Barcos, aviones, botes, carretas, tractores, hombres, mujeres, niños, soldados, campesinos, viejos, muchachos, negados al descanso, a paso largo, siempre esperanzados, hasta que supieron que justamente en aquella estoica resistencia ante la muerte del héroe seguía viviendo el legendario Camilo.
Al amanecer del viernes 30 de octubre de 1959 el operativo de guardia en el G2 Naval radicado en San Pedro y Obrapía, Estado Mayor de la Marina, se desperezó al escuchar el teléfono.
Al principio creyó que se trataba de una llamada de rutina pero enseguida supo que el radiograma para múltiples destinatarios se salía de lo común:
DIRECCION 300003 INFORMADOR CMDTE. CAMILO CIENFUEGOS SALIO EN LA TARDE DIA 29 HACIA SANTA CLARA Y NO HA LLEGADO A SU DESTINO PUNTO ORDENE CON RECURSOS QUE DISPONGA COMA INDAGAR EN ZONA SU JURISDICCION SI CONOCEN DE ALGUN ACCIDENTE AEREO Y REALICE BUSQUEDA QUE ESTIME OPORTUNA PUNTO JDD.
Ya para entonces estaba en marcha la más intensa y emotiva búsqueda que ha tenido lugar en nuestro país y cuyo alcance todavía no ha podido ser cuantificado para la historia porque abarcó “lo humano y lo no humano”, tal como refirió Fidel a la hora del recuento.
Dicen que las malas noticias viajan pronto pero los que esperaban a Camilo se resistieron a admitir la posibilidad de una tragedia. El sonriente jefe guerrillero, legendario, audaz, invencible, no se prestaba para inspirar malos augurios.
Su temperamento y la espontaneidad que en esos primeros meses marcaban la conducta de los jefes rebeldes hacían pensar que de un momento a otro el avión de Camilo aterrizaría procedente de algún rincón del país adonde habría ido sin consultar a nadie.
Fidel lo supo a eso de las cinco de la tarde en el umbral de un Consejo de Ministros y todos se dirigieron hacia la Fuerza Aérea Rebelde donde quedó establecido un puesto de mando.
Estaban recientes las abortadas conspiraciones del traidor Pedro L. Díaz Lanz en la Fuerza Aérea Rebelde y era cada vez más evidente la participación de los poderosos Estados Unidos en las actividades contrarrevolucionarias pero no era concebible un secuestro de Camilo ni poner en duda la lealtad de los que le acompañaban.
Debía tenerse en cuenta el antecedente del aterrizaje forzoso del comandante Raúl Castro en la Ciénaga de Zapata, la muerte del comandante Juan Abrantes en Cascajal, Las Villas, y otros accidentes que habían obligado a regular los vuelos nocturnos.
Con las primeras pesquisas se abrió paso la noción de que el Cessna 310 número 53, en el que viajaban Camilo, el piloto Luciano Fariñas y el escolta Félix Rodríguez, no había podido vencer el rigor de una turbonada.
Los partes meteorológicos y el testimonio de los pilotos que habían volado en esa ruta confirmaban la sospecha de que Fariñas se había visto ante la difícil alternativa de volar a través de una tormenta, bordearla con un estrecho margen de combustible o regresar a un aeropuerto carente de luz.
ITINERARIO DEL CESSNA 310
11:59 Despegue de Ciudad Libertad
13:30 Plataforma en Camagüey
13:40 Despegue en el aeropuerto Ignacio Agramonte
14:35 Plataforma en Santiago de Cuba
15:35 Despegue en Santiago de Cuba después de reabastecerse de combustible
16:40 Plataforma en Camagüey
Un piloto comercial que volaba hacia La Habana vio despegar al Cessna a las 18:01 y tomar rumbo noroeste.
Cuatro pescadores del cayo Santa María divisaron al oscurecer el paso de un avión blanco y rojo de dos motores.
A las 18:30 marinos del Virginia de Churruca vieron a ese avión sobrevolándolos a unas 30 millas al norte de Caibarién.
A las 20:30, en sentido inverso, sobrevoló Punta Alegre un avión que hacía señales con las luces. El jefe militar de la zona pensó que se trataba de un avión enemigo maniobrando en alguna operación contrarrevolucionaria. Salió en lancha hacia la bahía pero el aparato se alejó en dirección a Cayo Coco.
LA BÚSQUEDA
Se dividió en cuadrícula el área con el fin de no dejar un solo rincón sin revisar. Se sumaron a la búsqueda los aparatos de Aerovías Q, Expreso Aéreo, Cuba Aeropostal, Cubana de Aviación y las FAR.
Fidel participó a bordo del Sierra Maestra y el Che en el C-46 número 610. Al frente de las operaciones de la FAR se encontraba el comandante Juan Almeida.
En la madrugada del 30 la lancha SV-8 recibió la orden de zarpar de Isabela y peinar por dentro de la cayería hasta Faro Paredón Grande mientras que la SV-9 buscaba paralelamente.
La Marina también envió a la fragata Máximo Gómez, los guardacostas 11, 14, 101 y 104, diversas pequeñas embarcaciones y aviones anfibios Catalina.
El mar fue surcado por numerosas embarcaciones pesqueras que se unieron afanosamente al intento de rescate.
Por tierra se movilizó todo el mundo. Campesinos de Oriente se trasladaron hacia Camagüey.
Cualquier información que se recibiera en las operaciones de las FAR, por inverosímil que pareciera, se sometía a una pronta verificación.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos buscó durante unas horas desde Cayo Hueso hasta los alrededores de Andros y la isla Ynagua.
INDICIOS DE GUERRA SECRETA CONTRA CUBA
Durante la búsqueda del comandante Camilo Cienfuegos se produjeron esclarecedores hallazgos que evidenciaron la actividad terrorista que desde Estados Unidos se estaba perpetrando contra nuestro país.
En diversos puntos cercanos a la isla fueron detectados indicios de esa actividad. El C-46 en que viajaba el Che divisó dos aparatos abandonados en Cayo Anguila. Tenían matrícula norteamericana y el acumulador y la hélice estaban en un escondrijo.
Junto a las naves había un ‘Miami Herald’ del 15 de octubre. Probablemente fueron estos aviones los que bombardearon Punta Alegre el 19 de octubre, el central Violeta el 21 y un tren de pasajeros en Las Villas el 23.
UNA FALSA NOTICIA
Al séptimo día de búsqueda una estación telefónica dio la noticia de que el Comandante Camilo Cienfuegos había sido encontrado en Cayo Largo y pedía que se dirigiera al lugar “el doctor Fidel Castro en un avión con un team médico”.
Cayo Largo había sido registrado de punta a cabo y además existían allí eficaces medios de comunicación.
Rápidamente la noticia fue desmentida pero no pudo evitarse el estallido de alegría popular que incluso causó accidentes y heridos.
Para los que estaban bien enterados resultaba doloroso escuchar los cláxones, los disparos al aire y los gritos de las multitudes engañadas.
Con posterioridad el Departamento de Seguridad del Estado recibió informaciones concernientes a aquel hecho que presuntamente había sido un pretexto para intentar un atentado contra el Comandante en Jefe.
El 12 de noviembre Fidel informó al pueblo el resumen de todas las operaciones.
“Y el consuelo del pueblo -dijo- es que Camilo surgió del pueblo y en el pueblo hay muchos Camilos”.







