Ha fallecido el camarada Gervasio Cordero Mestanza tras más de dos años de lucha contra un cáncer de páncreas, llevada con la misma entrega y convicción que empleaba en todos sus empeños. Era una persona apreciada en todos los círculos que frecuentaba, en los que tenía muchos amigos debido a su carácter cordial y comunicativo. Amante de la música, desde la clásica al flamenco, lector constante y valleinclanista adicto, futbolero y cinéfilo, estaba siempre dispuesto a discutir sobre los más variados temas a cualquiera hora del día o de la noche pero su pasión era la política y la historia.
En el Partido, además, se valoraba su firmeza ideológica y la energía en su defensa. Para mí, su camarada y amigo, recordar a Gervasio es repasar cincuenta años de vida, debate y lucha.
Lo conocí en los primeros setenta cuando, tras acabar la carrera de Económicas, empezó a dar clases en su Facultad y, en consecuencia, pasó de la organización de Estudiantes del Partido a la de Profesores de Universidad donde yo militaba. Venía ya con la experiencia militante y asamblearia adquirida en los agitados tiempos post SEU (sindicato fascista obligatorio que dirigió Martín Villa en los últimos años), marcados por el despertar de la lucha por la libertad en una sociedad aplastada por la dictadura y su represión, estado de excepción incluido.

Presentación de la Organización Universitaria del PCE en Madrid en la campaña por la legalización. Diciembre de 1976. Aula Magna de la, entonces, Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. Lleno hasta en el suelo. Desde la mesa, el responsable de Profesores, autor de este escrito, presenta al Comité de la Organización que saluda puño en alto. Gervasio es el cuarto por la izquierda. En la mesa acompañan miembros de la Dirección (Víctor Díaz Cardiel, Pilar Brabo y Alfredo Tejero) y el responsable de Estudiantes. Fuente: MO.
Fue un elemento destacado en las asambleas, huelgas y negociaciones del movimiento de PNN (Profesores No Numerarios) que pusieron sobre la mesa, además de sus problemas profesionales y laborales, la situación y función de la Universidad y, por extensión, el papel de los sectores profesionales en una pretendida sociedad democrática avanzada.
En tiempos tan agitados, además de su trabajo como profesor y su militancia política, pudo preparar la oposición al cuerpo de Economistas del Estado que aprobó en el terrible enero de 1977. Desempeñó funciones de responsabilidad en el ministerio de Industria y en el de Economía y Hacienda.
Su capacidad de trabajo era grande, tanto en sus cometidos profesionales como cuando teníamos que quedarnos por la noche, tras una asamblea o conferencia, a preparar una propuesta, enmienda, acta o resolución para el día siguiente.
Entusiasmo y convicción no significan necesariamente sectarismo. No si son producto del análisis y la reflexión, actividades en las que él destacaba. En el Partido se debatía mucho, constantemente, sobre política general y sectorial, y se elaboraban democráticamente las líneas de actuación en las agrupaciones, no tanto en el conjunto.
Se trataron esos años temas de la mayor importancia teórica y práctica que afectaban a la base de la acción política del Partido como fueron el carácter de la transición democrática y la via al socialismo y, en consecuencia, el papel de los sectores profesionales y la sindicación de sus miembros, la territorialización de la organización y el mal planteado tema del leninismo en el IX Congreso. La irrupción de Bandera Roja significó una deriva política oportunista (“la democracia no tiene apellidos y subsume a la lucha de clases”) que llegó a ser dominante en la dirección y cuyas consecuencias políticas y organizativas aún se hacen sentir, aunque la mayor parte de sus promotores continuaron su vida política en el PP. No es esta infausta ocasión el momento de detenerse mucho en estos temas pero no se puede hablar de Gervasio sin recordarlos como origen de muchos problemas como él hacía con frecuencia y sin dejar constancia de que el propio Gervasio fue uno de los elaboradores e impulsores destacados de la línea de pensamiento y acción que en su organización fue mayoritariamente muy crítica, con toda lealtad y entrega, con la dirección del Partido.
En los tiempos oscuros para el Partido a caballo del cambio de siglo, sobre todo en Madrid, cuando se predicaba que sus funciones políticas, sindicales y sociales estaban transferidas a IU y a los sindicatos, también asumió sus responsabilidades oponiéndose con firmeza tanto a la disolución del partido como a la renuncia a su actividad. Él creía en un Partido Vivo.
Consecuentemente con su trayectoria, era responsable político del Núcleo de Técnicos y Profesionales del PCM cuando lo sorprendió la enfermedad.
Hace poco, me llamó por teléfono desde el hospital y me dijo que sabía que el fin estaba cercano. Me pidió, con un hilo de voz, que me encargase de llevar una bandera del Partido. El día siguiente tenía la bandera y le cantamos La Internacional.
Descanse en nuestro recuerdo.







