¿Y si recuperamos la FEVE?

Foto: Marcos Maté /ferropedia.es

Entre A Coruña y Bilbao hay poco más de 500 km., 5 horas de viaje por carretera, por esa autovía del Cantábrico (A-8/AP 8) que exigió una inversión de 2.186 millones de euros y 27 años de construcción en su trazado completo (Irún-Baamonde en la provincia de Lugo), pero para llegar a A Coruña debemos tomar la A-6, otra más. Millones de euros para trazados de carreteras. Paradójicamente, la Cornisa Cantábrica está vertebrada por una red ferroviaria, la FEVE, que se extiende desde Ferrol hasta San Sebastián, más de 600 km., más las ramificaciones hacia León y, operativa desde principios del siglo pasado, hoy está sumergida en el abandono y la desidia.

Utilizar hoy un tren de FEVE se ha convertido en un acto de coraje, ya se trate de un viaje regional o de cercanías. Para ir de Ferrol a Bilbao se necesita pernoctar en Oviedo y Santander. No hay la opción de realizarlo en un día pues sólo existe un tren diario fragmentado: Ferrol-Oviedo, Oviedo-Santander, Santander-Bilbao; la posibilidad de ir por Gijón es descartable dado que obliga a otros dos trasbordos, en Pravia y El Berrón. Y en los viajes de cercanías, utilizados para desplazamientos laborales, de estudios, para realizar gestiones o acceder al ocio y la cultura, la situación es similar. Tomemos dos ejemplos:

Ribadesella-Oviedo: 8:22h y 12:00h / Oviedo-Ribadesella: 8:35h y 15:55h
Tapia de Casariego-Oviedo: 11:58h / Oviedo-Tapia de Casariego: 7:00h

Cualquier gestión que se necesite realizar pasa necesariamente por comer y/o pernotar en la capital.

Dado este panorama no es de extrañar que la población se aglomere en el centro de la región; el sobrecoste económico y de tiempo para la clase trabajadora es inasumible. Y la consecuencia es el despoblamiento rural.

El drama aparece a diario y lo sufren las familias, que se lo pueden permitir, cuando cada domingo ven partir a sus hijos e hijas hacia la Universidad para pasar la semana fuera de casa; cuando tienen que realizar una tarea administrativa les obliga a requerir el favor de vecinos o vecinas para que lo hagan ellos; o cuando las mujeres, angustiadas, duermen en las salas de espera de los hospitales de Avilés, Gijón u Oviedo para no dejar a sus familiares en soledad. Acudir al teatro, al cine o a cualquier espectáculo se hace muy difícil la población rural, que también debería poder acceder al ocio cultural.

Brecha de género en la movilidad

De las mismas carencias adolece el mundo rural de todo el Estado. Y quien más lo sufre son las mujeres, porque ellas siguen siendo las “gerentes” de los cuidados familiares, tareas que normalmente requieren de desplazamientos cortos, son ellas las que buscan las ofertas de trabajo más próximas al domicilio, y son las mujeres las que renuncian al carnet de conducir y al coche particular cuando los ingresos familiares son escasos. Son ellas las que precisan del transporte público colectivo, apremiantemente. La brecha de género en la movilidad también existe.

Pero las políticas, tanto estatales como autonómicas, de infraestructuras miran hacia las carreteras y la alta velocidad, primando el asfalto y abandonando el tren convencional. Escasea el personal, no hay piezas de recambios, no hay mantenimiento de vías e infraestructuras, se plantea el cierre definitivo de apeaderos, se suprimen frecuencias. No hay gestión, y la inversión se limita a 150 millones en dos años.

Sin embargo, en la cornisa cantábrica disponemos de una red ferroviaria, casi exclusiva, que podría favorecer esos desplazamientos diarios que revitalicen el mundo rural, que favorezca la movilidad sostenible en el área metropolitana central de Asturias y el desarrollo de los trenes regionales. Asentar la población en el territorio exige servicios públicos de calidad, incluidos los transportes públicos colectivos. Mejora de plataformas, trincheras y túneles; pasos a nivel; estaciones dotadas de personal, ampliación de frecuencias y vagones en horarios punta; facilitar la combinación bici+tren; y estaciones en las proximidades al centro de las ciudades; son algunas de las necesidades para reactivar la red de FEVE, que al mismo tiempo supondría una reactivación económica de las áreas rurales, cuya potencialidad es evidente combinando agricultura, ganadería, pesca y turismo natural.

Desde los colectivos ecologistas y las plataformas en defensa del tren público, llevamos años denunciando este abandono, y ofreciendo soluciones: un Plan de Movilidad Sostenible, pensado desde la perspectiva social y económica.

Red de activistas IU por el tren público social y sostenible

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