Precisamente cuando la pandemia vuelve a aumentar su amenaza en Cuba después de tenerla prácticamente derrotada y Trump intensifica el bloqueo prohibiendo el envío de remesas, el cabecilla de la farsa puesta en escena en el habanero barrio de San Isidro dice que Trump es su presidente.
Cuba es independiente y soberana. Tiene su presidente reconocido nacional e internacionalmente.
¿Puede ser un movimiento lo que solo se manifiesta en un único local de un barrio por unas cuantas personas sin más repercusión?
¿Es una casualidad que esa farsa coincida con la intensificación de las agresiones del imperialismo? Resulta ingenuo o cómplice que otras personas con más capacidad intelectual manifiesten su preocupación sobre esos hechos delictivos sin analizar las complejas situaciones que estamos atravesando.
Lo sucedido en la casa del barrio de San Isidro, sin repercusiones solidarias en los vecinos, es similar a lo que siempre hacen y financian los imperialistas para justificar sus acciones de terrorismo de Estado.
(*) Fundador del Partido Comunista de Cuba. Fue director del periódico Juventud Rebelde y de la revista El caimán barbudo.







