cien por cien de los ciudadanos para que el 1 por ciento contagiado se cure” en una Comunidad de 6.600.000 habitantes.

Y así, entre el esperpento y el horror, podríamos seguir citando las barbaridades y anécdotas infinitas que se suceden día tras día, semana tras semana y mes a mes. Pero Isabel Díaz Ayuso no es más que el trampantojo hilarante del Partido Popular de siempre, que lleva gobernando la Comunidad de Madrid la friolera de 25 años. Una distracción perfecta que ocupa los titulares de los medios de comunicación con su última ocurrencia o penúltimo aspaviento, mientras el programa neoliberal de la derecha es ejecutado de forma sistemática.

La mayor desigualdad de la Unión Europea

En un año de legislatura, y con la mayor pandemia de la historia reciente, gobernando en coalición con Ciudadanos y con el decisivo apoyo de VOX, este gobierno ha aprobado una sola ley. Perdió la modificación fiscal de rebaja de impuestos al retirarle el apoyo VOX para demostrar que la ultraderecha decide en Madrid y aprobó finalmente la modificación de la Ley del Suelo de forma escandalosa, sin el quorum suficiente, de modo que esta única ley terminará en los tribunales. Pero les da igual, porque lo importante para este gobierno, la única utilidad real de Díaz Ayuso, es seguir defendiendo el fortín del PP y evitar que se desmonten las redes clientelares urdidas durante lustros y que soportan el andamiaje de poder de su partido.

Durante todos esos años las políticas de dumping fiscal, de regalos a los ricos y de recorte de los servicios públicos, han convertido a la Comunidad de Madrid en uno de los territorios más desiguales no solo del Estado sino de toda la Unión Europea, el caldo de cultivo perfecto para que los pueblos y los barrios más pobres y populares de Madrid sean precisamente en los que se han disparado los contagios del coronavirus. Ante esa realidad las medidas del gobierno autonómico no han sido reforzar los servicios sociales, reabrir los centros de salud -que siguen funcionando a medio gas-, reforzar las plantillas de sanitarios y la contratación de los miles de rastreadores necesarios. Muy al contrario, han pedido policías y hasta la colaboración del ejército para controlar la ejecución de su delirante propuesta de confinamiento de los barrios y pueblos trabajadores, dejando salir a sus habitantes para ir a trabajar a los barrios ricos pero cerrándoles incluso los parques, en un ejercicio de clasismo que suscitó la respuesta popular por la dignidad de los barrios obreros y que inmediatamente se intentó criminalizar desde los altavoces mediáticos de la derecha y cada vez más de la ultraderecha.

Si alguien tiene dudas de lo crudo y real de este modus operandi del Partido Popular en Madrid, lo que nunca engaña, porque es la política real desvestida de toda retórica y discurso, es el presupuesto. Pues bien, aun habiendo recibido ya más de 1.500 millones de euros para combatir la pandemia, del fondo no reembolsable del gobierno central del total de 3.400 que llegarán en los próximos meses, la Comunidad de Madrid solamente ha realizado incrementos presupuestarios por valor de 110 millones. Así que mientras los sanitarios no pueden más y se vuelven a llenar los hospitales y la crisis social y económica deja cada vez más gente necesitando ayuda directa para sobrevivir, Ayuso vuelve a anunciar una rebaja del 0,5% en todos los tramos del IRPF que probablemente pretende financiar con lo que no se está gastando en salvar vidas. Porque tanto el Partido Popular como su trampantojo de presidenta entienden que Madrid les pertenece y que si no es suya no será de nadie, haciendo literalmente realidad esa aterradora frase de “la maté porque era mía”.

ETIQUETAS: