Las personas abajo firmantes, pertenecientes al ámbito académico, artístico y periodístico de diversos países de habla hispana y portuguesa, exponemos en este escrito nuestro desacuerdo con la predisposición creciente de diversos gobiernos y organismos a adoptar la definición de antisemitismo lanzada en 2016 por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), con las consecuencias legales que de ello se derivan. Entendemos que dicha definición tiene un sesgo que busca criminalizar la solidaridad con el pueblo palestino —como acertadamente ha explicado el manifiesto de intelectuales árabes publicado en diciembre de 2020— y contribuye además a reforzar el antisemitismo que dice querer combatir, así como otras formas de racismo y exclusión.
Si bien la IHRA afirma que «las críticas contra Israel, similares a las dirigidas contra cualquier otro país no pueden considerarse antisemitismo», en la práctica incluye entre lo que considera
«ejemplos contemporáneos de antisemitismo» algunos que señalan, de forma evidente, las posturas críticas con el sionismo y el Estado de Israel. Así, considera que es antisemita «denegar a los judíos su derecho a la autodeterminación, por ejemplo, alegando que la existencia de un Estado de Israel es un empeño racista», «establecer comparaciones entre la política actual de Israel y la de los nazis» o «aplicar un doble rasero al pedir a Israel un comportamiento no esperado ni exigido a ningún otro país democrático».
De entrada, hay que cuestionar la identificación que realiza la IHRA entre Israel y el conjunto de los judíos. En primer lugar, porque la mayoría de los judíos del mundo no son israelíes, sino ciudadanos de sus respectivos países. Y en segundo lugar porque el sionismo (la ideología nacionalista que llevó a la creación del Estado de Israel como estado étnico judío) no es más que una opción política entre otras, que ha tenido entre sus mayores críticos a personas que también se reconocen como judías. Identificar a Israel con el conjunto de los judíos implica hacer corresponsables a estos últimos de las políticas israelíes, es decir, de su discriminación estructural hacia los palestinos, su constante violación de los derechos humanos y su vulneración sistemática del derecho internacional. Parece, cuando menos, una extraña manera de combatir el antisemitismo.
(Se puede acceder al texto completo del Manifiesto en el enlace arriba indicado)







