En las últimas semanas, Israel se niega a permitir la entrada o salida de pasaportes palestinos de Gaza, lo que ha provocado que ninguna persona enferma de Gaza puede salir fuera a recibir tratamiento.
Hay personas enfermas en Gaza esperando una respuesta, una llamada, una carta para poder ir a un hospital fuera de la franja a recibir el tratamiento que les salve la vida.
Viven en el limbo insoportable de no saber si su enfermedad tendrá solución y sin saber si el mando militar del ejército israelí encargado de dar permisos considerará su situación como algo urgente, algo que merezca la pena salvar: su vida.
Hace unos días un vecino de la franja enfermo de cáncer moría sin haber tenido la oportunidad de salir y recibir tratamiento. Muchas de las personas heridas en los últimos bombardeos, los casos más graves, se han quedado horas en la ambulancia esperando a salir sin obtener respuesta.







