En manos del capital, el lenguaje nos engaña

Comunicación y salud laboral

“Subió a la construcción como si fuera máquina Levantó el nivel de cuatro paredes sólidas Ladrillo con ladrillo en un diseño mágico Sus ojos embotados de cemento y lágrima Sentose a descansar como si fuera un príncipe Bebió y disfrutó como si oyera música Y tropezó en el cielo como si fuera un bebedor Y…

Todos coincidimos en que la información adquiere en nuestros días una función esencial. La demanda de información y el crecimiento de su consumo, que hemos practicado y observado durante el confinamiento, es impresionante. Y su influencia en nuestras opiniones, indiscutible. La dirección y orientación de las masas hace hoy imprescindible tener los medios de comunicación de masas y los conocimientos complejos para los que pretendan su utilización, sea esta con objeto comercial o ideológico o puramente formativo.

La herramienta no es nueva, viene incluida ya en nuestro ADN y la comunicación celular nos advierte de su importancia. La mera existencia de vida en un entorno hace imprescindible el intercambio entre el ser vivo y el medio físico e informacional [1]. La existencia de esa interrelación hace posible el engaño y en el mundo animal hay múltiples ejemplos.

La superior complejidad y eficacia del cerebro humano, centro de recepción, producción y emisión, y sus interacciones con el medio hacen que la comunicación humana, en el mundo actual, basado esencialmente en la interconexión, cumpla una función primordial.

En primer lugar la recepción del exterior se produce a través de nuestros sentidos pero ya está demostrado científicamente que nuestros sentidos pueden ser engañados por el exterior y desde el interior. Por eso, a pesar del rigor de la investigación, sus resultados deben de ser puestos a disposición del mundo científico, para caeteris páribus, confirmar o no sus resultados.

Sea o no real me sirve aquel ejemplo que ponía un profesor de periodismo para explicar que un mismo hecho era descrito muy diferentemente por tres medios con diferentes posiciones e intereses. El ejemplo que conozco es precisamente la noticia sobre un accidente de trabajo por caída de altura. Explicaba el profesor que el diario, propiedad de un capitalista, daba noticia del fallecimiento del obrero y apuntaba su probable responsabilidad por haber incumplido el mismo con las medidas de prevención establecidas en la ley. Otro diario, conservador y religioso, además de la noticia, se condolía y enviaba su pésame a la viuda, preocupándose por los hijos huérfanos y su futuro, abriendo una postulación para ayudar. El periódico de izquierdas describía en detalle las causas del accidente, después de haber preguntado a los compañeros del fallecido, y adelantaba la responsabilidad del empresario por someter a los trabajadores a un ritmo excesivo y al incumplimiento de múltiples condiciones de seguridad. Denunciaba la escasez de inspecciones y la frecuencia y gravedad de este tipo de hechos.

Las causas son conocidas y evitables

Puedo asegurar que con distintas variaciones lo que acabo de describir lo he vivido constantemente a lo largo de mi experiencia. No sólo periodísticamente. El accidente de trabajo es un punto muy sensible de las contradicciones y la lucha de clases y, por tanto, en su afrontamiento se produce un posicionamiento radical que abarca a grupos sociales muy diversos. Sirva un solo ejemplo de miles: los médicos [2]. Pero están los fiscales, los jueces, los inspectores, los abogados, la policía. Y las instituciones, sean públicas o privadas. Si dedico este artículo a los medios de comunicación y su papel en los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales es por su protagonismo actual en la construcción de opinión y por los cambios que se han producido en los últimos tiempos en el tratamiento del tema. Pero están respaldados por una larga tradición pseudocientífica con intereses ideológicos que se resisten.

El 2008, como director de la revista La Mutua, editada por Fraternidad-Muprespa, solicité a Nuria Vilela Sánchez, jefa del gabinete de prensa de CCOO de Madrid, licenciada en Ciencias de la Información y en Filosofía y Letras, un artículo sobre los accidentes de trabajo en la prensa [3].

Posteriormente, una revista de la Universidad del País Vasco publicó un artículo colectivo [4], que hacía referencia al de Nuria, sobre el mismo tema, y mucho después se publicó una tesis de un doctorando.

El interesante análisis de Nuria apuntaba en un camino que convendría seguir con más medios y tiempo. El estudio de las noticias, su análisis lingüístico eran y son enormemente aclaratorios, empezando por el término accidente y sus derivados. Los sectores críticos han venido proponiendo sustituir el término accidente de trabajo por el de lesiones con causa en el trabajo o derivadas de él.

Algunas de las acepciones de accidente hacen referencia a suceso fortuito, imprevisto, súbito, inesperado, casual, espontáneo. Esta acepción muy utilizada para el trabajo se conecta con desgracia, catástrofe, infortunio, emergencia. La primera relación nos lleva a desconocido y la segunda a desgracia. Causas desconocidas y desgracias nos avocan a una profilaxis esotérica o religiosa [5]. En el caso de la ciencia contratada por el empresario a hacer descansar la explicación en causas ajenas al trabajo.

En la mayoría de los accidentes y enfermedades profesionales las causas son conocidas y evitables. En manos del capital, el lenguaje nos engaña.

NOTAS

1. CORDÓN, Faustino. Las bases biológicas de la comunicación (la experiencia animal y humana). Teoría de la comunicación. Manuel Martín Serrano (compilador) 1981.

2. MENÉNDEZ NAVARRO, Alfredo. El papel del conocimiento experto en la gestión y percepción de los riesgos laborales. Archivos de Prevención de Riesgos Laborales. 2003- 6 (4). Historia de la Prevención (o que puede aportar la Historia a la prevención de riesgos laborales). Curso de Verano de la Universidad de Granada. Almuñécar 2007. ugr.es
NÚÑEZ, Mª Reyes. Visión crítica de la Medicina del Trabajo en Democracia, desigualdad y salud, Ángel Cárcoba (compilador); Ed. La Lucerna, 2003.
Código Internacional de Ética para los profesionales de la salud ocupacional. International Commision on Occupational Health –ICOH. Marzo 2002. icohweb.org
semst.org

3. VILELA SÁNCHEZ, Nuria. Los accidentes de trabajo en la prensa escrita. Análisis y evolución. 1999-2007. Revista La Mutua nº 20. Segunda época. 2008.

4. ARMENTIA VIZUELA, J. Ignacio y otros. Los accidentes de trabajo a través de la prensa de Euskadi 1990.2010. Espacios de Comunicación. IV Congreso Internacional de la Asociación Española de Investigación en Comunicación. 2014.

5. Entre iconografía votiva y simbología de seguridad. INAIL
inail.it

Analista sindical

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