La novela canalla sobre la matanza de Atocha

Lo peor de esta novela (*) no es ni el desprecio machista contra el lenguaje inclusivo ni la descalificación de los sindicatos, dos ingredientes que colorean todo el relato. Lo peor es que, al explicar su versión sobre las investigaciones en torno a la matanza de Atocha, el autor -militar y policía- llega a la conclusión canalla de que el torturador franquista Antonio González Pacheco, Billy el niño, “nada indicaba que tuviera conocimiento de los asesinatos”.

La novela combina la supuesta investigación de la matanza con las averiguaciones sobre el imaginario asesinato de un sindicalista. Alejandro M. Gallo lo utiliza para demonizar a los sindicatos: “Les importa poco la situación de los trabajadores, ahora van a preservar el estatus de privilegio de los liberados sindicales, de la burocracia sindical y la corrupción”.

La narración se adorna constantemente con el desprecio machista contra el lenguaje inclusivo: “El personal se dedica a dar guerra con el lenguaje, lo modifican, lo desbaratan, descartan palabras y ponen de moda otras para calmar su mala conciencia por no dedicar ni un segundo a cambiar la injusta realidad, ya que ni quieren ni saben hacerlo”.

Pero lo peor es lo de Billy el niño. El autor concluye que nada sabía sobre la matanza, oculta su complicidad. Aunque en una de las entrevistas sobre su novela aparece la contradicción: “No tenía nada que ver pero muy lejos no estaba”.

(*) MATANZA DE ATOCHA, 1977: CASO ABIERTO. Alejandro M. Gallo. Editorial Reino de Cordelia.

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