Llueva, nieve, haga frío o calor, ahí están. Son los y las pensionistas organizados para defender algo tan importante como unas pensiones justas que permitan una vida digna después de toda una vida trabajando. Nacieron hace ya unos años y su gasolina fue el anuncio del gobierno de Rajoy de revalorizar las pensiones un pírrico 0.25%. Supieron canalizar la indignación y crear un movimiento que tiene presencia en todo el país.
Todos los años en octubre organizan una gran manifestación que llena las calles de Madrid y que recuerda que siguen vigilantes en la defensa del sistema público de pensiones, en la justa revalorización de las mismas, pero también de reivindicación de la sanidad y los servicios públicos. Además también se solicita que se encargue la auditoría pública de las cuentas de la Seguridad Social para, en aras a la transparencia democrática, determinar el importe de la deuda del Estado con la S.S. y así acabar de una vez con el discurso interesado de la insostenibilidad del sistema. Es necesario que se determine de una vez qué importe de las cotizaciones que ha sido destinado a financiar inversiones y políticas ajenas a la S.S.
A las reivindicaciones clásicas del movimiento de pensionistas, este año el tema más recurrente fue la carestía. El impacto del aumento del precio de la vida en pensionistas y personas jubiladas es un hecho real, objetivo y dramático, por lo que se reivindica que las pensiones tienen que ser revalorizadas como indica la Ley, para que no pierdan ni un euro en su poder adquisitivo de acuerdo a la inflación para 2022.
Pero las personas pensionistas y jubiladas precisan de una cobertura social, decisiva para sus vidas en estos momentos, que responda a sus necesidades, y que comparte con el conjunto de la clase trabajadora. Hablamos de la dependencia, la sanidad, la vivienda, la garantía de suministros básicos (energía, agua, transporte), el Ingreso Mínimo Vital, que no puede más que ser satisfechos con garantía de equidad y justicia social que desde los Servicios Públicos, es decir, poniendo a las personas en el centro de la política y no a los intereses de quienes buscan hacer negocio con las necesidades humanas, o de quienes aspiran a perpetuar una guerra que está cobrándose vidas, nos arruina e impide atender las necesidades reales de la población. Una guerra que debe acabar de inmediato.
Apoyo del PCE
El Partido Comunista de España ha realizado un comunicado apoyando todas las movilizaciones que den respuesta a las necesidades de la clase trabajadora y los sectores populares en un momento en el que les golpea duramente la inflación provocada por la vorágine especuladora del capital ante la falta de suministros y la escasez, que se ha visto reforzada por las subidas de los tipos de interés ordenadas antidemocráticamente por el BCE. El impacto de todo ello en los precios de la energía, el transporte o las materias primas está afectando gravemente a la cesta de la compra y dañando la existencia de la clase trabajadora, especialmente de las personas más vulnerables.
En este sentido, desde el PCE saludan que el Anteproyecto de PGE 2023 presentado por el Gobierno contemple la revalorización de las pensiones, tanto contributivas como no contributivas, al IPC lo que supone un 8,5%. Esta revalorización afecta positivamente a más de 10 millones de personas. Y es altamente positiva la aportación de 2.957 millones al Fondo de Reserva por primera vez en trece años, en el proyecto de alcanzar 50.000 millones. Un giro social absoluto, y en un momento de crisis, comparado con los aumentos del 0,25% del Gobierno del PP a las pensiones y el saqueo que hicieron de la “hucha de las pensiones” vaciando los 66.518 millones que tenía. Con ello se garantiza el poder adquisitivo de las pensiones y se trabaja por la sostenibilidad y suficiencia del sistema.
Además los y las comunistas se comprometen a seguir trabajando para que los PGE venideros aborden el aumento del gasto social y el reforzamiento de los Servicios Públicos. Lo público, lo común, hoy más que nunca debe ser una prioridad. Nos satisface que estemos ante el mayor gasto social de nuestra historia, como ha anunciado el Gobierno: 266.719 millones -274.445 millones si se incluyen los fondos europeos-, a lo que ha contribuido la mayor recaudación tributaria, del 6%. Un gasto social imposible de alcanzar si se hubiera rebajando los impuestos a los ricos como exigen el PP, VOX y Ciudadanos. No engañan a nadie. Lo que se esconde tras la insolidaridad fiscal de la derecha no es más que el desmantelamiento del Estado Social.
Por último desde el Partido Comunista de España, han reiterado su apoyo decidido a la defensa del Sistema Público de Pensiones como garantía de futuro para la clase trabajadora actual y futura, de unas pensiones dignas y en defensa del Estado Social, participará de cuantas movilizaciones están anunciadas, con la voluntad de frenar cualquier retroceso en los derechos adquiridos y apoyar las mejoras en la vida de la gente.







