Hacer música en la ‘nueva normalidad’

Conversación con Dani Fernández y Dani Llamas
Ilustración: Paula Velasco

Esta pandemia no está siendo, en general, buena para la cultura. En un sector ya precarizado de por sí, el cierre de salas y la reducción de aforos, junto con la limitación de horarios y los cierres perimetrales, no han hecho sino empeorar las condiciones de las personas que se dedican, entre otras cosas, a la música.

En este contexto, dos proyectos muy diferentes han visto la luz. Primero fue Praxis, el disco que Dani Fernández y Dhw Beatz publicaron el 18 de julio. Unos meses después, Dani Llamas nos regalaba un sonido diferente al que nos tenía acostumbradas en La verdad. Ambas propuestas tienen algo en común: vienen de la mano de personas comprometidas políticamente, que saben bien de qué lado están. Y, además, las dos con acento andaluz.

Les preguntamos cómo ha sido el proceso de componer, grabar, producir y sacar un disco dadas las circunstancias. Dani Fernández nos cuenta que empezaron la grabación casi al mismo tiempo que los efectos de la pandemia se convertían en una realidad. “Nosotros empezamos el proceso de estudio dos semanas antes del confinamiento. Empecé a escribir la maqueta la primera semana de febrero y en la segunda ya había un 70% casi terminado”. El confinamiento les cortó por completo el proceso tal y como lo habían imaginado. Tenían seis temas grabados cuando se vieron encerrados en casa. A partir de ahí, cada día avanzaban algo. Gracias al confinamiento, los raperos onubenses pudieron madurar algo más el proyecto. Hubo más canciones y una colaboración con Juan Pinilla para hacer realidad su compromiso: más que hacer rap político, hacer política a través del rap. Solo lamentan una de las consecuencias de la pandemia: no haber podido presentar Praxis en directo.

Por su parte, Dani Llamas ya tenía casi lista La verdad mucho antes de que empezásemos a sospechar lo que traería consigo 2020. Empezaron a grabar en diciembre de 2019 y para el 11 de marzo -apenas dos días antes del estado de alarma- ya estaba remasterizado. Las consecuencias de esta nueva realidad no tardaron en hacerse notar: “Explotó la pandemia en nuestras caras y se quedó todo como paralizado. Yo necesitaba un sello para sacarlo y estuve dando vueltas medio año porque nadie se atrevía en ese momento a sacar el disco”. Finalmente decidió trabajar con Wild Punk, un sello amigo también del sur -granadino-, porque “prefería hacerlo con alguien que fuese de confianza, es un sello pequeño pero que te va a tratar guay”.

El coronavirus también ha afectado a la salida de este proyecto: “Este disco, en realidad, sigue saliendo, en gerundio”. La ‘nueva normalidad’ es la de los singles, que han ido liberando “como por goteo”. Y aunque el disco está disponible en formato digital desde el 11 de diciembre, todavía no han llegado los vinilos porque las pocas fábricas que hay en Europa también se han visto afectadas por la pandemia.

Otro de los grandes cambios tiene que ver con el apartado conciertos. La verdad sí que ha tenido su presentación, respetando las reglas de la ‘nueva realidad’, pero para Praxis no ha podido ser así. Explican que “todo es autogestionado y teníamos la ilusión de hacer un concierto con nuestra gente”, pero al salir del confinamiento volvieron a la precariedad laboral y a sus limitaciones y por responsabilidad tuvieron que poner en pausa el poder disfrutar de la música en directo. Los conciertos de la ‘nueva normalidad’ son extraños, admite Dani Llamas, porque “no ves la reacción de la gente, no sabes si les está gustando”. Y lo peor, como pasa en otros ámbitos de la cultura, es la imposibilidad de planificar: “Tengo un bolo el 15 de abril pero después de eso… Se están cancelando más conciertos que confirmando. Nadie se atreve. Los promotores no se atreven, la gente no se atreve…”. Sobre la posibilidad de cambiar el espacio físico por el espacio virtual y llevar los conciertos al modo online, como se hicieron durante el confinamiento, lo tienen claro: lo interesante de la música es el contacto con la gente, las pruebas de sonido, el momento de antes, el momento de después…

Importa más cómo vives que lo que dices

Dani Fernández sentencia que “el rap es la música más revolucionaria que hay”. Dani Llamas, que también hace política en otro formato, considera que en el estilo del rap “no caben las metáforas, porque es una música directa”, a lo que Fernández contesta que sí, que el rap tiene que ser como si Juan Carlos Aragón rapease, pero tiene muy claro que “no me creo tanto el mensaje porque en realidad eso es muy fácil, siempre intento huir de lo panfletario porque difícil es todo lo que hay detrás: que las bandas den de alta a músicos y asistentes… Yo vengo del hardcore y el punk y allí importaba más cómo vives que lo que dices”. Llamas pone el acento en el cómo nos comportamos como personas que hacen cultura y usa como ejemplo a Reincidentes, un grupo que funciona como una cooperativa.

Una postura similar es la que mantienen en lo que respecta a hacer cultura comprometida con las enseñanzas del feminismo. Llamas habla de lo importante que es deshacerse del machismo del rock, el espacio en el que se mueve, y cómo para él es un primer paso deconstruir la toxicidad de una masculinidad asociada al sexo, droga y Rock’n Roll, además de incorporar los cuidados y trabajar por dar visibilidad a las compañeras. En el rap pasa algo parecido: durante muchísimos años era muy complicado encontrar nombres femeninos en los carteles, cuando se hace un rap de gran calidad: aparte de Gata Cattana, Dani Fernández nos habla de Las Ninyas del Corro, Elane, Sofía Gabanna, Sara Socas… “Se trata de llegar a una igualdad real”, concluye, incidiendo también en la toxicidad de las batallas de gallos en las que dejó de participar hace tiempo.

Sobre la libertad de expresión y la situación de Pablo Hasel, Llamas considera que “no es otra cosa que persecución ideológica pura y dura”. Fernández asiente: “Siempre van a por los mismos, nos pusieron en el punto de mira hace mucho tiempo”. Ambos confían en que sea posible eliminar la ley mordaza aunque Fernández considera que el debate sobre la misma llega tarde.

Otro elemento que destacan ambos es el de la cultura popular. “Que la música no lo hagan los artistas, que la haga el pueblo”, dice Dani Llamas. Para el jerezano, la importancia de la cultura popular se traduce también en recuperar las raíces. “Le hemos dado la espalda a nuestros barrios, a nuestros abuelos” pero ha sido un camino de ida y vuelta. A la hora de volver, te das la mano con esa parte de ti que habías medio olvidado.

Sobre el andalucismo, Llamas dice que “Andalucía no es solo una tierra, es un sentimiento”, tras citar a El Cabrero. La gente está empezando a apreciar también la cultura andaluza: “Al volverse el espejo a sí misma, se está empoderando”. Dani Fernández es más crítico: el problema es que el capitalismo ha encontrado en Andalucía una mina de oro y la está explotando. El rapero lo tiene claro: “Esto no lo soluciona el nacionalismo”. El capitalismo no entiende de fronteras, entiende de clase: “Yo no podría luchar por un señorito andaluz antes de que por un obrero de Madrid, cuando entendamos que con la gente nos une la clase podremos avanzar en el andalucismo”. El debate concluye con las palabras de Fernández: “Si nos abrazamos a un andalucismo vacío solo nos estaríamos abrazando a una bandera”, a lo que Llamas asiente: “Andalucía es tan diversa, tiene tanta riqueza, que abrazarse a una bandera sería un grave error”.

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